Chistes muy divertidos sobre exageraciones

'Era tan, tan, tan...'

A los niños les encanta exagerar –'pues mi papá es tan fuerte que me coge con una mano', 'mi mamá hace las mejores comidas del mundo'...–. Saca partido de ese gusto y reíros juntos con estos chistes de exageraciones.

 
Niña riendo

1. Era tan tonto, tan tonto que vendió el televisor para comprarse un DVD.

2. Era tan gafe, tan gafe que se sentó en un pajar y se pinchó con la aguja.

3. Era tan bajito, tan bajito que para bajarse de la acera, saltaba en paracaídas.

4. Era un príncipe tan feo, tan feo que Cenicienta se fue del baile a las once y media.

5. Era tan malo, tan malo que se daba miedo a sí mismo.

6. Era un hombre tan bajito, tan bajito que la cabeza le olía a pies.

7. Era un hombre con la boca tan pequeña que para decir tres, tenía que decir "uno, uno, uno".

8. Era un hombre tan bajito, tan bajito que se sentaba en una canica y decía "¡el mundo es mío!". 

9. Era un hombre tan delgado que para hacer sombra tenía que pasar dos veces.

10. Era un hombre tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño que al pasar por una pastelería, se le hizo la boca agua y se ahogó. 

11. Era un chiste tan malo, tan malo, tan malo que pegaba a los otros chistes pequeños.

12. Era un hombre tan bajito, tan bajito, tan bajito que la cabeza le olía a pies.

13. Era una señora tan, tan, tan friolera, que hasta a las patas de la mesa les ponía medias.

14. Había una mujer tan, tan, tan delgada, que cuando comía una oliva pensaban que estaba embarazada.

15. Había una vez un príncipe tan feo, tan feo, tan feo que Cenicienta se fue a casa a las 11:30.

16. Había una vez una ciudad tan seca, tan seca, pero tan seca, que las vacas daban leche en polvo.

17. Había una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que en vez de viajar en metro, viajaba en centímetro.

18. Era un hombre tan, tan, tan alto que cuando se comía un yogur y le llegaba al estómago ya había caducado.

19. Tenía la boca tan grande, tan grande, tan grande que le daban la comida con pala.

20. Era tan viejo, tan viejo, que de niño no jugó a los caballitos, sino a los dinosaurios.