Embarazada y feliz en Navidad

Cómo pasarla sin pasarse

Comidas y cenas copiosas, champán para brindar, irresistibles dulces… y un montón de compras por hacer. Llegan las fiestas navideñas con sus tradiciones por cumplir… pero recuerda, este año los excesos no te convienen.

 
embarazada

Adaptar las tradiciones a tu estado y un poco de moderación serán las claves para que pases estas fiestas sin molestia alguna.

La hora de la comida
Intenta evitar las comidas copiosas. El “un día es un día” tan típico de estas fiestas, en tu caso, debería ser, de verdad, eso, un día. Piensa que las ocasiones en las que la comida excederá a lo que debería ser tu dieta normal serán muchas. No vas a celebrar la Nochebuena o el Fin de año con un plato de verdura cocida y un filete a la plancha, pero procura ser prudente el resto de los días. Y toma nota de nuestros consejos:

  • Cuida más tu dieta los días anteriores y posteriores a las celebraciones. De lo contrario, al final de las navidades te encontrarás con unos kilos de más... y este año no podrás hacer régimen de adelgazamiento en enero.
  • El día después de una cena o comida copiosa, haz un poco de dieta. - Si celebras las cenas o meriendas en tu casa, no sigas comiendo las ricas “sobras” los días posteriores. Repártelas a los invitados antes de irse o deja que se las coma tu pareja.

¿Y para brindar?
Estos días serán muchas las ocasiones para levantar la copa y brindar. Si pides que no te sirvan vino ni champán, no caerás en la tentación de “mojarte los labios” más de un día. Recuerda que la cantidad de alcohol segura en el embarazo es 0. Su ingesta se relaciona con una tasa más alta de abortos, malformaciones en el feto –faciales, cardíacas, en articulaciones…–, retraso mental en el bebé o problemas de conducta.

También debes tener en cuenta que muchas salsas de platos especiales que te servirán estos días pueden llevar alcohol –vino, coñac...–. Para que no te afecten, deben hervir durante 5 minutos, tiempo estimado para que la evaporación etílica sea eficaz.

Trasnochar, lo justo
Si estás en primer trimestre, porque con el cansancio y la somnolencia que se acusa, aguantarás a duras penas hasta las 12 campanadas... y si estás en el último tramo de la gestación, porque tu tripa te pesará allá donde vayas.

Modera tus salidas nocturnas, y si decides irte de fiesta, no permanezcas mucho rato de pie. En cualquier caso, nunca subida a unos tacones. No sobrepases los 3-4 cm para evitar caídas.

A la hora de fijar una celebración, muestra abiertamente tu preferencia por las comidas frente a las cenas. Y a la hora de reservar, pon como condición que la mesa esté en la parte de “no fumadores”.

Si te apetece bailar, evita los movimientos bruscos y para cuando te sientas cansada o sofocada.

Después de un día de celebración, planea otro de descanso. Pero, ojo, tampoco es recomendable que, por mucho sueño que tengas, te vayas a dormir después de una cena en la que hayas comido más de la cuenta. Necesitas, al menos, unas dos o tres horas para hacer la digestión ya que, en tu caso, va más lenta.

De compras
Este año, planifica tus compras más que nunca. Procura dejar hecha la mayoría antes de que lleguen las fechas de mayor afluencia de público a las tiendas. Intenta ir de compras por las mañanas o a primera hora de la tarde, cuando encontrarás menos aglomeraciones.

Y valora este año la opción “compras on-line”, especialmente, si tu médico te ha recomendado reposo o si estás en la recta final del embarazo y te cansas con facilidad.

Límite a los dulces
Son los protagonistas de estas fiestas. El turrón, el roscón, los polvorones y el mazapán están presentes al final de cada comida o en cualquier merienda navideña. Pero no te convienen. Aunque, a no ser que sufras diabetes gestacional, tampoco se trata de que no los pruebes, si no de que, simplemente, moderes su consumo todo lo que puedas. Son alimentos demasiado calóricos, que podrían hacerte aumentar de peso peligrosamente.

…y a los platos grasos
Cordero, salsas con nata, guisos muy condimentados... Este año, será mejor que optes por carnes menos grasas como las de ave –pavo, capón, pintada, pularda también se han vuelto muy tradicionales en estas fechas–, y te olvides del cordero, el cochinillo o el pato, que son más calóricos y, además, te resultarán más difíciles de digerir. También tienes la posibilidad de recurrir, como segundo plato, a pescados como el besugo, muy típico en Navidad, y más recomendables en tu estado. Procura que estos platos estén preparados al horno, sin salsas muy elaboradas, y en el caso del pescado, al vapor. Una guarnición a base de verduras te sentará mejor que un acompañamiento de patatas, salvo que sean cocidas o asadas.

De cualquier forma, come despacio, masticando bien, para facilitar la digestión de los alimentos. Y tras la comida, sustituye el café –poco recomendable en tu estado– por una infusión digestiva como la manzanilla con anís o hinojo.

Tradicionales, pero prohibidos
Si afrontas la Navidad embarazada, deberías tachar de tu lista los siguientes alimentos que, a buen seguro, estarán presentes en alguna comida:

  • Todo tipo de embutidos crudos y carne poco hecha.
  • Marisco crudo; como almejas, ostras...
  • Quesos blandos y fermentados y que no estén fabricados con leche pasteurizada. Evitarás el riesgo de sufrir listeriosis, una infección infecciosa que provoca una síntomas leves, similares a un resfriado, y a veces, malestar digestivo, y que si atraviesa la placenta, podría ocasionar aborto, parto prematuro... Por tanto, borra el brie, el camember y los quesos azules, y no te comas las cortezas de los quesos. Opta por otros de pasta cocida como el parmesano, cheddar, gruyere, emmental, gouda... Por la misma razón, tacha de tus aperitivos los patés de hígado.
  • Ojo con las ensaladas. Si bien son muy adecuadas para tu control de peso, tendrías que asegurarte de que están las hojas lavadas a conciencia para evitar el riesgo de toxoplasmosis. Por la misma razón, cuidado con los platos –cócteles de marisco, por ejemplo– que suelen llevar lechuga u otras hojas crudas en juliana.