Oxitocina, la hormona de la ternura

Oxitocina por tus venas

Justo después del parto, experimentas un montón de sentimientos de ternura y protección. Lejos de ser un milagro, el amor de madre responde a leyes biológicas. Quizás por eso los científicos siempre han defendido que el amor es pura química, una trampa que nos tiende la naturaleza para perpetuar la especie.

Mano de bebé

Oxitocina en tu cuerpo

La maternidad y el amor nos proporcionan sensaciones muy intensas en las que juegan un papel importante las hormonas. Una de ellas es la oxitocina, que se produce en el cerebro, en el núcleo paraventricular del hipotálamo, y es expulsada por la glándula hipófisis al torrente sanguíneo. Su función es estimulante y los mecanismos que la provocan son la  succión del pezón, la excitación de los genitales y la distensión del cuello uterino en el parto. Aunque también existen factores psicológicos capaces de activarla, como la risa y los pensamientos positivos. La oxitocina despierta conductas maternales y amorosas, necesidad de tocar, ternura, confianza en el otro y serenidad.
De acuerdo con el mecanismo que lo ha provocado, el aumento de oxitocina en nuestro organismo dará lugar a una serie de fenómenos:
 

  • El orgasmo. Con el doble fin de causar placer y asegurar la reproducción, la oxitocina es liberada durante el coito, siendo la responsable de que el útero se contraiga en el momento del clímax femenino, facilitando la circulación del esperma y la contracción de los músculos durante el orgasmo masculino. En cierta manera, contribuye a la concepción, pues las contracciones del útero tienen un efecto succionador, que ayuda a los espermatozoides a llegar a su destino.
  • El reflejo de eyección. La succión del pezón pone en marcha una reacción neuroendocrina que libera la oxitocina necesaria para provocar pequeñas contracciones en los conductos galactóforos y los alveolos que determinan la salida de la leche. 
  • El reflejo de Ferguson. Es una respuesta del sistema nervioso que parte del propio útero y que desencadena las contracciones de la fibra muscular uterina. Por este motivo, se conoce a la oxitocina como la hormona responsable del comienzo del parto, aunque es un mecanismo que responde a más de una causa. 
  • Los entuertos. La contracción del útero continúa tras la expulsión de la placenta, evitando que se produzcan hemorragias. A veces, incluso durante la lactancia, amamantar al bebé puede provocar molestas contracciones uterinas o entuertos, que tienen como objetivo reducir el útero a su tamaño normal y colapsar los vasos sanguíneos sangrantes que ha dejado la placenta al desprenderse.

La oxitocina y las emociones

Amor, confianza y entrega son el resultado de procesos psicológicos complejos entre los que hay que contar, sin duda, con el papel que juegan las hormonas.

  • Confianza. Según un equipo de la universidad de Zurich, el nivel de oxitocina segregado por el buen humor, la risa y los pensamientos positivos ayuda a confiar en los demás, mejorando la capacidad para relacionarse.
  • Amor. El sexo pone en marcha mecanismos de entrega sentimental. Para comprobarlo, la universidad de Edimburgo investigó en ratones lo que ocurre con esta hormona tras el orgasmo. A las 48 horas del climax, los niveles de oxitocina permanecían altos y los ratones se mostraban sumamente fieles y apegados, actitud que desaparecía al finalizar la actividad sexual. 
  • Instinto maternal. Para favorecer su apego, se recomienda que tras el parto se coloque al recién nacido sobre la madre, cuando la hormona aún circula por la sangre de ambos. Basta con que la madre oiga a su bebé reclamar alimento para que segregue la oxitocina necesaria para la salida de la leche, sin necesidad de succión.

Asesoramiento:  Alicia Díaz Redondo, especialista en Ginecología y Obstetricia del Instituto de Ginecología EGR.

Laura Gómez Lama