Simone Biles: Un ejemplo de lucha, superación y valentía que va más allá del deporte

La gimnasta artística estadounidense se ha convertido en un auténtico icono no solo del deporte, sino también de la lucha contra las injusticias.

Con tan solo 24 años, Simone Biles ha revolucionado el mundo del deporte y de la gimnasia artística con sus increíbles acrobacias, y ha alzado la voz en numerosas ocasiones en contra de las injusticias que ha tenido la mala suerte de sufrir o presenciar. 

Su nombre es uno de los más mencionados en estos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, y no es para menos. Simone Biles estaba llamada a ser una de las grandes estrellas de estas olimpiadas, y a pesar de la expectación que su perfección técnica y la dificultad de sus ejercicios había generado, decidió poner punto y final a su participación en los Juegos para cuidar de su salud mental. Una decisión complicada que ha puesto sobre la mesa un tema hasta ahora tabú para los deportistas de élite: la importancia del bienestar emocional.

En toda su trayectoria, la siete veces campeona nacional, campeona olímpica en Río 2016 y cinco veces campeona del mundo, nos ha dejado un buen puñado de enseñanzas que, como padres, deberíamos aprovechar para trasladar a nuestros hijos. 

En Guía del Niño hacemos una recopilación de todas esas acciones y palabras que han conseguido cambiar el mundo y que la han convertido en todo un ejemplo a seguir.

Su capacidad para dejar atrás una infancia traumática

A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente”.

Simone Biles nació en 1997 en Columbus, Ohio. Tenía tan solo 3 años cuando los servicios sociales tuvieron que intervenir y arrebatarle la custodia de ella y sus otros hermanos a su madre biológica, Shannon Biles, drogadicta y alcohólica. Tras varios años en diversos centros de acogida, fue su abuelo, padre de Shannon, quien adoptó a Biles

En la actualidad, Simone mantiene una relación cordial con su madre biológica (aunque no con su padre biológico, a quien no ha llegado a conocer) y afirma no guardar ningún tipo de rencor. “Cuando era más pequeña me preguntaba qué habría sido de mi vida si no hubiese pasado nada de esto. A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente y querría haber hecho las cosas de manera diferente, pero evito plantearme estas preguntas porque no las tengo que responder yo”.

Su espíritu de lucha para conseguir sus objetivos

"Un día decidió que sería una gran gimnasta y desde entonces lo ha hecho todo para lograrlo". 

Simone tenía tan solo 6 años cuando dejó asombrados a sus profesores y compañeros con sus complicadas piruetas un día que los planes de excursión de la clase se vieron truncados. Esa tarde, llegó con una nota informativa para sus padres adoptivos en la que sus maestros les recomendaban inscribir a Simone en una escuela de gimnasia. Dos años más tarde, Aimee Borman, su entrenadora hasta el día de hoy, apareció en su camino. 

En una entrevista a la revista Time, Borman afirmó: "Un día decidió que sería una gran gimnasta y desde entonces lo ha hecho todo para lograrlo". Biles decidió dedicarse en cuerpo y alma a la gimnasia artística. Para ella no había bailes de graduación ni fiestas, tan solo entrenamiento y disciplina. Decidió empezar a estudiar desde casa para poder dedicar más horas a sus rutinas. Así, Simone llegó a entrenar 32 horas a la semana. Su primer título mundial llegó tan solo un año después, y el resto, ya es historia.

Su valentía para denunciar los abusos sexuales

Ya no tengo miedo a contar mi historia”. 

En 2016 salió a la luz una truculenta historia de abusos sexuales que las jóvenes gimnastas venían sufriendo desde hacía años. El antiguo médico del equipo nacional de gimnasia de Estados Unidos, Larry Nassar, fue acusado de abusar de más de 200 niñas y jóvenes. Simone fue una de esas muchas mujeres que alzó la voz para denunciar este grave delito que tanto llegó a marcar su vida y la de sus compañeras durante sus primeros años en la gimnasia artística profesional. 

“Últimamente me he sentido quebrada y cuanto más trato de apagar la voz en mi cabeza, más fuertes son los gritos. Ya no tengo miedo a contar mi historia”, declaraba Simone en 2018. “Yo también soy una de las muchas supervivientes que fueron objeto de abuso sexual por Larry Nassar”, aseguraba mientras se comprometía a seguir en la gimnasia con el fin de ayudar a todas las gimnastas a hablar y ser escuchadas. 

“Me he prometido a mí misma que mi historia será mucho más grande que esto y les prometo a todos ustedes que nunca voy a darme por vencida". Sus declaraciones, junto a la de otras muchas mujeres, marcaron un antes y un después en la historia de la gimnasia. Larry Nassar fue sentenciado a 60 años en una prisión federal después de declararse culpable de cargos de pornografía infantil, a lo que se suma una condena de 60 a 175 años en una prisión estatal de Michigan después de declararse culpable de siete cargos de agresión sexual de menores. Simone Biles es la única víctima de Nassar que sigue en activo.

Su compromiso con el feminismo y contra las injusticias

Siento que también me apoyan, no solo como deportista, sino como mujer fuera del gimnasio”.

Antes de los Juegos Olímpicos de Río 2016, Simone Biles firmó un patrocinio con la marca Nike. Sin embargo, durante este año, la atleta ha roto su acuerdo con la marca tras denunciar públicamente que la compañía retiraba el apoyo a sus deportistas embarazadas. Distintas atletas en nómina de la marca denunciaron esta situación, explicando cómo Nike rebaja los contratos y condiciones de las atletas cuando anunciaban sus embarazos. 

Biles sustituyó a Nike por otra marca (Athleta) que, aseguró, representa mejor sus valores y que le proporciona su propia línea de ropa. Según sus propias palabras, la postura de la empresa sobre la diversidad y la inclusión, así como su énfasis en el empoderamiento de las mujeres, fueron factores determinantes en su decisión. "No se trataba solo de mis logros, sino de lo que representaba y de cómo iban a ayudarme a usar mi voz y a ser una voz para las mujeres y las niñas" declaraba en una entrevista.

Su manera de romper tabúes para poner en evidencia la importancia del bienestar psicológico, también en el deporte

“Es más importante la salud mental que el deporte”.

La retirada de Simone Biles de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021 debido a la pandemia) y el poderoso mensaje que la atleta olímpica ha trasladado con esta complicada decisión ha servido para poner en relieve la importancia de la salud mental. La federación estadounidense ha corroborado los problemas de salud mental de la deportista y ha indicado que padece el síndrome de twisties, un tipo de bloqueo mental que afecta a la noción del espacio y a la capacidad del movimiento. 

La misma Biles confirmó en rueda de prensa que su retirada se debía a que necesitaba cuidar de su estado anímico: "Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo. Tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos". De esta manera, la decisión de Biles rompe con un tabú con el que los deportistas y atletas de élite se ven obligados a convivir en numerosas ocasiones, continuando adelante a pesar de verse desbordados por la presión, poniendo en riesgo su carrera y su integridad física y psicológica.

Miriam Hernández