10 claves para un buen uso de los móviles en niños

Con límites y un aprendizaje continuo

Los teléfonos móviles inteligentes forman parte de nuestro día a día hasta el punto de que un 50% de los niños menores de 11 años tiene el suyo. Toma nota de este decálogo para acertar no solo en cuándo dárselo sino también en cómo aumentar su autonomía de forma progresiva.

Niña con móvil

“Internet no es un parque de atracciones diseñado para niños; ni todo lo que hay en la red vale para ellos ni todos los niños son iguales y están preparados para acceder a sus contenidos de la misma forma y en el mismo momento. Lo que vale para uno no vale para otro”. Estas palabras, expresadas por María Zabala, experta en tecnología y familia, durante la presentación del I Decálogo XPLORA sobre niños y móviles, nos dan la clave acerca de qué debemos hacer los padres cuando queremos controlar el acceso de nuestros hijos a la red de redes: ser capaces de adaptarnos a su edad y circunstancias concretas para que esta no suponga un problema para nuestros pequeños.

Internet, fuente de preocupación

No podemos negar que el acceso de los niños a Internet y sus contenidos es un tema que inquieta a padres y madres. Si tenemos en cuenta que los teléfonos móviles son hoy nuestro medio favorito para acceder a la red, no es de extrañar que estos dos temores (Internet y smartphones) vayan de la mano.

Según el estudio elaborado por XPLORA con una muestra de 400 padres y madres de niños entre los 5 y los 12 años, la edad media a la que los pequeños piden su primer móvil es a los 9 años, un 27,7% lo solicita antes de los 7 años o menos, algo que es más frecuente en los hijos de padres jóvenes.

La realidad muestra que muchos padres sucumben a estas peticiones pero, ¿por qué lo hacen? 7 de cada 10 entrevistados apuntaron a la tranquilidad que supone poder estar en contacto con los niños y el 46% de ellos añadió “poder saber dónde está” como motivo.

En cuanto a las preocupaciones más manifestadas, el 77,3% se mostró inquieto por el acceso que permite los télefonos inteligentes a contenidos inadecuados para la edad de los menores, lo que explica el que el 81% valorase como característica más importante del dispositivo que cuente con control parental. Además, el 72% de las madres y el 61% de los padres expresaron su miedo a que contactasen con personas sin supervisión parental.

Claves para hacerlo bien

¿A qué edad debemos dar entonces el primero móvil a nuestro hijo?, ¿qué normas debemos imponer para su uso?, ¿en qué redes le permito hacerse perfiles?, ¿qué tipo de dispositivo debería comprarle? ¡Cuántas preguntas y qué difíciles de responder!

“Hay muchos prejuicios en torno a los móviles y los niños porque siempre relacionamos su uso con las adicciones y con el acceso a contenidos inadecuados, cuando no están necesariamente unidos”, explica María Zabala. Para ella la clave está en la coherencia y en el diálogo con los niños y lo ilustró con un ejemplo muy claro: de la misma manera que no damos a nuestro hijo una moto cuando cumple dos años, sino que le dejamos practicar primero con un triciclo, después con una bici con ruedines y más tarde sin ellos, el uso de las nuevas tecnologías debería ser progresivo. “Es evidente que un niño de 7 años no necesita un smartphone, pero es que si te empeñas en dárselo con 17 has perdido un tiempo precioso para enseñarle cómo debe usarlo”, concluye.

Para acertar en este proceso, que se dará en tu casa por mucho que te resistas, nos ha dejado este decálogo de actuación.

1. Definir el propósito

Cada familia es diferente y tiene costumbres, convicciones o necesidades distintas. Si estás pensando en que tus hijos tengan móvil, reflexiona sobre si ellos lo necesitan o lo necesitas tú. Pensad en el propósito de ese dispositivo y en las ventajas o los inconvenientes reales con coherencia, no solo teniendo en cuenta opiniones ajenas, sino también pensando en vuestras necesidades o intereses como familia.

