Consejos para cuidar la microbiota de nuestros hijos

La Doctora en Biología Laura Marcos, investigadora posdoctoral del Grupo de Biología Computacional de IMDEA Alimentación, nos enseña a cuidar la microbiota de nuestros hijos para mejorar su salud y prevenir enfermedades.

Consejos para cuidar la microbiota de nuestros hijos

Alimentarse de manera sana, hacer ejercicio regularmente, dormir bien... Es cierto que todos conocemos la fórmula secreta para que nuestros cuerpos y los de nuestros hijos se mantengan sanos y fuertes, pero también sabemos que no es una tarea fácil. Para llevar a cabo esta ardua labor, el conocimiento de nuestros organismos es algo fundamental y, aunque en los últimos años tenemos algunas ideas presentes gracias a la saludable tendencia realfooder, no llegamos a entender en profundidad qué significan y cómo nos afectan.

La microbiota intestinal es otro de esos grandes conceptos que a veces escuchamos, pero que no alcanzamos a comprender con nitidez. Para hablarnos de microbiota y de su efecto en nuestra salud y en la de nuestros hijos, contamos con la inestimable colaboración de la Doctora en Biología Laura Marcos, investigadora posdoctoral del Grupo de Biología Computacional de IMDEA Alimentación.

Microbiota

La microbiota. ¿Qué es y dónde podemos encontrarla?

La microbiota son todos los microorganismos que viven en un determinado lugar. Incluye bacterias, virus, hongos, arqueas y protistas. En el cuerpo humano tenemos microbiota en prácticamente todos los sistemas (respiratorio, digestivo, reproductor) y cumple funciones vitales y específicas en cada uno de estos lugares.

Microbiota y salud

La microbiota juega un papel determinante en el mantenimiento de la salud de adultos y niños. Dependiendo de la parte del cuerpo donde se ubique, se encarga de tareas distintas. Por ejemplo, la microbiota de la piel cumple una función protectora evitando el sobrecrecimiento de microorganismos oportunistas en la piel, la microbiota pulmonar ayuda a mantener el correcto funcionamiento de los pulmones, mientras que la microbiota intestinal se encarga de la digestión.

Estudios recientes han demostrado, que a parte de estas funciones clave, la microbiota, particularmente la intestinal, también tiene una implicación directa en el desarrollo y maduración del sistema inmune. Las bacterias del intestino son capaces de producir sustancias que “preparan” las células inmunitarias y esto en edades tempranas es vital para un desarrollo correcto del sistema inmunitario y prevención de posibles futuras enfermedades. 

El crecimiento y la microbiota

La microbiota de cada individuo va cambiando, dependiendo de la etapa en que se encuentre. Al nacer, los bebés comparten microbiota con su madre. Esta microbiota “se instala” en el organismo del bebé a través del canal de parto al nacer. Otras bacterias como Bifidobacterium spp. se introducen en el organismos con la leche materna. A medida que el niño va creciendo, esa microbiota se va enriqueciendo, la introducción de alimentos sólidos en la dieta introduce ciertos microorganismos que van a ir ejerciendo sus funciones en el cuerpo. 

Durante nuestra vida vamos adquiriendo nueva microbiota y cambiándola (por ejemplo, tras el contacto con antibióticos) y se estabiliza en la etapa adulta, siempre que se mantengan unas condiciones de tipo de dieta y ritmo de vida similares. 

La importancia de una alimentación sana y variada

La clave para tener una microbiota saludable, es la diversidad. Mientras más variada sea nuestra alimentación, más bacterias con “capacidades” diferentes vamos a tener. Hay bacterias que se especializan en fermentar la fibra ingerida en la dieta, mientras que otras tienen enzimas capaces de digerir la grasa animal, por lo que mientras más comamos de un grupo de alimentos en particular tendremos una microbiota especializada en su procesamiento y digestión. 

También podemos echarle una mano a nuestra microbiota comiendo alimentos prebióticos (que sirven como alimento para bacterias) comidas ricas en fibra: vegetales, cereales, frutas, además de  probióticos, ya sean alimentos suplementados con probióticos (Yogures) o probióticos naturales (kéfir, miso, kombucha). 

En el caso de los niños una dieta saludable que incluya frutas y verduras es esencial

Para que nuestra microbiota esté sana, hay que tener una alimentación saludable, practicar actividad física regular y reducir el consumo de tóxicos (tabaco, alcohol).

Cualquier duda que tengamos al respecto es siempre mejor consultar con un nutricionista, auténticos expertos en esta materia.

Microbiota durante el embarazo

Cuidar la microbiota durante el embarazo

La nutrición durante el embarazo es muy importante. Siembre deben mantenerse niveles de nutrientes específicos que ayudarán al desarrollo sano del bebé como son el ácido fólico, el hierro, el calcio y la vitamina D, además de mantener una dieta equilibrada

Es importante tener en cuenta que la microbiota que coloniza el bebé en primer lugar es la que le transmite su madre por el canal de parto y a través de la leche materna, por lo que la salud intestinal es fundamental. Para ello, la ingesta de alimentos prebióticos ricos en fibra es esencial

Siempre es importante contar con la opinión de un profesional dietista nutricionista para elaborar consejos adecuados sobre el tipo de dieta que se debe llevar teniendo en cuenta las características de cada persona.

