Stop a la adicción de los niños a las pantallas

Toma medidas

Cada vez son más las voces que se elevan en contra del uso abusivo de las pantallas en la infancia. Los que más saben sobre sus consecuencias, sus propios creadores, resguardan a sus hijos de ellas. Y es que las consecuencias pueden hipotecar su futuro.

 
Stop a la adicción de los niños a las pantallas

En Silicon Valley, existen colegios libres de tecnologías. En estas instituciones acuden los hijos de los altos ejecutivos de empresas digitales. “Ellos conocen mejor que nadie los riesgos y son los más cautos” reflexiona el psicólogo estadounidense Adam Alter. Y es que el temor a que nuestros hijos se conviertan en adictos está cada vez más presente entre los profesionales de la salud y la educación. La Asociación Americana de Pediatría calcula que un niño entre 8 y 10 años pasa cerca de 8 horas frente a distintos elementos electrónicos. En la adolescencia, alcanza las 10 horas. En nuestro país, casi el 50 por ciento de los niños menores de 14 años dispone de un teléfono móvil por lo que la situación es igualmente preocupante.

A la tradicional niñera sustitutiva que siempre ha sido la televisión, se han sumado móviles, tabletas, videojuego que aportan diversión y satisfacción a los niños y más tiempo y tranquilidad a sus cuidadores. Sin reglas claras, las consecuencias de los abusos pueden ser severas.

Los riesgos

El abuso de las pantallas tiene varios efectos negativos sobre los niños.

1. Actualmente, el mayor y más extendido temor entre los especialistas es que los niños se conviertan con el tiempo en personas con tendencias adictivas. Han aprendido a recibir gratificación inmediata y no saben controlar sus impulsos. Una persona con tendencias adictivas puede mostrar descontrol por el juego, la comida, el alcohol… todo lo que le procura placer a muy corto plazo. Su cerebro ha sido programado para ello gracias a un exceso de estimulación de las zonas del placer.

2. Crea un déficit en sus relaciones sociales. Jugar con otros niños estimula su imaginación y creatividad y le enseña las reglas de la buena convivencia. Los juegos electrónicos le suman en la soledad y el silencio interior. Activan su velocidad de respuesta pero no le enseñan a controlar sus impulsos.

3.  La concentración que requieren esos juegos electrónicos les agota mentalmente. Estarán cansados y menos receptivos a lo que ocurre en el aula lo que lleva a los más adictos al fracaso escolar.

4. Los niños adictos a las pantallas no regulan su equilibrio emocional con suficientes actividades físicas. Se muestran irritables, impacientes, poco conciliadores y a menudo padecen trastornos del sueño. Los psicólogos del Grupo Laberinto que tratan estos niños observan que cuando no están conectados, sufren ansiedad. 

5. Otro factor de riesgo que deriva de actividades sedentarias como las que ofrecen las pantallas es la obesidad. De hecho, se considera la mayor pandemia de nuestra época.

Las buenas prácticas

Recuperar el control sobre el uso que hacen los niños de las pantallas es la primera medida.  En este sentido, el Grupo Laberinto recomienda:

1. Colocar el ordenador o la televisión en una zona común de la casa para reducir su consumo de forma natural.

2. Establecer normas de uso con horarios diarios y semanales.

3. Estar más atento a la comunicación entre los miembros de la familia para mejorar las relaciones y la salud psicológica de todos.

4. Conocer el tipo de juegos electrónicos que usan los niños, al igual que las películas o series que ven o los amigos con los que se relacionan.

5. Dar ejemplo y fomentar otro tipo de actividades y pasatiempos –juegos de mesa, paseos, deporte, lectura…- es la mejor terapia que los padres pueden impartir para un uso responsable de las nuevas tecnologías. 

 

Victoria Gómez