La normativa i-Size para sillas de seguridad

Más seguridad y confort

La silla de seguridad que emplees para que tu bebé viaje en el coche es una de las compras más importantes que harás. La normativa actual, conocida como i-Size, aporta un extra de seguridad para minimizar los riegos en caso de accidente. 

 
Silla de seguridad i-Size

Mucho han cambiado los tiempos desde que aparecieron en España los primeros sistemas de retención infantil, unos dispositivos que mejoraban la seguridad de los niños a la hora de viajar en coche y que han ido evolucionando para minimizar al máximo los daños que los niños pueden sufrir en casa de accidente.

Actualmente los sistemas de retención infantil pueden homologarse bajo dos normativas: la ECE R44/04 y la ECE R129, conocida como i-Size, que establecen los requisitos que los fabricantes deben cumplir a la hora de desarrollar y producir las sillas. Según la ECE R44/04, los sistemas de retención infantil se clasifican según grupos organizados de acuerdo con el peso de los niños; así  el grupo 0 abarcaba del nacimiento a los 10 kilos; el 0+ hasta los 13; el  1 llegaba a los 18 kilos; el  2 a los 25 y el  3 hasta los 36 pudiendo encontrar modelos que  abarcasen varios de estos tramos.

La normativa ECE R129, cuya primera fase se aprobó en 2013, introduce importantes no­vedades, entre las que destacamos:

  • Clasificación según la estatura del niño. La experiencia ha demostrado que que la clasificación por peso resultaba poco intuitiva y que muchos padres tendían a cambiar a un grupo superior al que les correspondía a sus hijos porque no cabían en la silla. Además, solemos conocer mejor la estatura de los niños que su peso ya que su ropa se clasifica siguiendo este criterio.
  • La colocación de la silla. La ECE R44/04 permite homologar sillas de cara a la marcha a partir de los 9 kg, sin establecer una edad mínima. Para evitar que los niños viajen en esta orientación de forma prematura, la ECE R129 fija la edad mínima para ir de cara a la marcha en los 15 meses (y 76 cm de estatura) y no lo hace sin razones que lo justifiquen. Como explica Matías Massó, experto en seguridad infantil en el automóvil y distribuidor en España de Britax Römer, "el Reglamento General de Circulación no hace ninguna referencia a la edad mínima a partir de la cual un niño puede viajar de cara a la marcha. Solo establece que los menores que no supe­re los 135 cm de estatura han de viajar en un dispositivo de retención homolo­gado en los asientos traseros. Pero que algo sea legal no quiere decir que sea lo más seguro". Los niños no son adultos en miniatura; las proporciones de su cuer­po y el desarrollo de músculos, huesos y ligamentos son diferentes y están más re­lacionados con la edad que con el peso. Al nacer, la cabeza representa el 25% del peso total y un impacto a menudo impli­ca daño cerebral, puesto que sus cráneos son más delgados que los de un adulto y el cerebro tiene menos protección. "Las colisiones frontales son las más comunes y las que puede tener consecuencias más graves para los ocupantes. En caso de choque con una silla de cara a la marcha, llega más energía al cuerpo, la cabeza y el cuello del niño. Además, las fuerzas se concentran en el arnés que sostiene al niño, lo que significa que hay más energía aplicada en una superficie más pequeña. Esto aumenta la probabilidad de que sufra una lesión, y más teniendo en cuenta que lo único que sostiene la cabeza es el cuello, aún en desarrollo, explica Matías Massó. Suecia fue el primer país en introducir las sillas a contramarcha en los años 60 y las buenas estadísticas avalan esta recomendación por completo.
  • Instalación con Isofix. Este sistema evita los errores a la hora de instalar la silla de seguridad en el asiento de nuestro automóvil.

Asesoramiento: Matías Massó, experto en seguridad infantil en el automóvil y distribuidor en España de Britax Römer.

 

Laura Jiménez