Tu plan de estimulación prenatal

Rodear al futuro bebé de presencia y amor va tejiendo entre él y sus padres un vínculo emocional muy especial. Éste es el mayor beneficio de la estimulación prenatal pero no el único. Te proponemos un plan sencillo y eficaz para conectar con él durante estos largo meses de embarazo.

Beso a la tripa de una embarazada

Los  especialistas en estimulación prenatal insisten en los beneficios que aportan al bebé tanto a nivel emocional como cognitivo. Al conectar y responder a las señales que le envían, no solamente sus sentidos se activan. También lo hacen los mecanismos que sostienen el aprendizaje y la memoria. Todo ello favorece su desarrollo cerebral y le prepara para su vida extrauterna. Además, estas pequeñas actividades generan en la madre sensaciones placenteras y las endorfinas que circulan por su torrente sanguíneo llegan al bebé a través de la placenta. Madre y bebé comparten un entorno sensorial relajante, una dinámica perfecta para prepararse a su llegada.

¿Qué necesitas para estimular a tu bebé? Nada que no tengas en casa, además de buena disposición y tranquilidad. El plan que te proponemos, lo podrás practicar siempre que te encuentres con ganas a partir del segundo trimestre.

Combina los juegos de tu plan con los ejercicios de relajación aprendido en tus clases de educación maternal y potencia las sensaciones de bienestar. Si practicas habitualmente meditación, los beneficios se multiplicarán. Imagina a tu pequeño, visualiza su cuerpo y sus facciones, deja que te invada el placer del momento y siempre que sea posible, compártelo con el papá.

Para estimular el tacto

A partir del cuarto mes de embarazo, la piel del bebé es receptiva a las sensaciones táctiles que le llegan. Comunicarse con él a través de caricias es sencillo y muy placentero.

  • Toca tu barriga con un dedo ejerciendo una ligera presión.
  • Traza pequeños dibujos con la punta de tus dedos sobre tu piel.
  • Masajea tu barriga con los nudillos
  •  Cuando sientas a tu bebé moverse, pasa tu mano sobre la zona y mantenla hasta que sus patadas desaparezcan.
  • Vierte agua tibia sobre tu abdomen.

Para estimular la vista

A partir de la semana 16 de gestación, el bebé ya puede percibir los cambios de luz que le llegan cuando destapas tu tripa. Ya puedes empezar a mandarle señales luminosas.

  • Pasa una pequeña linterna sobre tu abdomen. Aleja el foco, acércalo, dibuja círculos brillantes. Atenta a lo que pasa allí dentro. Si está despierto, posiblemente se moverá ante la novedad.
  •  Pon tu tripa al sol durante un ratito. No lo hagas sin crema protectora. Tu piel es muy sensible ahora.

Para estimular el oído

A partir del quinto mes, tu bebé oye. Procesa los numerosos ruidos que le llegan del interior –el latido de tu corazón, tu sangre que corre por tus venas, los flujos en tu sistema digestivo…- pero también está en contacto con el exterior y oye vuestras voces y los ruidos del entorno.

  • Háblale en voz alta y mándale mensajes positivos.
  •  Deja que su papá le susurre secretos. Investigaciones sobre la vida prenatal apuntan a que al nacer, los bebés reconocen la voz del padre antes que la de la madre.
  •   Escucha música suave. Si oyes a menudo la misma pieza musical, seguramente te servirá para tranquilizarle al nacer porque la reconocerá.
  •  Cántale.
  •  Procura que oiga los sonidos de la naturaleza: las olas que rompen en la playa, los pájaros, el viento entre los árboles, etc.

Para estimular las sensaciones corporales

Siempre que te mueves, tu bebé participa de tu actividad. Está muy protegido en su habitáculo y el ejercicio le llega de forma amortiguada pero efectiva.

Victoria Gómez