Ojo con los fuegos artificiales en Navidad

Los niños sufren más de la mitad de los accidentes con artilugios pirotécnicos

Cada año, muchos niños sufren lesiones graves relacionadas con fuegos artificiales. Tenemos leyes encaminadas a evitar estos accidentes pero sin la concienciación de los padres y su colaboración, no se logrará bajar las cifras de víctimas.

 
Ojo con los fuegos artificiales en Navidad

Según datos de la Unión Europea, cada año unos 2 900 niños entre 0 y 4 años sufren lesiones con fuegos artificiales que obligan a acudir a Urgencias. Los petardos, cohetes, bengalas y demás artilugios que acompañan las festividades de fin de año y fiestas patronales no deberían estar en manos de niños pequeños. Así, evitaríamos accidentes como quemaduras en manos y cabeza y lesiones en ojos y oídos.

En 2013, la Comisión Europea clasificó los fuegos artificiales para su etiquetado y correcta información al consumidor. Antes de adquirirlos, fíjate en la categoría que aparece en el envoltorio.

F1. A partir de 12 años. Productos que presentan apenas riesgos. Se pueden encender en espacios cerrados y son de uso doméstico.

F2. A partir de 16 años. Presentan poco riesgo y un nivel sonoro bajo. Su uso se limita al aire libre en espacios cerrados.

F3. A partir de 18 años. Nivel de peligrosidad medio y sonoridad no perjudicial para la salud. Solo para zonas abiertas al aire libre.

F4. A partir de 18 años y sólo para especialistas. Fuegos artificiales de alto riesgo que sólo pueden ser utilizados para especialistas. Su nivel sonoro no es perjudicial para la salud.

Antes de prender la mecha

La Asociación Española de Pediatría recomienda una serie de medidas para proteger a los niños de accidentes con fuegos artificiales. Son las siguientes:

-       No dejar que los niños enciendan la mecha o jueguen con fuegos artificiales.

-       Impedir que se acerquen cuando un adulto los maneja.

-       No dejar que un niño menor de 5 años utilice bengalas.

-       Comprar productos de calidad y olvidarse de su fabricación casera vía información en Internet.

-       Leer atentamente las instrucciones de uso de los artefactos.

-       Encenderlos en espacios donde no exista riesgo de incendio. Tener siempre a mano un cubo de agua por si se produce un mal funcionamiento.

-       Desechar los artilugios que no funcionan a la primera.

-       No llevar petardos o fuegos artificiales en los bolsillos. La fricción puede provocar que exploten.

-       Recoger los restos con cuidado. Algunas piezas pueden estar aún calientes. No tirar nunca fuegos artificiales usados a una hoguera.

 

Victoria Gómez