Los primeros síntomas del parto

Reconoce las señales

Tu embarazo toca a su fin. Ya estás totalmente centrada en lo que va a ocurre muy pronto. Los días se te hacen eternos y temes no reconocer los síntomas del inicio del parto. Estas son las señales que te mandará tu cuerpo.  

Primeros síntomas de parto

Unos días antes

Desde la semana 36 tu cuerpo y tu bebé te envían signos de que el parto está cerca. Y es que a partir de la semana 37 puedes dar a luz en cualquier momento.

  • Tu hijo casi no se mueve. Apenas tiene espacio para moverse; por eso es posible que no notes tanta actividad en tu útero, o, por el contrario, si adviertes algo, será un movimiento muy brusco, como una contorsión o un giro. El bebé está intentando colocarse en el perímetro superior de la pelvis, y es probable que a estas alturas ya lo haya conseguido.
  • Aumenta la frecuencia urinaria. Con su cabecita encajada y presionando sobre la vejiga, lo notarás, sobre todo, al hacer un esfuerzo o reír.
  • Tienes más contracciones. También puedes tener calambres –parecidos a los menstruales­– y contracciones más frecuentes de lo normal.
  • Respiras mejor. Desde que tu bebé ha decidido bajar hasta la pelvis y hacer menos presión sobre tu estómago y pulmones sientes un gran alivio al respirar.
  • Tienes más contracciones uterinas.  Las contracciones de Braxton Hicks se hacen más frecuentes en los últimos días antes del parto, pueden llegar a ser dolorosas. No obstante, no dejes que esas contracciones te confundan. Las distinguirás perfectamente de las que anuncian la inminencia del parto, porque son irregulares, poco intensas y suelen desaparecer si te paseas un poco o cambias de posición.
  • Te molestan las inglés. Los calambres y el dolor en la zona del pubis y las inglés son especialmente frecuentes en los últimos días. También puedes notar una cierta molestia o dolor en la parte baja de la espalda.
  • Expulsas el tapón mucoso. Cuando notes que por la vagina sale una mucosidad de color blanca o rosada y manchada con estrías de sangre significará que tu cuerpo lo ha expulsado. Eso puede ocurrir unas horas antes del parto, pero también unos días, por lo que debes estar atenta a esta señal. Ahora eres tú la encargada de proteger a tu hijo de las infecciones y si aún no has ingresado en el hospital, evita los baños y las relaciones sexuales.

Últimos preparativos

A estas alturas, ya sabrás dónde vas a dar a luz. También quién atenderá tu parto: un obstetra o una matrona o si vas a guardar la sangre d el cordón umbilical de tu bebé. Y por supuesto, ya habrás preparado la maleta para ti y la canastilla para el bebé, sin olvidar toda la documentación necesaria para el ingreso en el hospital: la cartilla del embarazo y las pruebas realizadas, la tarjeta sanitaria, la orden de ingreso y las pruebas del anestesista.

Ahora es el momento de relajarte y llenarte de confianza. Durante estas últimas semanas aprovecha para repasar con tu pareja tus ejercicios de respiración, las posturas que vas a utilizar durante la dilatación y las técnicas de relajación que has aprendido. Pero también descansa todo lo que puedas y disfruta de estos momentos. Te espera el encuentro con tu hijo.

Tu salida hacia el hospital

Hay dos síntomas de parto muy claros que señalan de forma inequívoca que el parto ha comenzado y que ha llegado la hora de acudir al hospital. Son los siguientes.

  • Contracciones rítmicas de parto. Las contracciones del parto son inconfundibles. Se repiten de forma regular, se intensifican y el tiempo que transcurre entre una y otra es cada vez más corto. Puedes comenzar teniéndolas cada 12 o 15 minutos y acabar cada 30 segundos. Pero acude a la maternidad mucho antes, cuando notes una contracción cada 5 minutos si es tu primer hijo o cada 10 si ya has tenido otro parto. En ambos casos, es tiempo suficiente para llegar al hospital, calculando que se puede tardar 30 minutos como media.
  • Rotura de la bolsa de las aguas. La cabecita de tu bebé empieza a presionar las membranas de la bolsa hasta que se rompe. Entonces notarás cómo un líquido similar a un chorro de agua caliente te moja las piernas. Fíjate en su aspecto, porque te dirá cómo se encuentra tu hijo: si es transparente, blanco o rosado, todo va según lo previsto, pero si tiene un cierto matiz amarillento, verdoso o negro acude inmediatamente a la maternidad porque el bienestar fetal de tu hijo está en riego. Por otra parte y aunque no es lo habitual, en el 15% de los casos, las membranas se rompen antes de que empiece el parto y tengas contracciones. Si eso ocurre, deberás dar a luz antes de que pasen 12 horas, o el equipo médico se verá obligado a provocar el parto.

Magda Campos