La importancia de las actividades extraescolares

Alventus, una solución eficaz

Escoger las actividades extraescolares de la forma adecuada nos garantiza que los niños lo pasarán bien, aprenderán y estarán contentos durante esas horas. 

 
Niños jugando al ajedrez

Inmersos de nuevo en la rutina, el orden y los horarios familiares pensados al milímetro, nos toca sentarnos a pensar en cómo encajar las piezas del puzzle de las extraescolares que configuren nuestro nuevo curso escolar.

Bien por su incuestionable aportación a la conciliación familiar o por la contribución de las extraescolares al desarrollo integral del niño dado el impacto en su desarrollo cognitivo y social, la realidad es que el 92% de los niños escolarizados en primaria y secundaria realizan, al menos, una actividad extraescolar a la semana. Con este dato, arrojado desde “el sistema estatal de indicadores de la educación”, parece que no se trata de una cuestión baladí elegir las extraescolares que mejor encajen con nuestro hijo y asegurarnos así un punto de encuentro familiar que contribuya a la armonía.

¿Deportivas, artísticas, idiomas o mejor refuerzo?

Tradicionalmente, las actividades deportivas, entre ellas el deporte estrella: fútbol, han sido las más demandadas entre los padres y alumnos con un 72%, seguido por los idiomas (sin duda el inglés), la música, la informática y el ballet o la danza. Sin embargo, en los últimos tiempos, se observa un cambio de tendencia tanto en los intereses de los padres, como en la propia oferta educativa que brindan las empresas especializadas en actividades extraescolares u ocio educativo.

Este cambio de tendencia se ha visto favorecido por una mayor inquietud de los padres por cubrir las distintas áreas psicosociales de los niños, el mayor acceso a la información sobre áreas socioeducativas y un asesoramiento profesional, especializado, técnico, minucioso y pedagógico por parte de las empresas que proveen dichos servicios.

De este modo, podemos encontrar nuevas actividades extraescolares centradas en la inteligencia emocional, la atención plena, la programaciónmediante la robótica o vivir la ciencia a través de la experiencia.

Entonces, ¿por cuál nos decantamos?

En primer lugar, deberíamos plantearnos qué podría aportar la elección de determinada extraescolar al desarrollo de nuestro hijo, conociendo sus características personales, motivaciones y gustos concretos.

En segundo lugar, deberíamos hacer una elección lo más equilibrada posible, en la que se conjuguen actividades que inviten al movimiento y la expresión corporal, con otras que sean más académicas y/o cognitivas.

Hoy se sabe, gracias a la neurociencia, que las actividades deportivas ayudan a establecer, a nivel cerebral, las conexiones neurológicas necesarias que facilitan la construcción de nuevos conocimientos tales como la lectura o el cálculo. Si además son juegos en equipo, facilitaremos el entrenamiento en valores como la cooperación, la resolución de conflictos, el cumplimiento de normas, la comunicación, el respeto, la paciencia y la empatía.

Las actividades extraescolares artísticas (teatro, música y movimiento…) nos facilitan la conexión directa con las emociones y, como sabemos, “sin emoción no hay aprendizaje”.

Las actividades extraescolares de refuerzo nos pueden ayudar a hacer más llevadero el día a día tras la llegada del cole, pues la parte académica ya habrá sido resuelta por el niño y supervisada por un profesional.

Las de Idiomas sumergen al niño en una nueva forma de comunicación y le abre las futuras fronteras a relaciones de tipo con el exterior.

Ahora bien, en nuestro proceso de elección, hemos de tener en cuenta, en todo momento, la opinión del niño sobre la/s extraescolar/es en cuestión. Hemos de tener en cuenta sus propios gustos y afinidad con la/s actividad/es, así como otros motivos más sociales como que la extraescolar elegida se trate de un punto de encuentro entre amigos y grupos de pares.

Es muy importante que la elección de las actividades extraescolares se produzca en un entorno de diálogo y en un espacio familiar positivo.

La actividad extraescolar debe ser atrayente, divertida, motivante y lúdica, una fuente de satisfacción y armonía, no una posible futura fuente de conflictos familiares.

Al hablar de extraescolares, es importante recordar una de las grandes ventajas que comparten todas ellas y que se refiere al componente social de las mismas. Dicho factor, se trata de un elemento es sumamente enriquecedor y positivo por su contribución al auto concepto y autoestima personal de los niños que participan en ellas. De hecho, este componente social, es una de las grandes bondades de las extraescolares, ya que el niño se tiene que desenvolver, independientemente del tipo de actividad que se trate, en un grupo conformado por alumnos de su propio centro pero distinto a su grupo de referencia, lo cual propicia que se generen nuevas potencialidades y habilidades personales que ayudan al niño a generar lazos afectivos y de colaboración con los nuevos compañeros, en un espacio de confianza, gracias al reducido ratio de los grupos en las extraescolares.

A la hora de elegir un número concreto de actividades extraescolares a las que apuntar a nuestro hijo deberíamos tomar en consideración las características concretas de cada niño, teniendo en cuenta, siempre, que los niños han de disfrutar diariamente de un espacio integral (físico y psíquico) de juego libre, tiempo de calidad en familia o tiempo de ocio con sus amigos.

Si sobrecargamos en exceso su agenda, estaremos reduciendo la posibilidad de encontrar espacios comunes en los que compartir tiempo familiar, afectivo y relacional.

En definitiva, como dijo Aristóteles, la virtud está en el término medio (“aurea mediocritas”) y, con la información adecuada, en nuestra mano está hacer una elección responsable en la medida idónea.

Asesoramiento: Mónica Cerrada. Dpto. Pedagógico Alventus.