Las pruebas del segundo trimestre

Garantía de buena salud para ambos

Alejado el riesgo de aborto, tu embarazo ha alcanzado su velocidad de crucero. Aun así, algunas pruebas de este trimestre son fundamentales para asegurarse de que tu bebé goza de buena salud.

Embarazada en el hospital

En cada visita prenatal

  • Análisis de sangre y orina. El de sangre se realiza en ayunas a primera hora de la mañana. El de orina, también es preferible que sea a primera hora. Sirven para descartar anemia o infecciones urinarias. Si no tienes anticuerpos contra la  rubéola o la  toxoplasmosis, se controlará que no te has infectado. En tal caso, se tomarán las medidas para proteger al feto de las consecuencias de una infección, mucho menos peligrosas a medida que avanza la gestación.

A partir de la semana 18

  • Ecografía. Antes de la semana 20, se te realizará la ecografía más importante para comprobar que esté perfectamente formado. Y, por cierto, si no está de espaldas, también se podrá conocer el sexo del bebé. Se puede observar la cabeza, contar las vértebras de la columna, se analiza la forma y funcionamiento del corazón y de los riñones, se cuentan los dedos de las manos, se visualiza el tórax, el hígado, la vesícula biliar y otros órganos. Esta ecografía nos informará también sobre la situación y el estado de la placenta, el cordón umbilical y la cantidad de líquido amniótico.

Entre la 26ª y 28ª semana

  • Test de O’ Sullivan. El test de O´Sullivan es una prueba que se realiza a todas las embarazadas para descartar la existencia de una diabetes gestacional y sus negativas consecuencias para el bebé. Se hace entre la 26ª y 28ª semana, cuando tienen lugar los cambios hormonales más importantes, que afectan a la producción de insulina. Primero se hace un análisis de sangre en ayunas. Luego, tendrás que beber una solución de glucosa (50 g) y a los 60 minutos se repite el análisis. Mientras, debes esperar en la consulta, sin caminar ni comer.
  • Curva de glucemia. La curva de glucemia, también conocido como  test de sobrecarga oral de glucosa, se lleva a cabo solo si el test de O’Sullivan muestra cifras elevadas de glucosa. Eso quiere decir que se hará una vez que se obtengan los resultados del test. Después de tomar 100 gramos de glucosa, extraerán sangre a los 60, 120 y 180 minutos, y se dibuja una curva que indica la evolución de la glucosa en la sangre de forma muy precisa. Los resultados permiten dibujar un gráfico que indica la metabolización de la glucosa en sangre durante 3 horas. Si los resultados indican la existencia de diabetes gestacional, la embarazada deberá seguir una dieta. En pocos casos es necesario recurrir a la insulina, pero si no se trata, puede repercutir negativamente en el feto, pues es una de las principales causas de que el bebé sea demasiado grande.

En casos contados

  • Amniocentesis. La amniocentesis se realiza entre la 14ª y 18ª semana. Se propone a las mujeres en los que el triple screening ha detectado riesgo de cromosomopatía, a parejas con antecedentes familiares de defectos cromosómicos, si la embarazada ya ha tenido un hijo con este problema o si hay un historial amplio de abortos. Por el riesgo de aborto que conlleva, muchas parejas optan por confirmar el diagnóstico con el estudio del ADN fetal contenido en la sangre de la madre. No requiere ninguna preparación especial. Lo primero es hacer una ecografía para comprobar la situación del feto, de la placenta y del cordón umbilical. Mediante una aguja muy fina, que se introduce a través del abdomen en el útero, se extraen 15-20 cc de líquido amniótico. Se realiza sin anestesia, pero no es dolorosa, simplemente algo molesta. Allí hay células fetales que se aíslan para analizar su ADN. Terminada la prueba, la embarazada puede volver a casa, donde deberá estar en reposo de 24 a 48 horas y evitar mantener relaciones sexuales durante unos 3 días. Como toda técnica invasiva, la amniocentesis no está exenta de riesgo de aborto, que se evalúa en torno al 1% y depende bastante de la pericia del obstetra. Otros peligros, como la infección o dañar al feto, son casi inexistentes. Los miomas uterinos pueden dificultar la técnica, pero no suponen una contraindicación para llevarla a cabo.
  • Cordocentesis. Con la cordocentesis se analiza la sangre fetal que se extrae del cordón umbilical en la zona más cercana a la placenta. Suele recomendarse cuando existe la sospecha de algún problema después de la ecografía de la 20ª semana, razón por la cual siempre se hace después de esta fecha. Se introduce una pequeña aguja a través del abdomen guiándose por una ecografía. Descarta infecciones fetales, además de detectar alteraciones cromosómicas.