Errores y aciertos en los cuidados del bebé

Oídos sordos a los consejos erróneos

Unas porque quieren lo mejor para ti y tu bebé, otras porque creen que la experiencia es un grado y las más porque usaron el mismo método. Cada cuidado que debas prestarle a tu hijo vendrá acompañado de un montón de consejos. Te contamos cuáles son los más recomendables y sacamos los colores a los más mentirosos.

Bañando al bebé

5 buenos consejos

  1. Báñale aunque conserve el cordón. Se puede bañar al niño a diario por higiene y porque es un momento plácido, relajado, de contacto piel con piel que beneficia el vínculo entre padres e hijos. No le mantengas demasiado tiempo en el agua, evita que se humedezca en exceso la zona del ombligo y sécalo bien.
  2. Ayúdale a que expulse el aire. Durante la toma, ya le alimentes al pecho o con biberón, tu hijo traga aire, que llega a su estómago y puede provocarle gases. Aunque no es obligatorio, sí es recomendable que los expulse. Déjale reposar unos minutos después de comer e incorpórale con una leve inclinación para que el aire suba a su boca y lo elimine.
  3. Cógele en brazos cuando llore. Aunque esta recomendación variará según el pediatra, lo cierto es que los niños se tranquilizan si se les coge en brazos y notan tu cariño. Aún es muy pequeño para malacostumbrarse.
  4. La ropa justa. Con frecuencia abrigamos al bebé porque tiene las manos y los pies fríos; esto se debe a que su sistema circulatorio no se ha desarrollado correctamente. Si está caliente y rosado, no necesita más ropa. Como norma general, ponle una prenda más de las que tú lleves.
  5. A dormir con luz y ruidos. No bajes las persianas ni quites la tele si es de día. Tiene que aprender a convivir con ellos o acabará confundiéndolo con la noche. “Los niños no se acostumbran a dormir en brazos en sus primeros meses”, recuerda el pediatra. Así que puedes cogerle hasta que entre en un estado de somnolencia y después dejarle en la cuna.

8 consejos frecuentes a no tener en cuenta

Estos son algunas de las falsas creencias más frecuentes:

  1. Dale de mamar cada tres horas, diez minutos en cada pecho. Es una recomendación común como errónea. Ponle al pecho a demanda, es decir, cuando reclame alimento, sobre todo en sus primeros días de vida, en que el ritmo de tomas aún no está bien establecido. En cuanto al tiempo, olvídate del reloj, deja que vacíe bien la mama y pásale después a la otra, que no tiene por qué acabar si no quiere. La composición de tu leche va variando, siendo al final de la toma más rica en nutrientes. No le cambies de pecho antes de tiempo.
  2. No le cortes las uñas hasta que cumpla un mes. Las uñas de los recién nacidos son blandas y muy flexibles, por lo que puedes dañarle. Por eso suele recomendarse esperar al menos dos semanas, no un mes, tras el parto para cortarlas, siempre con unas tijeras de punta redonda. Si nace con ellas muy largas, ponle unas manoplas de algodón para que no se arañe. 
  3. Moja el chupete en miel o azúcar para que deje de llorar. Darle a tu hijo el chupete cuando llora le ayudará a relajarse. Si lo endulzas, le gustará más, pero esta práctica conlleva ciertos riesgos. Los azúcares refinados favorecen el crecimiento de la placa dental, causante de las caries y que destruye las piezas dentarias desde su periodo de formación. Mientras, la miel favorece las reacciones alérgicas en el bebé.
  4. Si no come, hay que obligarle. Puede rechazar la cuchara porque tenga una molestia intestinal, le duela la garganta o el oído al tragar, o aún se sienta saciado de la toma anterior. Insiste un poco si se muestra reticente y sigue los consejos de tu pediatra para alimentarle.
  5. Que no ande demasiado pronto o se le arquearán las piernas. Las piernas se arquean en los niños que tienen huesos débiles y poco osificados o no poseen una buena masa muscular. Estimularle para que gatee y se mueva con libertad hasta que se ponga de pie es lo más aconsejable. 
  6. No hay que lavar su ropa con suavizantes, porque tienen tóxicos. Los detergentes y suavizantes, con el aclarado de la lavadora, son eliminados. No es necesario que laves su ropita a mano ni con jabones especiales. Eso sí, lava la prendas recién compradas ya que el apresto y la manipulación puede provocarle alergias, además de contener microbios. 
  7. Deja que se aguante el pis para que aprenda a ir al baño. No es bueno que le obligues a aguantarse las ganas o le crearás ansiedad y sentimiento de culpa. Conseguirá aprender aunque le cueste un poco. 
  8. No le hagas fotos con flash. La luz de las cámaras fotográficas puede asustarle y hacer que se altere y llore, pero es de baja intensidad y su corta duración no perjudica la función visual.

Asesoramiento: Javier Soriano, pediatra del Centro de Salud Fuensanta, del Hospital General de Valencia y miembro del grupo PrevInfad de la Asociación Española de Pediatría de atención primaria (Sepeap).

Laura Jiménez