Los loquios y entuertos del posparto

Necesarios para tu recuperación

El parto puso fin al embarazo pero aún notarás contracciones unos días más. Los entuertos y los loquios contribuyen a que el útero recupera su tamaño y peso habituales después de dar a luz. En tan solo unas semanas dejarás de notarlos.

 

Tras 40 semanas de embarazo tu cuerpo necesita unas semanas más para recuperarse del esfuerzo de estos meses y del parto. Una de las zonas que más ha cambiado es tu útero, que ha albergado a tu bebé nueve meses, se ha distendido y necesita volver a la normalidad. Los loquios y los entuertos forman parte de este proceso y le ayudan a limpiarse y contraerse hasta recuperar su estado normal.

Los loquios, un sangrado necesario

Los loquios son secreciones originadas en la cavidad uterina después del parto. Contienen tejido residual y sangre procedente de la herida que se produce en el útero en el alumbramiento. Son similares a una menstruación pero, a medida que pasa el tiempo, irán cambiando de aspecto hasta desaparecer en torno a los 40 o 60 días –aunque pueden durar algo más en algunos casos–, momento en el que la involución del útero y la regeneración del endometrio ya son completas.

“En los primeros dos o tres días del posparto los loquios tienen un mayor componente sanguíneo, por eso son de color rojo. Después, aumenta el contenido propio de la exudación y adoptan un tono más marronáceo. Finalmente, a partir del décimo día, ya son blancos y, en alguna ocasión, con una pequeña cantidad de sangre”, explica el Dr. José María Lailla, ex-presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

En cuando a su volumen, es posible que supongas que tendrás pequeñas pérdidas, pero no te asustes si ves la compresa completamente manchada, porque el flujo suele ser tan intenso como la menstruación normal durante los tres primeros días del posparto. Además, es habitual que se produzcan pérdidas más abundantes al levantarte de la cama.

Mientras duren los loquios deberás extremar al máximo las medidas higiénicas ya que, al ser fragmentos de tejido necrótico, podrías contraer una infección con cierta facilidad. Por esta razón es recomendable utilizar compresas tocológicas en lugar de tampones porque estos pueden retener las secreciones dentro de la vagina e impedir que se expulsen.

Acude a tu médico si:

  • La pérdida es superior a la que tienes habitualmente en un día de menstruación.
  • Los loquios tienen un olor fuerte y desagradable, síntoma de infección.
  • Las pérdidas siguen siendo rojas pasadas 3 semanas.
  • Tienes fiebre superior a 38º.
  • Te duele y sientes calor en una pierna.

Los entuertos, contracciones diferentes

El útero ha crecido considerablemente en tamaño y peso a lo largo del embarazo. Ahora tendrá que hacer el recorrido inverso para volver a su estado natural y lo hará gracias a los entuertos, unas contracciones que le ayudan a ir recuperando su tamaño y que se manifiestan con dolores abdominales.

Durante los días que permanezcas en la maternidad podrás palpar el útero entre el ombligo y el pubis, que tendrá forma de bola dura. Notarás pinchazos en esta zona, al mismo tiempo que observarás cómo progresivamente el útero irá disminuyendo su tamaño. En las dos primeras semanas este proceso es rápido –en unos siete días el peso de este órgano se puede reducir a la mitad–. Estas contracciones suelen ser más intensas en las primeras 72 horas tras el parto. Luego se mantienen de forma irregular durante otras dos semanas, pero cada vez con menor frecuencia e intensidad hasta que desaparecen por completo cuando el útero alcanza los 60-80 gramos que solía pesar antes del embarazo. El dolor suele desaparecer entre el quinto y el séptimo día.

También notarás algunas molestias en el momento de dar el pecho al bebé. Como explica el Dr. Lailla, “cuando el neonato succiona el pezón, se libera oxitocina, la misma hormona que se produce durante el parto. Su función es estimular las miofibrillas de los conductos mamarios y facilitar la lactancia, pero también tiene una actuación sobre las fibras uterinas y, por ello, se reproducen estas contracciones”.

Aunque son molestos, los entuertos no suelen ser muy dolorosos y habitualmente no requieren tratamiento. Eso sí, cada mujer los soporta de una manera distinta.

Por otro lado, los entuertos duran más tiempo y son más intensos si tienes un parto múltiple o si ya has sido madre anteriormente. Ten en cuenta que en estos casos el útero estará más distendido, por lo que tendrá más dificultades para llegar a realizar la involución completa.

Si estas contracciones te duelen, intenta relajarte y realiza las respiraciones que te enseñaron en las clases de preparación al parto. En caso de necesitarlo, tu médico podrá prescribirte algún medicamento para aliviar el dolor. Si los analgésicos no calman la molestia o se prolonga durante más de una semana, consulta a tu ginecólogo para descartar otros problemas o una posible infección.

Asesoramiento: Dr. José M.ª Lailla, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

 

Ana Vallejo