5 juegos para los 5 sentidos de un niño de 2 años

Jugando, enséñale a percibir mejor

A partir de los 2 años, el niño necesita nuevos estímulos para aprender a interpretar lo que le llega de sus sentidos. Estos juegos, de apariencia simple, no lo son para nuestro pequeño y ávido explorador. Están inspirados en el método Montessori. 

Niñas riendo

Para un niño pequeño, interpretar correctamente lo que le llega a través de los sentidos es todo un reto. Con frecuencia, se deja engañar pues percibir acertadamente requiere conocimientos que no tiene y tardará muchos años en adquirir. Mientras, jugar con sus 5 sentidos irá preparando el terreno de forma lúdica y amena.

El saco de las sorpresas para jugar con el tacto

Con este juego, el niño aprenderá a concentrarse en una tarea, hacer movimientos con precisión, observar las diferencias entre objetos, comparar y nombrar.

Necesitarás:

Un bolso de tela, todo tipo de pequeños objetos caseros que el niño ya conoce: una cuchara, un corcho, una goma para el pelo, una goma de borrar, un collar, un dado, un cochecito, un tapón de plástico, un cepillo de dientes usado… Ajusta la cantidad a la madurez del niño. Es importante que los objetos sean de diferente textura y tamaño –excluyendo los muy pequeños que podría tragar- y de diferente procedencia.

La primera parte del juego consiste en sacar los objetos uno tras uno del saco, nombrarlos y colocarlos en una mesa, uno al lado del otro. Una vez aprendida esta parte del juego, se repite pero esta vez a ciegas. El niño tiene que reconocer cada objeto por el tacto.

El juego de asociar colores con la vista

Este juego ayuda al niño a nombrar los colores, comparando y asociando gamas y tonos.

Necesitarás:

Dos lotes de lápices de colores o rotuladores idénticos. Según el nivel alcanzado, puede haben 4, 6, 12 o más lápices en cada lote.

El juego consiste en presentar al niño los dos lotes. En un primer paso, se le indicará que los tiene que mezclar. Luego, tendrá que asociar los dos colores iguales y nombrarlos.

Cuando ya domine este juego, pon los colores de uno de los paquetes en un determinado orden, normalmente se usa el que ocupan en el arco iris. Pide al niño que los ordene de la misma manera con el otro paquete.

El juego de los 3 chocolates para agudizar el gusto

El objetivo de este juego es que el niño se fije en diferencias sutiles entre sabores y los distinga.

Necesitarás:

Trozos de 3 chocolates de la misma marca pero con tres concentraciones diferentes de cacao. Preferiblemente, elige chocolate negro con 50, 70 y 85 por ciento de cacao.

Trocea los tres tipos de chocolate y deja que los prueba, bebiendo sorbitos de agua entre uno y otro para limpiarse la boca. Hazle preguntas que le ayuden a notar las diferencias y pídele que te indique cuál es su preferido y por qué.

Propónle repetir el juego con los ojos tapados para que adivine los porcentajes de cada chocolate.

El juego de reconocer un objeto por su sonido

A partir de los 2 años, el niño es capaz de reconocer sonidos distintos pero le costará identificar el origen. Este juego ayudará a su educación auditiva y a su capacidad de concentración.

Necesitarás:

Localiza en vuestro entorno objetos que emitan sonidos característicos.

Empieza por situaciones simples como abrir la puerta de la calle o la del frigorífico. Con los ojos cerrados, el niño ha de adivinar de dónde procede el sonido. Cuando lo consiga, quédate en la cocina y ve añadiendo dificultad a las situaciones: sacar cubiertos del cajón, dar golpecitos golpecitos sobre la superficie de un plato con un tenedor, verter agua en un vaso, cerrar la puerta del horno, etc. Si le gusta el juego, trasládalo a otra habitación.

El juego de asociar olores y personas

Por su ubicación en el celebro, el olfato está muy unido a los recuerdos y los afectos. Por eso, los olores tienen esa capacidad de evocación. Eso es así en los adultos pero también en los niños.

Necesitarás:

Botes vacíos de yogur, productos que tengan un fuerte olor y estén asociados a una persona concreta de la casa: el perfume de mamá, la espuma de afeitar de papá, la comida del perro, el champú del hermano pequeño…

Deja que el niño huela el contenido de un de los envases, sin que pueda verlo. Pregúntale a qué huele y luego de quién es ese producto.