Cómo trasmitir a tu hijo el verdadero espíritu navideño

La Navidad desata su furia consumista

Los niños son el principal objetivo publicitario en Navidad. Pero la celebración de la Navidad no debería ser la ocasión para un consumismo sin freno sino el mejor de los pretextos para transmitirle valores importantes para la convivencia.  

 
Regalos de navidad

Con tal bombardeo publicitario a su alrededor y la eterna pregunta de “¿este año que le vas a pedir a los Reyes?” de familiares y amigos, es normal que tu pequeño se vuelva loco en estos días, no pare de sumar artículos a su carta a los Magos de Oriente y quiera abandonar hábitos como irse pronto a dormir o no comer demasiados dulces.

Por eso es fundamental que le enseñéis a vivir la Navidad de una forma alegre pero no desenfrenada, pidiendo solo los regalos que realmente quiera y valorando por encima de todo la oportunidad única de compartir con los suyos unos días tan especiales.

  1. Controla la lista de los regalos. El exceso de publicidad acaba creándoles una serie de deseos artificiales que no se corresponden con los reales. Por eso es importante que sepas decirle “no” y que pongas ciertos límites a su carta a los Reyes. Ayúdale a discernir entre lo que realmente le gusta y quiere, aquello con lo que se divertirá, podrá jugar con su amigos o entretenerse cuando esté solo y no le dejes caer en el consumismo compulsivo. Así evitarás su insatisfacción la mañana de Reyes.
  2. Trasmítele el espíritu fraternal de la Navidad. Una buena forma para contrarrestar el excesivo consumo navideño es tratar de inculcar valores solidarios en tu pequeño aprovechando precisamente estos días. Buscar regalos solidarios con los que sorprender a la familia, donar algunos de sus juguetes a instituciones benéficas para niños necesitados… También puedes implicarle en las fiestas haciendo regalos a “amigos invisibles” que él mismo elabore, pidiéndole que escriba las felicitaciones que enviaréis a la familia o que haga un dibujo con el que obsequiar a los más allegados. Pero, sobre todo, infunde en él el espíritu fraternal de estas fechas, lo contentos que estáis por poder reuniros en familia y pasar un rato juntos, compartir viejos recuerdos y nuevos sueños…
  3. Mantén los hábitos alimentarios y de sueño. Aunque en Navidad puedan permitirse ciertas licencias alimenticias prohibidas el resto del año (como comer dulces a diario o hacer cenas copiosas) y se trasnoche algo más de lo habitual, es conveniente no alterar en exceso los horarios de los niños. Así, prevendrás empachos innecesarios o que tus hijos estén agotados tras dos días de vacaciones.