Cómo limpiar los oídos de los niños

No a los bastoncillos

¿Sabías que el uso bastoncillos puede llegar a perforar un tímpano? Además de peligrosos, no son necesarios para mantener los oídos limpios. Estos son los gestos correctos para grandes y pequeños.

 
Cómo limpiar el oído de los niños

¿Te preocupa observar algo de cera en el oído de tu pequeño? Es producto del sistema de autolimpieza del propio oído. El cerumen está compuesto de células de descamación. Es por lo tanto normal que las glándulas de la piel del conducto auditivo lo segreguen para expulsarlas hacia fuera. Esta especie de cera puede adquirir distinta tonalidad y consistencia, aparecer bastante dura y seca o más líquida, casi blanca hasta rojiza.

¿Conviene eliminar el cerumen?

El otorrinolaringólogo Dr. Juan Royo afirma que más de la mitad de los pacientes que acuden a su consulta declara usar bastoncillos para limpiarse los oídos y los de sus hijos. Una maniobra no solamente innecesaria sino peligrosa para el oído; “los daños pueden ir desde las heridas en la piel del conducto hasta incluso la perforación del tímpano”. Esta situación se asocia a hemorragias, acúfenos, vértigo y pérdida de audición.

El bastoncillo tiene un efecto añadido: empujar el exceso de cerumen hacia dentro y provocar la formación de un tapón con la consiguiente pérdida de audición.  

Para mantener limpios los oídos, basta con pasar con la mano agua y unas gotas de jabón suave por el pabellón auditivo. Si observas algo de cerumen en torno al conducto auditivo, elimínalo con el dedo. Seca el exceso de agua con una toalla y ya está. Así de fácil e inocuo.

¿Tiene tendencia a tener tapones?

Algunas personas –niños y adultos- tienen tendencia a tener tapones de cera. De hecho, es el motivo más frecuente de acudir a un especialista junto con las molestias según un estudio de GAES. En este caso, el especialista debe eliminarlo cada 6 a 12 meses con una fina espátula o usando un producto que ablanda la cera y permite que fluya fuera. Los tapones de cera no suelen provocar dolor intenso pero sí picores, mareos o vértigos. El niño no oye bien y parece distraído.

La formación de tapones se asocia con un conducto auditivo muy estrecho que dificulta su salida. También se puede formar porque quedan restos de algodón o cualquier objeto extraño en el conducto o por el uso de bastoncillos.

Si observas que tu pequeño segrega mucho cerumen, consulta con tu pediatra.

 

Victoria Gómez