Cuándo y dónde enseñar a nadar al niño

Cómo elegir la piscina, cuándo llevarle

Cada año varios niños pierden la vida por accidentes en el agua, ya sea en el mar o en la piscina. Enseñarle a nadar es una buena forma de prevenir este tipo de accidentes. La piscina donde tu hijo vaya a aprender a nadar debe cumplir una serie de requisitos. Veamos los más importantes.

Niña en la piscina

¡Qué bien se lo pasan los niños en el agua! No importa las horas que lleven metidos en la piscina o las olas que hayan saltado, ¡siempre quieren más! 

Cada verano lamentamos el ahogamiento de niños y niñas en nuestras costas y en las piscinas. Y no importa lo atentos que estemos o que haya socorristas cerca. Bastan 20 centímetros de agua y medio minuto para que un pequeño pierda la vida ahogado, una razón más que suficiente para que les enseñemos a nadar cuanto antes y les expliquemos que debe usar elementos de flotación y tomar precauciones en sus chapuzones por muy mayor que sea o por muy bien que crea nadar. 

Cuándo empezar

Lo habitual es que las escuelas de natación ofrezcan cursos para bebés desde los 6 meses de edad. A partir de entonces y acompañado de alguno de los padres, los niños pueden realizar matronatación hasta el año o año y medio y, a continuación, iniciar la natación con un monitor especializado.

Y en esta primera etapa, tenlo claro, no aprenderá a nadar. Eso no ocurrirá hasta que cumpla los 4-5 años, cuando tenga la madurez y el desarrollo suficiente como para empezar a practicar los distintos estilos. El propósito es que se diviertan, que adquieran autonomía en el agua y realicen movimientos básicos como mover brazos y piernas, salpicar.

Cómo ha de ser la piscina

  • La temperatura del agua debe oscilar entre 31 y 32 grados.
  • El nivel de cloración tiene que ser bajo para que no dañe ni su piel ni sus ojos, entre 0,5 a 0,6 por ciento.
  • Tanto la zona de la piscina como la de los vestuarios debe estar climatizada y cumplir con las medidas de higiene.
  • Lo ideal es que haya un máximo 8 bebés por clase en matronatación. Si hay más niños, debería haber 2 monitores para garantizar su seguridad.
  • La duración de las clases para bebés suele ser de 15-20 minutos, y más adelante, a partir de los 3 años, se puede alargar a 30-40 minutos.
  • Una profundidad en torno a 1,40-1,50 m será la ideal para esa primera etapa. Las poco profundas, dedicadas a los bebés, favorecen el aprendizaje y el juego. Las piscinas profundas de 1,70m facilitan el buceo, los saltos…, pero requieren más vigilancia. Las mixtas son ideales para niños de entre 3 y 5 años, ya que les aporta seguridad.

Los objetivos

  • De 2 años en adelante: puedes apuntarle a la piscina con un fin utilitario (aprendizaje intensivo).
  • A partir de los 5-6 años: se pueden plantear clases para que el niño se prepare para la competición.
  • Si buscas un fin recreativo, ten en cuenta que este no tiene edad.

La frecuencia de las clases

Según el objetivo, esta será la frecuencia con la que tu hijo tendrá que acudir a la piscina:

  • 1-3 sesiones por semana: utilitario, educativo, higiénico y recreativo.
  • 3-5 sesiones por semana: recreativo o competitivo.

Asesoramiento: Javier Díez, monitor de natación del Colegio de Natación Delfín, de Madrid.

Raquel Burgos