¿Por qué es importante que el bebé y el niño mastiquen?

Los riesgos de retrasar el momento de masticar

Muchos niños llegan a la escuela infantil sin saber masticar. Es un hecho preocupante para su salud que deberíamos evitar. Veamos los motivos y cómo evitar esta situación.

 
¿Por qué es importante que el bebé y el niño mastiquen?

Es una situación que observan muchos pediatras y cuidadores de comedores escolares: cada vez más niños cumplen los 3 y 4 años sin saber masticar. Comen a base de purés y zumos y rechazan llevarse a la boca todo lo que se parece a trocitos. Además de complicar su alimentación fuera de casa, no masticar tiene efectos negativos para su salud:

  1. El niño come puré porque es fácil de tragar y lo hace deprisa. Comer despacio es fundamental. No olvidemos que la digestión se inicia en la boca y que nuestro organismo necesita tiempo para que se active la sensación de saciedad. Comer a base de purés cuando a su edad debería alimentarse con sólidos puede llevarle a padecer obesidad infantil.
  2. Si el niño no sabe llevar la comida de un lado a otro de la boca –algo que hacemos necesariamente cuando comemos trocitos- el riesgo de atragantamiento es mayor. Al masticar, el niño debe aprender a reconocer el momento más favorable para deglutir. La práctica –o sea el ensayo y error- le guiará. Pero si posponemos el hábito de masticar, le privaremos de esta experiencia.
  3. No hay buena salud bucal sin los ejercicios de masticación que fortalecen los músculos de la mandíbula y las encías. Clavamos nuestros incisivos en la manzana para arrancar un trozo. Si es muy dura, usaremos nuestros colmillos. Con nuestros molares, machacamos la pulpa. La mezclamos con la saliva ayudándonos de la lengua para, por fin, tragarla. Cada uno de estos pasos son fundamentales para una buena digestión y mantener nuestra boca saludable. Los dientes de leche caerán pero su cuidado son fundamentales para que los que vayan a crecer lo hagan en su lugar y sean piezas sanas y fuertes.

Aprende a tu bebé a masticar

  1. A los 6 meses, los bebés empiezan a mover mejor su lengua dentro de la boca. Pueden transportar el puré que depositas en al punta de su lengua hacia la parte trasera para tragarla. Esta es su primera “gimnasia bucal”. Quizás le cueste un poco al principio pero hará rápidos progresos. En esta etapa, los purés suelen ser lisos y poco espesos.
  2. A partir de los 8 meses, podrás espesar sus purés que deberían empezar a tener trocitos. Ya le puedes dar cortezas de pan, galletas para bebés, trozos de manzana para chupar… Con ello, se acostumbrará a las nuevas texturas.
  3. Al año, dale tortilla, arroz o lentejas bien cocidos, fideos… Si observas que come menos cantidad, no te preocupes. A esta edad, es normal que reduzca sus raciones. Confía en tu bebé, él come lo que necesita su organismo.
  4. A los 18 meses, adapta su menú al de la familia. Los purés no deberían ocupar más lugar que el que tiene en tu propia dieta. Dale pescado o carne blanda cortada en trocitos para que use sus premolares. 
  5. Otra alternativa es alimentar al bebé con los principios del “Baby-led weaning”, un método de moda en la actualidad que consiste en ofrecerle desde el principio trozos de nuestros propios alimentos para que los chupe y mordisquee. 
 

Victoria Gómez