Factores que influyen en nuestra microbiota

La microbiota depende de diversos factores. El más “fácil” de identificar es la dieta, porque dependiendo de lo que comamos nuestras bacterias se van a especializar en digerir ese elemento. Otros factores relacionados con la dieta también pueden afectar la microbiota como el tiempo entre comidas, el ayuno o la cantidad de nutrientes ingeridos. 

Aspectos relacionados con el estilo de vida también son capaces de alterarla. En este sentido, la actividad física es muy importante. El tipo y la intensidad de ejercicio puede tener un impacto directo sobre la mucosa intestinal y modificar las bacterias que habitan en nuestro intestino. Por otra parte, el hábito de fumar también tiene capacidad de modificar la microbiota; tiene un impacto directo sobre la microbiota de la boca, pero también favorece el crecimiento de ciertos grupos de bacterias nocivas para nuestra salud en el intestino. 

Debemos tener en cuenta que la microbiota está formada por seres vivos que se ven afectados por todos los aspectos que le rodean, desde la cantidad de nutrientes que recibe, la disponibilidad del oxígeno, hasta el estrés

Algo que posiblemente todos hayamos experimentado es que, tras tener un tratamiento antibiótico para una infección, se ve afectada la salud intestinal. Y es que el consumo de antibióticos afecta directamente la microbiota. Los antibióticos pueden “acabar” con bacterias beneficiosas en nuestro organismo y hacer que otras bacterias más resistentes sobrecrezcan, lo que puede ocasionar un daño en la mucosa intestinal desarrollando un cuadro diarreico agudo. 

Otros medicamentos (antiácidos, inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol) también pueden alterar la composición de la microbiota favoreciendo el crecimiento de algunos microorganismos y evitando el crecimiento normal de otros, ocasionando un desequilibrio intestinal también conocido como disbiosis. La disbiosis también se ha descrito en diversas enfermedades y en muchos casos es difícil discernir si se trata de una causa o consecuencia de estas. Lo que sí se conoce es que existen ciertos patrones microbianos asociados a estados patológicos, como la obesidad, diabetes, y enfermedades intestinales, existe prevalencia de algunas bacterias que crean un escenario donde la enfermedad puede progresar negativamente.

Juegos y libros para que los niños aprendan a cuidar su microbiota intestinal

Los hábitos saludables deben inculcarse desde edad temprana, y los padres debemos potenciar el consumo de vegetales, frutas y verduras desde que nuestros hijos son pequeños. 

Desde mi punto de vista explicar a los niños por qué son tan importantes las bacterias que nos habitan es clave para que desde edad temprana tomen conciencia sobre su salud

Desde IMDEA Alimentación, con el proyecto #AnnualFoodAgenda, hemos desarrollado el juego #Bichindario donde introducimos el concepto de microbiota y enseñamos que existen bacterias buenas y malas y el papel que cumplen en nuestro organismo. Para otras edades hay libros muy interesantes que pueden ayudar a mejorar el consumo de frutas y vegetales para los más pequeños (La rebelión de las verduras, de David Aceituno y Daniel Montero Galán) o despertar su curiosidad en el mundo microbiológico (El libro de las bacterias: Feos gérmenes, virus malos y hongos chungos de Steve Mould). 

Por otra parte, para adolescentes o adultos recomiendo estos libros que ayudarán a entender mejor qué es la microbiota y cómo cuidarla: Microbiota. Los microbios de tu organismo de Ignacio López-Goñi y Dime qué comes y te diré qué bacterias tienes de Blanca García-Orea Haro (@blancanutri), y seguir la cuenta de instagram @fermentilandia donde junto con otras investigadoras publicamos contenido relacionado con la microbiota, salud y alimentos fermentados. 

 

Laura Marcos
Soy Laura Marcos, investigadora posdoctoral del Grupo de Biología Computacional de IMDEA Alimentación.

Mi trabajo se centra en estudiar las interacciones entre la microbiota y el organismo, sobre todo conocer el papel que juega en el desarrollo de ciertas enfermedades y de qué manera podría usarse la microbiota como una herramienta para mejorar la salud

La línea de investigación que desarrollo en IMDEA Alimentación se centra en estudiar la microbiota y su relación con enfermedades complejas y también llevamos a cabo estudios que permitan acercar la ciencia a la sociedad.  Actualmente estamos llevando a cabo un estudio donde analizamos la microbiota de pacientes con enfermedad celíaca que a pesar de llevar una dieta sin gluten siguen presentando síntomas y buscamos diferencias en su microbiota que puedan explicar la presencia de estos síntomas. 

En el ámbito de la ciencia ciudadana estamos desarrollando el proyecto #PictureYourMicrobes (financiado por EIT Food) donde buscamos dar a conocer la importancia de la microbiota en el desarrollo de enfermedades no transmisibles, principalmente la obesidad y potenciar cambios en el estilo de vida de los participantes para llevar un estilo de vida más saludable.