Entrevista | Mi hijo ha suspendido. ¿Qué puedo hacer? Consejos de una experta para afrontar las malas notas

Entrevistamos a Pilu Hernández Dopico, formadora de formadores y CEO de El Pupitre de Pilu, para respondernos a esta y otras cuestiones

Llega uno de los momentos más esperados del trimestre… ¡las vacaciones! Pero con ellas también se presenta la hora de las evaluaciones. Para unos, esta experiencia es motivo de alegría, pero para otros, puede llegar a convertirse en algo traumático, sobre todo si hay algún que otro suspenso en las calificaciones.

Cuando llega el momento de recibir las notas y entre las calificaciones encontramos algún que otro suspenso, es normal que los padres no sepamos bien cuáles deben ser las decisiones que tenemos que tomar.

Son muchas las preguntas que nos surgen ante tal ocasión, y para responderlas hemos contactado con Pilu Hernández Dopico, maestra de vocación con más de 20 años de experiencia, experta en educación de familias con más de 3.513 casos de éxito en El Pupitre de Pilu. Pilu trabaja codo con codo con familias en la educación de sus hijos y nos da 5 consejos básicos para afrontar los suspensos de nuestros hijos:

- Recibir la noticia con tranquilidad
- Analizar las causas de los malos resultados hablando con su hijo y con el colegio
- Aportar una solución según el origen
- Adelantarse a la llegada de las notas para detectar y solventar las dificultades
- Agotar todas las medidas antes de la repetición.

Sobre estos consejos y más cuestiones, charlamos con ella en esta entrevista. 

Guía del Niño: ¿Cómo debemos reaccionar ante los suspensos inesperados? ¿Tenemos que cancelar nuestros planes si nos vamos de vacaciones o tenemos alguna excursión prevista?

Pilu Hernández Dopico: Lo primero que tenemos que hacer es reaccionar con tranquilidad y preguntarle qué ha podido pasar. Puede haber varias causas. Una de ellas puede ser que en casa haya sucedido algo y eso se haya visto reflejado en los resultados. Hay que ayudarle, ver cómo se siente emocionalmente e intentar trabajar todo eso para que pueda subsanarse. Pero cancelar los planes no es una opción; sería entendido por el niño como un castigo, y además es desproporcionado cuando se trata de un solo suspenso. Además, cuando un suspenso supone una sorpresa, es que también los padres han estado mirando para otro lado, porque eso se ve venir. Van haciendo controles y los padres podemos entrar en las páginas de los colegios o institutos para ir comprobando los resultados. Los progenitores tenemos que saber que la educación nunca se va de vacaciones y que hay que dar ejemplo y ayudar a nuestros hijos si lo necesitan.

GDN: ¿Y si se trata de algo que se mantiene en el tiempo o afecta a varias asignaturas?

P.H.D.: Tenemos que entender que no se trata de que el niño estudie y ya está. Es un trabajo educacional. Los padres tienen que estar ahí y ser conscientes de que si le cuesta más hacer las tareas porque prefiere, como todos los niños, estar jugando, lo que tenemos que hacer es inculcarle que tienen que esforzarse, estar encima de él y ponerle horarios claros. Ayudarle, en definitiva. Y si ven que él solo no puede, es necesario ver otras opciones, como puede ser ponerle en manos de especialistas para que le ayude a adquirir esos conocimientos que en el colegio no consigue adquirir, por el motivo que sea. Si el problema continúa, es necesario acudir al centro para hablar con el tutor y averiguar si hay una causa mayor detrás de ese suspenso. En ese caso, hay que hablar con el equipo de orientación para que haga una evaluación psicopedagógica.

GDN: En el caso de que no hablemos de suspensos como tal, pero sí de descensos significativos en sus evaluaciones, ¿cómo tenemos que abordar la situación?

P.H.D.: La respuesta en este caso también pasa por la comunicación, porque puede deberse a diversos factores: que haya cambiado de amigos, que haya tenido un problema, que en ese momento le gusta un chico o una chica y no le haga caso… las típicas cosas de la adolescencia que evidentemente se ven reflejadas en las asignaturas.

GDN: ¿Qué es lo que hacer si nuestro hijo se siente triste o apesadumbrado por el suspenso o suspensos? ¿Y en el caso contrario en el que parece no importarle?

