Los accidentes más frecuentes en el colegio

Caídas, heridas y mucho más

Los niños pasan una gran parte del día en los colegio, estudiando, haciendo deporte, jugando… Y aunque todo se desarrolla en un entorno seguro y bajo la atenta supervisión de sus maestros, es inevitable que se produzcan pequeños accidentes.

 
Niña con herida en el colegio

Los niños pasan al menos seis horas al día en el colegio, una cifra que se eleva si también asiste a actividades extraescolares o a los servicios de ampliación de jornada que permitan compatibilizar su jornada con la nuestra. Una cantidad de tiempo tal que no es de extrañar que los pequeños padezcan diferentes accidentes en la escuela, pese a las precauciones que esta ponga para evitarlos y la vigilancia de los adultos. 

Según los expertos, la entrada, la salida y los recreos son los momentos que concentran la mayor cantidad de accidentes infantiles; algo lógico si tenemos en cuenta las aglomeraciones y prisas propias de esas horas y que los niños pasan los descansos corriendo y jugando.

En cuanto a los accidentes más frecuentes, caídas y golpes son los que más afectan a los alumnos en todas las edades aunque por motivos distintos. Los pequeños de hasta tres años son especialmente propensos a estos incidentes, pues es en esta etapa cuando empieza a adquirir mayor autonomía y se produce un salto importante. Algo parecido ocurre en la etapa de los tres a los seis, caracterizada por la curiosidad que lleva al niño a querer explorarlo todo. A partir de los siete años las caídas por prácticas deportivas cobran especial relevancia. Y en torno a los 12, las caídas y golpes bajan en favor de las lesiones por violencia y las producidas por colisiones de vehículos a motor. Otros accidentes comunes de los recreos son los raspones, hematomas, esguinces, luxaciones, fracturas y traumatismos en la cabeza.

La prevención, clave

Por fortuna, existen algunas maneras de evitar estos accidentes. Lo ideal sería conseguir un punto de equilibrio entre la protección y autonomía del niño, de manera que pueda sentirse libre al tiempo que desarrolla una conducta consciente y responsable por sí mismo.

Así, en la escuela será fundamental intentar evitar los juegos violentos en el recreo, los empujones y tomar especial cuidado en zonas como las escaleras. Es básico que el centro se haga cargo del cuidado permanente y revisión periódica de los equipamientos y herramientas, de vetar el acceso a zonas peligrosas, de asegurar las puertas contra los portazos para evitar que se pillen los dedos con ellas, y de garantizar un transporte escolar seguro. La escuela, además, debería tener un mapa de riesgos con medidas que describa cómo evitarlos.

Si en algún momento tu hijo sufre algún accidente, el centro te avisará de lo ocurrido con la diligencia que la situación exija. Mantén la calma y confía en que sus profesores le atenderán de la mejor manera hasta que llegues.

 

Paula Bermejo