La neumonía en bebés y niños

Una infección peligrosa en lactantes

La neumonía es una inflamación en una parte del pulmón causada por una bacteria o un virus. La enfermedad es la principal causa de mortalidad infantil en el mundo y contamos con algunas estrategias para prevenir su contagio.

 

España fue el tercer país de la Unión Europea que más casos de infección por neumococo registró en 2016 por detrás de Reino Unido y Francia. La enfermedad, que afecta sobre todo a mayores de 65 años y menores de uno, sigue siendo la principal causa de mortalidad infantil en el mundo, ocasionando un millón y medio de muertes cada año. 

Qué y cómo se manifiesta la neumonía

La neumonía es una inflamación de una parte del pulmón causada por un virus o una bacteria. Se transmite por vía respiratoria al inhalar los gérmenes expulsados con la tos y los estornudos de un paciente infectado.

Los gérmenes de la neumonía no transmiten solo esta enfermedad, sino también resfriados, bronquitis o rinitis por lo que un niño enfermo puede contagiar a otro y manifestarse con un simple catarro o una faringitis

Los síntomas que presenta dependen mucho de la edad del niño y del germen que cause la patología. Los más comunes son fiebre de intensidad variable, escalofríos, tos seca, dolor abdominal (en escasas ocasiones) y dificultad para respirar cuando la infección llega al pulmón. 

El diagnóstico y tratamiento de la neumonía

La sintomatología del niño puede poner al pediatra en alerta. Para confirmar la neumonía auscultará el tórax del pequeño y hará una radiografía de tórax. Según el germen que la haya causado, el tratamiento será distinto. En las infecciones bacterianas, prescribirán al pequeño un antibiótico; ante las víricas, se limitarán a pautar un tratamiento sintomático: antitérmico para la fiebre, hidratación para la tos y reposo para el malestar general.

Algunos casos requieren la hospitalización del paciente, como en los bebés de menos de tres meses o en el caso de niños en los que su respiración se vea comprometida, a los que es necesario darles oxígeno hasta que se recuperen.

Una neumonía sin complicaciones y causada por gérmenes comunes mejorará tras 10 días de tratamiento y no suele dejar secuelas. El pediatra hará una radiografía de control para asegurarse de que los pulmones de tu hijo han vuelto a la normalidad. En casos más complejos, puede prolongarse varias semanas.

¿Puede prevenirse la neumonía?

Aunque ninguna medida es eficaz al 100% para evitar el contagio de la neumonía, sí hay algunas que puedes tomar para prevenirlo. La prematuridad, la malnutrición, la exposición pasiva al homo del tabaco o estar en contacto con otros niños infectados eleva las posibilidades de contraer neumonía. No fumes delante de tu hijo ni permitas que nadie lo haga, sigue una alimentación adecuada mientras le des de mamar para asegurarte de que recibe todos los nutrientes que necesita, dale el pecho al menos hasta los seis meses y, si te lo puedes permitir, no le lleves a la escuela infantil si te avisan de que hay otros pequeños enfermos. 

Además, la vacuna del neumococo protege frente a más de 10 serotipos frente a enfermedades tan graves como meningitis, neumonías o infección generalizada, infecciones cardíacas e incluso peritonitis, y más leves, pero muy comunes, como otitis y sinusitis. Está incluida en el calendario vacunal y se administra de forma gratuita en toda España. La del Haemophilus influenzae tipo B, también financiada gratuitamente, ayuda. 

 

Laura Jiménez