Las primeras pruebas al recién nacido

Controles en el paritorio y la habitación

La mayoría de los bebés nace con un buen estado de salud, pero la misión del equipo médico que te atiende será comprobarlo. Nada se deja al azar para asegurarse de que está completamente sano.  

 
Pruebas del recién nacido

Tras varias horas de parto, tu bebé descansa plácidamente sobre tu pecho, repta buscando tu pezón y empieza a mamar. Todo parece indicar que está bien y sano, pero la matrona primero y el neonatólogo después se encargarán de comprobarlo con algunas revisiones rutinarias en sus primeras horas de vida.

En el paritorio

En cuanto tu bebé salga del canal de parto, la matrona le colocará sobre tu tripa, le secará y tapará con un paño estéril previamente calentado para que no coja frío. Atrás quedaron los años en que los niños eran recibidos en el mundo con un cachete en el culo para hacerles reaccionar. Hoy se opta por estimularles de otras formas si aún no ha llorado cuando ha salido de tu útero y la matrona le ha cogido. Si le cuesta reaccionar empezarán haciéndole cosquillitas en los pies y dándole suaves masajes.

Lo mismo ocurre con el cordón umbilical. Antes solía cortarse nada más nacer. Ahora, a no ser que la salud del bebé corra peligro, los médicos esperarán a que deje de latir para cortarlo, una maniobra que frecuentemente se deja en manos del padre. Y a no ser que tenga problemas respiratorios, las secreciones nasales se eliminarán con una gasa y no con una sonda.

Más importante que bañarle y vestirle es favorecer el contacto precoz con los padres. Por eso las primeras evaluaciones se hacen con el recién nacido sobre tu pecho e intentando intervenir lo menos posible en medio de ese mágico círculo que se crea entre unos padres y su bebé.

El test de Apgar

Permite detectar de forma precoz cualquier problema que haya habido en el parto. Este test se pasa al minuto de nacer y ser repite a los 5 para comprobar la evolución. La matrona observará cinco parámetros: la coloración de su piel, su frecuencia cardiaca, su actividad muscular, los reflejos y la respiración. A cada aspecto se le otorga una valoración entre 0 y 2 puntos. Lo habitual es que la calificación final sea igual o superior a siete. Una nota más baja supone que ha habido pérdida del bienestar fetal, por lo que tu bebé necesitará algún tipo de reanimación y estimulación, pero tranquila, obtener una baja puntuación no significa que vaya a tener una mala salud en el futuro.

La talla y el peso

Es un indicador importante para evaluar su desarrollo, presente y futuro. Si ha nacido entre la semana 37 y 41 de gestación pesará entre 2,7 y 3,9 kilos en el caso de los niños y entre 2,4 y 3,6 en el de las niñas. También se medirá su perímetro craneal y su talla, pero este dato no es del todo riguroso, ya que no se le estira por completo para no incomodarle.

Los primeros cuidados

La costumbre de bañar al bebé y eliminar el vérnix caseoso, una sustancia grasienta que cubre su piel y le ha ayudado a descender por el canal del parto, se ha abandonado porque no solamente le mantien caliente, sino que también le protege frente a infecciones. Así pues, la matrona se limitará a retirar el exceso en caso necesario con una gasa, le curará el ombligo y le vestirá. Luego pondrá unas gotas de colirio o pomada oftalmológica en sus ojitos para prevenir la conjuntivitis neonatal.

El primer pinchazo

Aún en el paritorio tu hijo recibirá su primera inyección, de vitamina K. Y lo harán entre 2 y 4 horas después del parto para mantenerle a salvo de hemorragias. Hasta unos días después del parto el organismo del bebé no es capaz de producirla por sí mismo y necesita un suplemento. Puede administrarse tanto por vía intravenosa como en gotas, pero suele preferirse la primera opción porque garantiza que el bebé recibe toda la dosis.

El neonátologo, a las 24 horas

Cuando hayáis podido descansar, unas 24 horas después del parto, el neonátologo hará un completo examen a tu pequeño. Comenzará valorando su estado general: tamaño, coloración, elasticidad de su pie y estado de alerta. Además, auscultará los cuatro focos cardíacos y los campos pulmonares para evaluar la frecuencia y características de su respiración.

Después medirá el cráneo y la búsqueda de posibles hematomas; examinará también la implantación del cabello y palpará las uniones de las fontanelas. Ojos, nariz, boca y cuello serán las siguientes partes de su anatomía que analizará. No es infrecuente que los bebés nazcan con tortícolis a causa del escaso espacio con que contaban en el útero; una patología que se corrige fácilmente gracias a la fisioterapia.

Las clavículas son otro foco importante, ya que pueden producirse fracturas al pasar por el canal del parto; algo que le causará molestias unos días pero que no reviste mayor gravedad. Las mamas, de las que pueden brotar algunas gotas de leche y que no debes presionar; el ombligo, que no debe sangrar; el vientre, la cadera, el ano y los órganos sexuales serán las últimas zonas que examinará.

 

Laura Jiménez