La conservación de la sangre de cordón umbilical

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Todas las familias que lo deseen pueden donar la sangre del cordón umbilical de su hijo a la Sanidad pública. O, si lo prefieren, también pueden almacenarlas en España o en el extranjero para uso privado.

Cordón umbilical

Donar o guardar, pero no tirar

En la actualidad, son muchas las familias que deciden no tirar la sangre del cordón umbilical de su hijo. Es muy valiosa: contiene células madre especializadas en la renovación de las células sanguíneas, que pueden ser beneficiosas si se trasplantan a otros pacientes cuya médula ósea está enferma. Estos trasplantes están indicados en personas con patologías congénitas y adquiridas de la sangre, como algunos tipos de leucemia, linfomas, anemias o aplasia. Hoy en día, estas intervenciones se han convertido en una alternativa eficaz y real a los trasplantes de médula ósea.

El Plan Nacional de Sangre de Cordón Umbilical contempla duplicar las unidades de sangre de cordón umbilical (SCU) almacenadas en los bancos públicos españoles. En el momento de su aprobación a principios de 2008, había 29.000, y se espera que en 2016 sean 60.000. Esto permitirá realizar el mayor número posible de trasplantes, ya que existirán suficientes muestras de sangre para garantizar la mayor compatibilidad y calidad posible. En otras palabras, el plan pretende facilitar todas las opciones, excepto la de tirar la sangre.

Donación altruista

Significa que la sangre se entrega para que el banco público disponga libremente de ella, utilizándola para cualquier paciente que la necesite. La familia, en este caso, no recibe ninguna compensación económica ni tiene preferencia en caso de que alguno de sus miembros caiga enfermo. Sin embargo, cuantas más donaciones haya, más variedad de sangre disponible existe, con lo cual toda la población se beneficia.

No todas las mujeres pueden donar, pero los criterios de selección incluyen a la mayoría de las futuras mamás: mujeres sanas, mayores de edad, que no tengan riesgo de transmitir ninguna enfermedad infecciosa, tumoral, genética o de otro tipo. Es imprescindible expresar su deseo de ser donantes con anterioridad al parto y, por supuesto, dar a luz en una maternidad autorizada para realizar extracciones de SCU. Antes, se les hace firmar un consentimiento informado. El listado de centros y maternidades autorizados puede consultarse en la Organización Nacional de Trasplantes o consultarlo aquí en formato pdf.

Donación dirigida

Hay que señalar que también existe lo que se denomina donación dirigida: extracción y almacenamiento de la sangre para su uso actual o futuro en un familiar del recién nacido, normalmente, un hermano. Este procedimiento debe tener lugar en una maternidad autorizada y bajo unos estrictos criterios de selección: la donante debe tener un hijo con una enfermedad susceptible de ser curada mediante el trasplante de la sangre de otra persona, y la intervención debe ser indicada por un médico especialista y previamente aprobada por la Organización Nacional de Trasplantes.

Para uso privado

La otra posibilidad es conservar la sangre en un banco privado para uso personal o familiar. En ese caso, basta con ponerse en contacto con una de estas entidades y después comunicárselo al médico y al personal sanitario que estará presente en el parto. Los bancos privados facilitan un kit de extracción y almacenaje de la muestra, que se realiza de forma muy sencilla. Después, la sangre se analiza y se conserva en un banco durante unos 20 años. El coste de todo el proceso gira en torno a los 2.000 euros. Las células se conservan para un hipotético trasplante entre familiares compatibles –sobre todo, entre hermanos– o en el propio niño y se conservan en bancos de Europa o Estados Unidos, donde se garantiza que nadie podrá tocarlas, ya que en un principio, la ley española no permitía, hasta ahora, su conservación para uso privado. Actualmente las autoridades permiten la existencia de bancos privados que guarden sus muestras en España. Así han surgido bancos mixtos: las muestras que guardan pertenecen a las familias, pero están obligados a cederlas a la Sanidad pública, si se las requiere para realizar un trasplante, y en los bancos públicos no hay células compatibles. De todos modos, es raro que eso ocurra, puesto que la compatibilidad es muy difícil entre personas no emparentadas.

Paloma Corredor