Por qué mi hijo siempre quiere leer el mismo cuento

Bueno para su memoria y su vocabulario

Noche tras noche se repite la misma historia. Por mucho que tú te empeñes en abrir un nuevo cuento, tu hijo vuelve a pedirte el que leísteis la noche anterior. ¿Es normal? ¡Claro! De hecho tiene muchos beneficios sobre la capacidad intelectual de tu pequeño.

 
Madre e hija leyendo

Los tres cerditos, Blancanieves y los siete enanitos, La bella durmiente, Ricitos de oro… La estantería de tu hijo está llena de un montón de cuentos clásicos infantiles y en diversos formatos: con texturas para que pueda tocar, con relieves para dejarle boquiabierto, con marionetas para representar la historia… Y por atractivos que puedan resultarte y ganas que tengas tú de pasar a otra historia, tu pequeño se empeña en que cada noche le leas el mismo cuento. Y ahí te ves tú, sumergiéndote de nuevo en la tripa de la ballena con Pinocho y Pepito Grillo, yendo a ver a la abuelita con Caperucita Roja o tirando migas de pan con Pulgarcito sin que tu hijo se abra a nuevas historias.

¿Testarudez o seguridad?

Esta situación, que sorprende a muchos padres por la testarudez de sus pequeños y cansa a otros por repetir sin cesar la misma historia hasta sabérsela de memoria, es completamente normal. El hecho de escuchar siempre el mismo cuento forma parte de las rutinas diarias del niño como lo hacen la hora del baño, el ratito de juegos antes de cenar o tomarse un vaso de leche antes de ir a la cama. Los niños necesitan rutinas, les ayuda a organizar su pequeño mundo; un mundo en el que, además, ya han descubierto un montón de cosas durante el día. “Ya no quiero descubrir más, mamá”, puede pensar tu niño cuando te vea coger otro cuento.

Leer su cuento favorito le da sensación de seguridad y tranquilidad, le permite meterse en su cama relajadamente sabiendo que no va a asustarse ante la aparición de personajes que no conoce o que no tiene que estar en alerta total para enterarse de lo que ocurre.

Muchas más ventajas

Pero la seguridad y la tranquilidad no son los únicos pros que la lectura continuada de la misma historia tiene sobre los niños.

  • Fortalece su memoria. Los pequeños tienen una memoria prodigiosa, tanto que son capaces de recordar hasta el mínimo detalle de la historia que le lees. Y esto es así porque el paso del tiempo le permite ir interiorizando de las ideas más generales a las más concretas; un entrenamiento que le será fundamental cuando empiece el colegio.
  • Mejora su capacidad de comprensión. La primera vez que tu hijo escuche un cuento pondrá sus cinco sentidos en entender la historia. Y le dará igual si Caperucita lleva en la cesta tortas, mantequilla y rica miel o magdalenas y plátanos. En cambio, volver a escucharla otra vez le permitirá comprender todo cuando ocurre en la historia e incluso descubrir detalles interesantes que antes le pasaron desapercibidos.
  • Mejora su atención auditiva. Una muy buena idea para hacer que la lectura repetida de cuentos no sea aburrida para los adultos es jugar con el niño a introducir pequeños cambios en la historia que él debe ir descubriendo. Por ejemplo, Los tres cerditos pueden construir sus casas de cemento, ladrillos y papel en lugar de ladrillos, madera y paja o Pulgarcito puede tirar gusanitos en lugar de migas de pan. Así, el niño estará muy atento a la historia, mejorará su capacidad de escucha atenta y pasaréis un rato muy divertido.
  • Acelera la adquisición de vocabulario. Un estudio de la Universidad de Sussex descubrió que los niños de 3 años que leían el mismo cuento antes de dormir aprendían nuevas palabras más fácilmente. Para analizarlo inventaron una palabra, sprock, para nombra a un objeto empleado para mezclar comida. Durante el plazo de una semana, un grupo de niños escuchó una única historia que incorporaba esa palabra mientras el otro grupo escuchó tres relatos distintos, todos con sprock en ellos. Pasado ese tiempo se comprobó que el primer grupo recordaba esa palabra mejor que el segundo y lo mismo ocurría con otros nuevos conceptos que aparecían en las historias.

¿Y cómo puedo cambiar?

Que leer el mismo cuento sea positivo y tenga ventajas a nivel intelectual no quiere decir que os paséis toda su infancia contando la misma historia.

La fijación de un niño con un relato dependerá mucho de su carácter. Así, los más atrevidos y aventureros estarán encantados de oír uno nuevo cada día; los más miedosos sólo querrán cuentos sin sobresaltos, monstruos ni sustos y algunos mostrarán un interés claro por un género y no saldrán de él, como las historias de animales, piratas o princesas.

La clave para cambiar de un cuento a otro está en no hacerlo antes de dormir. En la recta final del día los niños necesitan calma y rutinas. ¿Por qué no le propones leer una historia nueva a media tarde para ver si le gusta y repites un par de días más? Que a tu hijo le guste mucho El sastrecillo valiente no quiere decir que no pueda disfrutar con La bella durmiente. De hecho, después de unos días leyendo un nuevo cuento es posible que él mismo lo pida antes de dormir. Si no es así, propónselo tú. “Cariño, ¿qué te parece si hoy leemos la historia de Aurora y mañana volvemos al Sastrecillo? Así le dejamos descansar.” Es muy probable que acepte el cambio de buen grado y, si no es así, no le presiones. Se trata de que disfrute de la lectura.

 

Laura Jiménez