Entrevista | Rosa Huertas y la magia de convertir la literatura infantil y juvenil en pasión por la lectura

La reconocida autora madrileña, ganadora, entre otros, del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil o el Premio Alandar de Literatura Juvenil, nos habla de su trayectoria, de feminismo y de su labor como docente en una entrevista en la que además nos recomienda sus libros más veraniegos.

Entrevista | Rosa Huertas y la magia de convertir la literatura infantil y juvenil en pasión por la lectura

Con más 20 libros publicados, la prolífica escritora madrileña  Rosa Huertas se ha convertido en una de nuestras autoras más destacadas. Títulos como Mala Luna (Premio Hache de Literatura Juvenil), Tuerto, maldito y enamorado o La sonrisa de los peces de piedra (novela ganadora del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil en 2017) son todo un referente de la literatura infantil y juvenil, y novelas como Mujeres que leían y El tiempo que nos robaron también han conquistado al público adulto.

De su trayectoria, la importancia de educar a los niños en el amor por la literatura, feminismo y proyectos futuros hablamos con ella en esta entrevista, plagada también de recomendaciones de lectura para el verano.

Guía del Niño: ¿Eras una ávida lectora en tu infancia? ¿Cuáles son tus referentes?

Rosa Huertas: Sí, era bastante lectora, sobre todo los meses de verano. Veraneábamos en una casa en el campo donde había poco que hacer, la lectura era mi refugio. El libro que me convirtió en lectora fue Celia en el colegio de Elena Fortún. Luego me leí todos los de la serie, protagonizados por esa niña traviesa, divertida e imaginativa. Me gustaba también leer obras de teatro, tebeos y novelas de aventuras. 

GDN: ¿Cuándo nació tu pasión por la literatura infantil y juvenil?

R.H.: De mi trabajo como maestra. Leía mucho para luego recomendarlo a mis alumnos. Luego hice mi tesis doctoral sobre literatura juvenil y acabé colaborando en una editorial. Me aprendí bien la teoría antes de ponerla en práctica. Impartí la asignatura de Literatura Infantil a futuros maestros. 

GDN: Por tu experiencia, tanto como docente, como escritora y lectora, ¿cómo podemos hacer que nuestros hijos se aficionen a la literatura? ¿Cuáles son los beneficios de la literatura en la educación de los niños y adolescentes?

R.H.: No hay secretos ni fórmulas mágicas, ojalá las tuviera. Hay que acercar a los niños a la literatura desde que son pequeños, antes de que aprendan a leer, con los cuentos antes de dormir y ofreciéndoles libros adecuados a su edad. El placer de la lectura no es un conocimiento, no es algo que se pueda explicar (como hacemos con la sintaxis, por ejemplo) sino que es una pasión que solo puede trasmitir alguien que se apasione con la literatura. El entusiasmo y el ejemplo son lo más importante. Se trata de que disfruten con el placer de la lectura y, de paso, que su mundo se ensanche, que aprendan algo y que crezcan como personas y como lectores. Lo crucial, lo importante, es que alguna vez lleguen al libro que les descubra que la lectura es fascinante; si lo encuentran, siempre podrán regresar a los libros. Aunque pasen épocas de sequía lectora, sabrán que en cualquier momento van a estar ahí, esperando. 

 

 

GDN: ¿Qué le dirías a todos aquellos niños y niñas que sueñan con convertirse en escritores cuando sean mayores?

R.H.: Primero, que lean mucho. Es imprescindible ser un buen lector antes de escribir. Luego, que compartan con otros aquello que escriben: con otros jóvenes escritores, con sus amigos… Que se presenten a certámenes para jóvenes, que hay bastantes, eso les hará perder el pudor a ser leídos. Que escriban lo que deseen, sus experiencias, diarios… y que disfruten con ello. Y, sobre todo, que no tengan prisa: se necesita tiempo y trabajo para llegar a ser escritor. Parece que ahora solo vale el éxito inmediato y rápido, pero la escritura no va por ahí. 

GDN: ¿Cómo influye tu labor como docente en las obras que escribes dirigidas a este público? ¿Tus obras han influido también en tu manera de dar clase?

R.H.: Mi labor docente me ayuda a comprender mejor a los adolescentes, sirve para que mis personajes se parezcan a ellos, para recrear el ambiente de un centro escolar con realismo. Algunos de mis personajes jóvenes están inspirados directamente en alumnos míos. Mis obras me han servido también para acercarme a ellos, para que conozcan otra faceta mía. Eso también me ha dado muchas alegrías. 

GDN: El verano puede ser una buena oportunidad para aprovechar las vacaciones y sumergirse de lleno en una aventura lectora sin igual. ¿Cuáles son tus libros más “veraniegos” dirigidos a niños y adolescentes?

R.H.: Tengo dos novelas claramente veraniegas: La caja de los tesoros está inspirada en mis veranos de la infancia en la playa. Es una historia de amistad y secretos. El verano del incendio cuenta la historia de un grupo de chavales durante el verano que cambia sus vidas y les hace ser conscientes de la emergencia climática. Y la trilogía que transcurre en el instituto San Isidro (Tuerto, maldito y enamorado, Sombras de la Plaza Mayor y Prisioneros de lo invisible), puede ser también interesantes para los adolescentes que se divierten con las historias de fantasmas. 

El verano del incendio

 

GDN: ¿Cuáles son tus temáticas favoritas para escribir?

R.H.: Me gusta hablar de historia, de arte, de literatura; conjugar el pasado y el presente, el misterio y las relaciones afectivas. En varios de mis libros aparecen escritores: Miguel Hernández, Lope de Vega, García Lorca, Cervantes… Los sentimientos de los personajes, sus secretos, sus miedos, sus sueños, son fundamentales en mis novelas.

