Cuando hace deporte, modera tus críticas

por la Dra. Isabel Orjales | 29/05/2013 14:13

 

Me comenta un padre que su hijo ya no quiere que le acompañe cuando juego con su equipo de fútbol. Las cosas han llegado a tal punto que se plantea no acudir al campo. Está claro que, diga lo que diga, el niño prefiere que su padre vaya pero sus gritos pueden hacerle pasar vergüenza. Además, hay que medir los comentarios. Si no dices nada cuando lo hace bien y te limitas a darle "consejos" cuando falla, puede creer que nunca estás satisfecho. Si llega a la conclusión de que "juegue como juegue, a mi padre no le va a gustar" acabará "pasando de todo" o rebelándose. Él sólo quiere la aprobación de sus padres y se animará a esforzarse únicamente si ve que va mejorando. En lugar de meterle presión con tus consejos -para esto está su entrenador-, lo mejor es fijarse sólo en lo positivo, por poco que sea. Muérdete la lengua cada vez que le veas fuera de juego o despistado, y coméntale sólo los éxitos -nada de "qué bien has jugado y eso que no has estado atento"-. Verás cómo se esfuerza y te busca con la mirada cada vez que hace algo bien.