Por fin, la vacuna contra la meningitis B en todas las farmacias

Bexsero sale de las listas de espera

10/03/2018

Después de 3 años de dificultades para conseguirla, Bexsero –nombre comercial de la vacuna contra la meningitis B– está disponible en todas las farmacias. Por fin, los padres que deseen vacunar a sus hijos podrán hacerlo sin consignarse en largas listas de espera. 

 
Niño vacunándose

Después de 3 años de frustraciones por no conseguirla, los padres españoles ya pueden adquirir la vacuna contra la meningitis B en su farmacia sin formar parte de largas listas de espera. Todas las familias que lo deseen podrán vacunar a sus hijos después del pago de la correspondiente dosis, ya que no está incluida en el calendario de las vacunas. La enfermedad no tiene una gran incidencia pero es tan grave que los pediatras no dudan en recomendarla.

¿Por qué tanta espera?

Los problemas de distribución empezaron tan pronto como el Ministerio de Sanidad autorizó su venta en farmacias en 2015. Según el laboratorio GSK, fabricante del producto, se infravaloró la acogida que tendría entre el público español,  lo que se tradujo en una distribución escasa y principalmente hospitalaria con las consiguientes listas de espera que llegaron a superar los 8 meses. Cansados, muchos padres se iban en busca de Bexsero a Francia o Andorra con el riesgo de no poder respetar la cadena de frío necesaria para su conservación.

A pesar de las promesas, el problema de suministro alcanzó su punto álgido en 2017, al añadirse retrasos en la fabricación desde el laboratorio. El año pasado, sólo el 1 por ciento de las familias logró vacunar a sus hijos. Para 2018, la empresa comunica que se compromete en dar prioridad al mercado español para que todas las farmacias estén suficientemente abastecidas.

¿Qué es ‘Bexsero’?

Así se llama la primera vacuna frente a la meningitis B desarrollada a través de la vacunología reversa, una técnica que crea la inmunización a partir del propio “cerebro” del microorganismo que produce la enfermedad, es decir, sus genes, seleccionando las proteínas con más posibilidades de producir la inmunidad. Si todos los niños estuvieran vacunados, al menos el 70 o el 80 por ciento de los casos de enfermedad por meningococo B se podría evitar. Para ello, el Doctor Federico Martinón, pediatra e investigador del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, recomienda su administración a los lactantes a partir de dos meses en pautas de dos o cuatro inmnizaciones dependiendo de los casos. 

La meningitis B no es un trastorno muy prevalente –se producen entre 400 y 600 casos cada año en nuestro país–, pero resulta muy grave pues afecta a lactantes y niños hasta 5 años y jóvenes entre 15 y 24 años y tiene graves consecuencias: fallecimiento –en uno de cada 10 casos aproximadamente–, amputaciones de miembros, sordera y déficits neurosensoriales entre el 20 y 30 % de los casos.

Los síntomas de la meningitis B

Esta enfermedad se produce por una bacteria, el meningoco B, y sus síntomas son muy inespecíficos. En los primeros momentos de la infección no es posible diferenciar una meningitis grave de otra leve, o de un proceso más banal. Sin embargo, dentro de estas limitaciones hay una serie de señales que hacen aconsejable la evaluación del pequeño por su médico. Entre las más frecuentes destaca la fiebre alta que no cede bien con los antitérmicos, afectación del estado general, mala coloración en la piel, frialdad en las extremidades, presencia de manchas rojo-azuladas en forma de puntos o que confluyen formando pequeños hematomas, rigidez de la nuca, cefalea y vómitos. Aunque todos estos aspectos no implican inequívocamente una meningitis, hacen necesaria descartarla.

Estos síntomas son comunes a  la meningitis C pero una de sus diferencias es que el meningococo B afecta, con más frecuencia, a lactantes y niños pequeños. Por eso, aunque se manifiesta de la misma forma, varia el modo en que el paciente la expresa. En el caso del dolor de cabeza, un niño mayor puede decirlo directamente, pero un lactante llorará de forma inconsolable o se mostrará irritable.

El tratamiento indicado en estos casos consiste en la administración de un antibiótico lo más precozmente posible desde el diagnóstico, aunque no siempre resulta eficaz. En este sentido, la nueva inmunización será la mejor manera de hacer frente a esta patología.

 

Laura Jiménez