Trucos para evitar los mareos en los viajes

Qué hacer cuando se producen

En carretera, avión, barco… Si bien algunos niños presentan una mayor propensión a marearse, cualquiera los puede sufrir. Es una sensación muy desagradable que puede terminar en vómitos. ¿Qué hacer para evitarlos? Aquí tienes algunos trucos que funcionan.

 
Trucos para evitar los mareos en los viajes

Los niños empiezan a marearse en los medios de transporte a partir de los 2 años. Algunos son más propensos y se marean sistemáticamente incluso en los trayectos cortos. Para otros, son pequeños accidentes más eventuales. Sea lo que sea, aquí está tu plan de acción. 

  1. ¿Tu hijo se marea habitualmente? Consulta con tu pediatra. Te indicará la conveniencia de que el niño tome un medicamento antes del viaje.
  2. Adquiere una pulsera antimareo. Son de plástico y ejercen presión sobre un punto de acupresión en la muñeca. Son baratas, seguras y pueden ayudar a aliviar los síntomas.
  3. Vigila lo que el niño come antes de viajar. No le dejes con el estómago vacío pero tampoco demasiado lleno. Es mejor que coma poco y que te lleves algún tentempié ligero para el viaje. Evita los ácidos como los limones o las naranjas, las grasas como las patatas fritas, la mayonesa, las pizzas con mucho queso, etc.
  4. No inicies el viaje sin tu quit de mareo. Bolsa de plástico con cierre hermético, toallitas, una muda por si el niño se mancha, una botella de agua y trapos para limpiar asiento y moqueta. Te alegrará echar mano de tu quit en caso de accidente.
  5. Durante el viaje, un poco de aire fresco y una pequeña siesta. Si tu hijo consigue dormir, no se mareará. Procura salir a primera hora de la mañana o tarde por la noche y deja la ventanilla entreabierta o el aire acondicionado puesto en verano
  6. No le dejes leer o mirar una pantalla. La mejor manera de evitar la sensación de mareo es mantener la vista en el horizonte y no mover la cabeza. Tu hijo estará más cómodo viajando al lado de la ventanilla y mirando el paisaje. Para tenerle entretenido, organiza juegos tipo “veo, veo”.
  7. Atenta a los síntomas del mareo. Los niños no reaccionan igual cuando se sienten mareados. Algunos no se mueven y se quedan ensimismados. Otros expresan claramente su malestar, están pálidos o tosen o se tocan la barriga o la garganta. También puede ocurrir que el vómito ocurra sin previo aviso.
  8. Si el mareo te pilla desprevenida o conduciendo. Detente en cuanto puedas, improvisa para la limpieza y anima a tu hijo a cerrar los ojos y descansar. Un poco de aire fresco, un paño húmedo en la frente y unos sorbitos de agua para rehidratarle ayudarán a que se sienta mejor para seguir el viaje.
 

Victoria Gómez