P.H.D.: La respuesta para ambos casos vuelve a ser la comunicación. Los dos extremos no son buenos. Normalmente, cuando a un niño le importa demasiado un suspenso, hay un padre al que le importa demasiado también, y está transmitiendo eso a su hijo o a su hija. Y viceversa, si a él no le importa es posible que a los padres tampoco les importe. Es un trabajo común y conjunto.

GDN: ¿Qué podemos hacer para no sobrerreaccionar o no quedarnos cortos? ¿Cuál es el término medio?

P.H.D.: Cada niño es un mundo y lo que hay que hacer es tener sentido común. Si un niño ha aprobado pero bajado respecto a evaluaciones anteriores hay que decirle “bueno, has bajado, pero hay que remontar” y si ha suspendido, lo mismo; preguntarle por qué, poner soluciones y ponerse con él, no a estudiar, sino a gestionar su tiempo. También hay veces en las que encontramos que puede estar saturado con las clases extraescolares. En este caso, los padres tienen que hacer un balance de la situación y decidir qué es lo mejor. Cada familia es un mundo y cada niño necesita una cosa.

GDN: ¿Funcionan los castigos?

P.H.D.: Depende del niño. Hay veces que funcionan, y otras veces que no. Desde luego, un castigo a largo plazo no funciona. Primero, porque el niño se cansa y segundo, porque piensa “¿para qué lo voy a hacer, si total, ya me han quitado el móvil toda la semana, o no me dejan la tablet o ver series?”. Además, los castigos deben variar dependiendo de la edad. También tienen que ser cortos y en el momento; acción-reacción. No vale de nada decir “este fin de semana no sales”, si es lunes, porque no se va acordar de lo que hizo el lunes 

GDN: ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos e incentivarles a estudiar?

P.H.D.: En este caso, los primeros que deben estar son los especialistas, que son sus profesores. Ahí tienen que trabajar, sobre todo, la comprensión lectora. También está ahí el trabajo de los padres, de haber leído antes con sus hijos, trabajar la lectura y ver lo que han comprendido, porque todo eso se ve reflejado en el estudio. Si no comprenden lo que leen, no van a saber estudiar. Estudiar de memoria no les va a servir de nada, y ese es el gran problema que tenemos ahora, no solo con los niños, sino también con los jóvenes que estudian carreras. 

GDN: ¿Qué cambios se han puesto en marcha con la entrada en vigor de la LOMLOE? ¿Se puede repetir curso? ¿Con qué fin?

P.H.D.: Lo que ha cambiado es solamente que la repetición ha de ser colegiada con todo el equipo docente que atiende al alumno. Lo demás está exactamente igual que en la LOMCE. La evaluación sigue siendo continua, evaluativa y formativa y se puede repetir de curso una vez a lo largo de la etapa. Si el niño tiene necesidades educativas especiales, se podría de manera extraordinaria. Es una medida extraordinaria, con lo cual hay que agotar todas las medidas ordinarias antes de hacer la repetición. Es una medida que en muchos centros se toma a la ligera, porque primero hay que hacer planes de refuerzo. Si luego ya se ve que todo eso no funciona ya hay que poner la repetición encima de la mesa, siempre y cuando vaya a cumplir las expectativas. Sirve para que el alumno adquiera los contenidos mínimos de ese curso o adquiera el nivel del resto de sus compañeros. Si no se va a poner a ese nivel, ¿para qué le hacemos repetir?

GDN: En el caso de que se llegue a la situación de repetir curso, ¿cómo podemos transmitirle a nuestro hijo que no se trata de un drama, sino de algo positivo para él?

P.H.D.: En realidad, el drama lo vemos nosotros como adultos. Para el niño, no va a suponer nada. Nosotros pensamos, “ay, ahora va a tener que cambiar de amigos”. Pues si cambia de amigos, mejor, porque así tiene más y conoce a más gente. No le va a suponer un drama. Los niños se adaptan a todo y eso es algo que hemos podido ver con el confinamiento. Han sido los grandes supervivientes y los que nos han dado lecciones magistrales. Somos nosotros los que tenemos que tener en cuenta que sí, que va a repetir, pero no tenemos que hacerle ver un drama donde no lo hay.

Miriam Hernández