Parto prematuro, ¿puedes evitarlo?

Factores que influyen

Entre 37 y 40 semanas. Es el tiempo que tu pequeño necesita para crecer y madurar dentro de ti. Pero, en ocasiones, la naturaleza no cumple con sus plazos, y pone en peligro la supervivencia de tu bebé, con una gestación que no llega a su fin. El estilo de vida, el pasado ginecológico o el estado de salud de la madre tienen mucho que ver en los partos prematuros.

Embarazada con reloj

¿Por qué se produce?

El 50% de los partos pretérmino es espontáneo; el 25%, consecuencia de una rotura prematura de las membranas, y el otro 25%, inducido médicamente por problemas maternos o fetalespreeclampsia, crecimiento intrauterino retardado, pérdida de bienestar fetal….

Además, existen una serie de factores que, combinados entre sí, están presentes en un 30-50 por ciento de los partos pretérmino, y conviene tenerlos en cuenta.

  • Edad materna. Embarazos por debajo de los 20 años o gestaciones por encima de 34 años se relacionan con mayor probabilidad de partos prematuros. Pero no es la edad en sí misma el factor determinante, sino las condiciones que la acompañan. Así, las madres adolescentes tienen más peligro porque están sujetas a más estrés, menos apoyo familiar y realizan un menor seguimiento médico de la gestación. Por su parte, las mayores de 34 años constituyen un grupo de riesgo porque se someten con más frecuencia a tratamientos de reproducción asistida que dan lugar a embarazos múltiples.
  • Partos prematuros previos. Es el factor más condicionante. Si los has sufrido con anterioridad, tu riesgo de dar a luz antes de tiempo aumenta 2,5 veces.
  • Embarazos múltiples. Gestar más de un bebé al mismo tiempo resulta determinante a la hora de estimar la fecha de parto. Y es que el 55% de los bebés nacidos de gestaciones múltiples llega al mundo de forma precoz.
  • Infecciones del tracto urinario. Este problema juega un papel principal en casos de prematuridad, sobre todo en gestaciones menores de 32 semanas. Y el problema es que estas infecciones de orina son frecuentes durante la gestación debido a los cambios anatómicos y hormonales que se producen en este periodo.
  • Anomalías uterinas. Si sufres malformaciones de la cavidad uterina –como la presencia de tabiques o incompetencias ístmico-cervicales–, te controlarán de forma más exhaustiva ya que estas pueden relacionarse con prematuridad.
  • Rotura prematura de membranas. Hasta 1 de cada 4 de partos prematuros se debe a esta complicación. La causa de la rotura de la bolsa amniótica no es muy clara, y puede deberse a debilidad estructural, exceso del presión bien por el líquido amniótico o por el feto, y en otros casos, por invasión bacteriana. La más común es la vaginosis bacteriana –una flora vaginal anormal– que contamina la pared de la bolsa amniótica, y termina rompiéndola, pero también se ha observado una relación entre infecciones periodontales y prematuridad.
  • Enfermedades maternas. Presentar hipertensión, diabetes mellitus, cardiopatías, problemas endocrinos y metabólicos, nefropatías, anemias… te convierte en una embarazada de riesgo.
  • Malos hábitos. Consumo de drogas, alcohol… y sobre todo, el tabaco son perjudiciales para la buena marcha de la gestación. Así, si eres fumadora, tu riesgo de parto prematuro se duplica.
  • El estrés. Dificultades económicas, trabajo intenso, bajo nivel social... provocan ansiedad continua, alteran las hormonas y provocan acciones directas sobre el útero y el cuello del útero.
  • Anomalías placentarias.  Problemas que afecten tanto a la implantación como al funcionamiento de la placenta, son infrecuentes como causa de parto pretérmino. Solamente, la placenta previa que curse con sangrado o la insuficiencia placentaria que daría lugar un crecimiento intrauterino retardado del bebé, serían las anomalías a tener en cuenta como agentes que pudieran dar lugar a un adelanto del alumbramiento.

Cómo distinguir y frenar un aborto

¿Cómo distinguir las contracciones fisiológicas normales de las de inicio del trabajo de parto? Para muchas embarazadas, resulta complicado, sobre todo si es su primera gestación. Existen signos que son muy inespecíficos y dan poca luz sobre lo que está ocurriendo. De ahí, que para saber si realmente existe amenaza de parto prematuro, se hayan determinado una serie de parámetro médicos.

Pero además, los especialistas manejan un marcador bioquímico que arroja mucha información sobre si el alumbramiento es inminente. Se trata de la presencia de fibronectina en la secreción vaginal –prueba que se realiza sólo a embarazadas de alto riesgo o que presenten síntomas–. Si esta proteína se detecta en la muestra, la probabilidad de parto prematuro se multiplica por tres, y si no existe, el riesgo es bajo, independientemente de que aparezca otra sintomatología inespecífica.

Los síntomas que avisan

Existen una serie de síntomas que pueden indicarte que el trabajo de parto puede ponerse en marcha de manera adelantada. Consulta al ginecólogo urgentemente si presentas:

Ayudas extras

Reposo y fármacos. Son las dos medidas que se adoptan fundamentalmente para intentar frenar el parto prematuro. El descanso debe ser físico y mental, para conseguir tanto la relajación de los músculos como de tu estado emocional, ya que ambos inciden sobre tu actividad uterina. Por tanto, reduce tu ritmo diario, permaneciendo recostada a ratos, principalmente, sobre tu lado izquierdo, y realiza ejercicios de respiración y relajación. Pero, ojo, no permanezcas en la cama tumbada, salvo prescripción médica.

Por su parte, los fármacos tocolíticos cumplen una misión muy concreta: intentar frenar las contracciones para prolongar entre 24 y 48 horas la gestación, con el fin de conseguir tiempo suficiente para el traslado de la gestante a un centro de alto nivel neonatal y para que la administración de corticoides permitan la maduración pulmonar del bebé.

Gema Martín