Miedo a las atracciones

por la Dra. Isabel Orjales | 04/12/2008 11:59

 

Las luces de las ferias típicas de la Navidad o de fiestas patronales suelen llamar la atención de los niños por su colorido y destellos. Quieren montar en todas las atracciones y tú tienes que negociar con ellos un límite. Sin embargo, hay niños que pueden asustarse y rechazar la visita a este tipo de eventos.
Si es el caso de vuestro pequeño, tranquilos, el miedo se supera poco a poco. Intenta seleccionar cochecitos estáticos de los que están en la puerta de comercios y bares y llévale con frecuencia. Primero, al que menos ruido haga y cuando sea capaz de disfrutar con él, a los demás. Comienza diciéndole que no va a montar, haciendo que toque las partes que tiene y que pueden llamar su atención.
En otro momento, cuando ya no se agobie, anúnciale que vas a sentarla un segundo y hazlo de modo que, antes de que se angustie, esté otra vez en el suelo.
Felicítala efusivamente y cuéntale la proeza a papá y los familiares más cercanos. El truco está en anunciarle un paso más allá y cumplirlo de inmediato, sorprendiéndole antes de que la ansiedad se dispare.

Diversión para comer

por la Dra. Isabel Orjales | 15/01/2009 12:41

 

Hay padres que tienen que montar una fiestas en casa cuando llega la hora de comer si quieren que sus hijos se alimenten en condiciones.

Todo comienza porque para asegurarnos su “colaboración” a la hora de comer, utilizamos el recurso del cuento, fácil de adaptar a la mesa de su trona. Ellos aprenden pronto el juego, y se niegan a comer sin jugar a la vez. El objetivo es que llegue a entender que la hora de la comida es para comer y no para jugar.

Para corregir la situación sigue los siguientes pasos: busca un cuento que pueda llamar su atención (los primeros días es mejor que sea nuevo) y muéstraselo por encima. Guárdalo a un lado y le dices que cuando se tome “una cucharada” (se la muestras) lo veréis. No cedas a su chantaje, si cierra la boca y no quiere comer, no abras el cuento. Si al insistir, él se niega otra vez retírale el plato y déjale solo. Vuelve y procede de la misma manera. Intenta que acepte una cucharada para poderle demostrar que, de ese modo, le enseñas una página. Si no come, no caigas en la tentación de enseñarle el libro. Él tratará de probarte muchas veces; no cedas, y sobre todo, no demuestres ansiedad. Simplemente, le dejas solo y vuelves más tarde. Si no está malo y tiene hambre, cederá. Y poco a poco aprenderá a hacerlo sin entretenimientos.

No quiere estar solo

por la Dra. Isabel Orjales | 04/05/2009 10:56

 

Frecuentemente, los padres se sorprenden al comprobar que sus hijos, a medida que crecen, se muestran reacios a quedarse solos en su habitación o con adultos distintos de sus padres.
Entre los 8 y los 10 meses aparece el llamado “miedo al extraño” y el niño se vuelve más retraído, se muestra inseguro ante las caras menos conocidas e intenta estar siempre al lado de papá y mamá. Si tú no tienes mucho tiempo para estar con él, intenta repartir tu tiempo de una forma lógica. En un principio, alterna períodos cortos, un rato para el niño, otro para ti. Cuando estés ocupada, siéntala en su trona con algún objeto para que se entretenga o deja que juegue en el pasillo bloqueando las puertas con topes de seguridad. Explícale siempre lo que vas a hacer y que luego acudirás con él. Cántale mientras trabajas y no demuestres angustia. Si deja de llorar, jugad un ratito y continúa tu labor, así asociará que la espera es corta y que si se calla llegarás antes.

Cuándo castigar

por la Dra. Isabel Orjales | 16/02/2010 12:00

 

Muchos padres utilizan métodos exagerados para intentar controlar el comportamiento de sus hijos. Actúan de forma severa y a pesar de ello, reconocen que no funciona. El error suele radicar en que ponen límites muy tarde. Es decir, amenazan mucho y cuando se deciden a castigar, ya no es efectivo; el niño ha recibido tanta atención que sea cual sea el castigo, le habrá compensado. Para evitar caer en esta situación, exígele en funcion de su edad, dile las cosas una vez, otra por si no ha oído y a la tercera, oblígale a obedecer. En todo el proceso, no le grites pero se inflexible. Después, "haz borrón y cuenta nueva".

¿Tu hijo se pelea a menudo?

por la Dra. Isabel Orjales | 26/04/2010 18:06

 

Muchos padres se preocupan porque su hijo de 3, 4 o 5 años se defiende pegando a otros niños en la escuela infantil. A esta edad, no es un problema de carácter que hay que corregir. Más bien es una señal de que le faltan recursos para solucionar sus conflictos con los demás niños. A la ansiedad que le producen los problemas con los niños, se añade el rechazo de los demás cuando pega, las regañinas de los profesores y, ahora también las de sus padres. No hay que aumentar su nivel de estrés con más castigos sino enseñarle nuevas estrategias, entre ellas, acudir al adulto para que medie cuando hace falta. Dale la impresión que confías en él y que sabes que ya no va a pegar más. Observa al niño en el parque y si ves que va a agredir, retírale un minuto del grupo para recordarle qué debe hacer. De camino a casa, menciona sólo sus buenas actuaciones y felicítale por ellas.

Niño 'mordedor'

por la Dra. Isabel Orjales | 11/01/2012 09:06

 

Es bastante normal que los niños, a los dos años, resuelvan sus conflictos mordiendo a sus compañeros o amigos, pero suelen sustituirlo por pegar o gritar –hábitos más tolerados socialmente–, a partir de los tres años. Déjale muy claro que los problemas no se resulven así, regáñale enérgicamente si lo intenta y separa al niño de lugar del conflicto. A una habitación si estás en casa, a un banco si estáis en el parque... Después, escenifica con él otra forma de resolver el problema. Felicítale cada vez que se solucione son mordiscos.

Consulta el reportaje El niño "pegón"

No habla en clase

por la Dra. Isabel Orjales | 04/12/2013 13:59

 

Si la profesora de tu hijo te señala que no suele hablar en clase, será porque se siente aún inseguro para hacerlo. Los niños necesitan un periodo de adaptación al cole. Elaborad un plan de actuación. En principio, habría que tratar esto como si fuera una “fobia” a hablar en alto por lo que no se le debería forzar a intervenir en situaciones grupales. El primer objetivo es observar si normaliza la interacción con los niños y les habla a ellos; después conseguir mucha complicidad con la profesora para que comience a decirle cosas al oído que luego se comentarán a la clase en las actividades de grupo

Rabietas por celos del recién nacido

por la Dra. Isabel Orjales | 31/07/2013 14:02

 
rabietas

Cuando nace un bebé, el frecuente que el mayor lo pase mal y tenga frecuentes rabietas. Para él, recuperar la atención es recuperar el cariño. Algunos niños buscan llamar la atención de forma positiva y se vuelven hermanos modélicos; para otros, dar rienda suelta a su frustración y enrabietarse les ofrece dos recompensas: liberan la rabia hacia el hermano invasor y les hacen caso (aunque sea en forma de regañinas). Busca momentos y lugares en los que él sea protagonista y pon límite a sus malos comportamientos. No se trata de castigar, sino de fomentar sus buenas actitudes prestándole mucha atención en esos momentos. Busca ratos de juego para revivir experiencias de bebé, que os permitirán hacerle cariños, y muéstrale las ventajas de ser mayor respecto al bebé pero sin menospreciar a este.