2. Piensa en los niños

Su carácter, vuestra relación, su edad e incluso en sus aficiones son aspectos que influirán en cómo use un móvil y en los conflictos que puedan surgir. Analiza además tu perfil digital. Los niños aprenden por imitación y si los adultos os pasáis el día colgados del teléfono ¿con qué autoridad vais a decirle que él no lo haga? Si es muy sedentario, el móvil agravará el problema; si se distrae con una mosca, también. Los niños no van a pensar en todo esto; es nuestra responsabilidad dar a nuestros hijos las experiencias que realmente necesitan.

3. Acceso gradual

Antes de tomar la decisión de poner un dispositivo móvil en las manos de tus hijos, piensa en qué relación tiene –si la hay– con otros aspectos de la tecnología. Hay niños sin móvil a los que ya les cuesta dejar la consola y otros que pasan horas viendo vídeos. Algunos respetan las normas de casa y otros se las saltan en cuanto pueden. Si el primer contacto de tu hijo con dispositivos con la posibilidad de comunicarse es ya un smartphone, las opciones serán infinitas y no sabrá gestionarlas. Ir abriendo la experiencia poco a poco con otros dispositivos más adecuados para su edad es fundamental.

4. Tu decisión

Los niños aprenden a pedir muy pronto y somos los adultos quienes vamos decidiendo cómo gestionar su acceso a distintas experiencia. Seamos nosotros quienes tomemos la decisión de incorporar un móvil a sus vidas, evitando que sea la respuesta a una rabieta, a un capricho o a un regalo.

5. Conoce las alternativas

Parece que cuando se decide que el niño tenga móvil, la primera opción es siempre un teléfono inteligente, pero no es la única. En función de tus necesidades o intereses, infórmate, porque puedes estar en contacto con tu hijo o saber dónde está o responder a sus peticiones de muy distintas maneras. Los relojes inteligentes con tarjeta SIM o los teléfonos con acceso y aplicaciones limitadas son una opción muy interesante.

6. Compartir unas normas

Si somos coherentes desde el principio en cuanto a la relación con la tecnología, tendremos más posibilidades de que el uso de esta sea equilibrado y positivo, basado en unos hábitos saludables.

7. Favorece una autonomía progresiva

¿Qué es lo que va a hacer el menor con el dispositivo? ¿Qué decisiones tendrá que tomar y cuáles son las normas que habéis consensuado? No es lo mismo que solo pueda mirar una pantalla a que solo pueda enviarte mensajes o llamarte a que también pueda navegar por Internet o acceder a redes sociales y plataformas de streaming por su cuenta. Haz que tus hijos vayan ganando autonomía digital en línea con la autonomía que ya les concedas en su vida analógica.

8. Elige los entornos

La constante disponibilidad de pantallas hace que salgamos menos, nos movamos menos o incluso nos relacionemos peor. De ahí la importancia de buscar contenidos y actividades que sean compatibles con lo que nuestros hijos realmente necesitan. No todas las actividades digitales están pensadas para niños y adolescentes y no todos los contenidos o dispositivos son inocuos, aunque pueda perecer lo contrario.

9. Conversad

Niños y adolescentes no temen a la tecnología porque no temen probar experiencias nuevas. Les atrae porque forma parte del mundo que les rodea, pero realmente no saben más de tecnología que padres y madres. Necesitan que demos contexto a lo que ven o leen, que aportemos valores y ayudemos a gestionar emociones y eso solo se consigue con diálogo constante y confianza mutua.

10. Prepararse para ser mayor

A las puertas de la adolescencia o ya en plena pubertad, cuando la familia esté preparada para que el menor tenga un smartphone, de nuevo es muy importante elegir el momento de entrega y el modelo. No traslada el mismo mensaje que sea nuevo y de última generación a que sea heredado o liberado, ni es lo mismo que tenga datos móviles ilimitados a que la conectividad sin wifi sea más limitada, no es lo mismo que en casa haya barra libre de Internet y ausencia de normas básicas a que haya cierta cultura digital familiar que ayude al adolescente a tomar decisiones sobre cuánto, cuándo, cómo o dónde utiliza el dispositivo.

Laura Jiménez