GDN: Más de 20 obras han nacido de tu pluma e imaginación. ¿Puedes contarnos el secreto de tu inagotable fuente de inspiración y hablarnos un poquito (muy brevemente) de cada uno de ellos??

R.H.: Cada vez me resulta más difícil encontrar una idea buena para una novela, pero es cierto que no he parado de escribir en los últimos diez años. Mis novelas tienen mucho que ver con lo que leo, con mi vivencias y mis gustos personales: mis autores favoritos, los pintores que me gustan o los hechos históricos que me conmueven. Para las novelas os remito a mi página web rosahuertas.com. Allí encontraréis un breve resumen del planteamiento cada una.

 

 

GDN: Nos gustaría detenernos especialmente en Mujeres de la cultura, un libro de relatos sobre mujeres imprescindibles del mundo de la cultura, grandes precursoras del feminismo. ¿Cómo nació este proyecto? ¿Cómo ha evolucionado la educación en igualdad en los últimos años? ¿Crees que hemos conseguido eliminar el machismo de nuestras aulas o aún nos queda camino por recorrer?

R.H.: Fue una propuesta de la editora de Anaya hecha a mi medida. Enseguida acepté el proyecto muy ilusionada, era precisamente lo que deseaba escribir. Fue difícil decidir de qué diez mujeres hablaría en el libro. Sé que son todas las que están, pero ni mucho menos están todas las que son. Son diez relatos enfocados cada uno de una manera distinta y dedicados a personalidades tan destacadas como Emilia Pardo Bazán, María Zambrano, Maria Moliner, Mª Teresa León o Carmen de Burgos. Se han quedado fuera otras mujeres destacadísimas. Todas ellas, las que están y las que no, destacaron por su lucha por la igualdad, por su valor y su entrega, por no rendirse ante las adversidades, por luchar por sus derechos en un mundo de hombres, por seguir adelante por encima del desprecio y la incomprensión. Todas ellas merecen ser conocidas y han permanecido demasiado tiempo en la sombra. Creo que hemos avanzado bastante en la educación en igualdad, nada que ver con lo que ocurría cuando yo era adolescente. Pero es cierto que aún queda mucho por hacer y, desde luego, no debemos dar ni un paso atrás. Muchas veces, los derechos logrados son algo frágil por lo que hay que seguir luchando.

GDN: Entre tus obras encontramos también varias interesantes propuestas dirigidas a un público adulto. ¿Puedes hablarnos de Mujeres que leían y El tiempo que nos robaron y del cambio que supuso para ti pasar de escribir para niños a escribir para adultos?

R.H.: Me he sentido muy cómoda escribiendo para jóvenes estos años, pero surgió una historia que no parecía muy adecuada para lectores adolescentes más por la temática que por el estilo. En Mujeres que leían cuento la historia de mi madre y de otras muchas mujeres de su generación, que poseían un talento que no pudieron desarrollar porque debían ser, ante todo, esposas y madres. La segunda, El tiempo que nos robaron, comencé a escribirla durante el confinamiento, como un desahogo personal ante la angustia del encierro. En ella hablo con mi mejor amiga, que falleció demasiado pronto y con la que compartí el tiempo incierto de la adolescencia. La literatura juvenil supone una mayor exigencia, aunque parezca lo contrario. En estos dos libros me he sentido más libre para contar y para hablar también de mí misma. 

Rosa Huertas

 

GDN: A la vuelta del verano, previsiblemente, volverá la Feria del Libro a Madrid. ¿Tienes ya tu stand reservado?

R.H.: Sí, ya tengo varias fechas reservadas para ir a firmar. Me hace mucha ilusión regresar a ese maravilloso encuentro con los lectores. El año pasado publiqué varias novelas que se quedaron sin presentación oficial en la feria. 

GDN: ¿Estás trabajando en algún nuevo lanzamiento? ¿Cuáles son tus planes de futuro?

R.H.: En septiembre saldrá mi próximo libro juvenil. Se trata de una novela de ciencia ficción, bastante diferente a lo que he publicado hasta ahora. Es un nuevo reto y espero que la obra tenga aceptación. Se titula Disidentes. También publico un libro conjunto de relatos sobre escritores clásicos de LIJ, mi relato se refiere a la gran Elena Fortún, autora de los libros de Celia que me convirtieron en lectora. Será un hermoso homenaje. Y para 2022 también habrá novedades. Espero seguir publicando y que no se me acaben estas ideas que cada vez son más esquivas. Y que los lectores me sigan leyendo, sin ellos todo esto tiene poco sentido. 

Rosa Huertas

Rosa Huertas ha publicado veinte libros infantiles y juveniles. Con su primera novela, Mala Luna (Edelvives) obtuvo el Premio Hache de Literatura Juvenil 2011. Con la segunda, Tuerto, maldito y enamorado, consiguió en 2010 el X Premio Alandar de Literatura juvenil. En 2015 le concedieron el Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica por Theotocópuli. Bajo la sombra del Greco (SM, 2014). En 2017 obtuvo el XIV Premio Anaya por La sonrisa de los peces de piedra, que también fue galardonada con el Premio de la Fundación Cuatrogatos. Y en 2018 obtuvo el Premio Azagal por Prisioneros de lo invisible (Edelvives 2017). Rosa Huertas ha trabajado como docente a lo largo de más de 30 años en varios centros de la Comunidad de Madrid. La enseñanza siempre ha sido su vocación y su pasión. También ha impartido clases en la Universidad a futuros maestros. 

Miriam Hernández