¿Cuánta carne deben comer los niños?

Aporta proteínas, vitaminas y minerales

Recientes informes científicos relacionan la carne roja tomada en exceso con la aparición de cáncer entre otras enfermedades graves. ¿En qué cantidad y con qué frecuencia debe estar presente en la dieta de nuestros hijos? El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría aporta luz a este tema.

 
¿Cuánta carne deben comer los niños?

Durante décadas, la carne fue sinónimo de una alimentación rica y sana. Con su consumo regular y abundante, iban a crecer niños fuertes y altos. Hoy, se cuestiona el lugar que ocupa la carne roja y procesada –salchichas, embutidos, ahumados, etc-, tomada en exceso en enfermedades tan graves como el cáncer, la obesidad y otros trastornos asociados al exceso de peso. A raíz de un informe sobre este tema publicado por la Agencia para la Investigación sobre el Cáncer (Agency for Research on Cancer en inglés), un organismo dependiente de la ONU, el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría emite interesantes consejos dirigidos a los padres.

La carne que deben comer los niños

Al igual que el pescado o los huevos, la carne aporte proteínas de alto valor biológico, fósforo, hierro y vitaminas del grupo B. ¿En qué medida debe estar presente en la dieta de los niños? ¿Con qué frecuencia? Estas son las recomendaciones generales de los pediatras:

La carne no debería ser la base de la alimentación del niño sino su complemento. En la dieta mediterránea, es la ‘guarnición´ del plato principal compuesto de cereales, verdura y hortalizas y éste es el modelo que debemos seguir. Además, la dieta de los más pequeños debe incluir alrededor de 400 ml de leche u otros derivados lácteos y fruta fresca.

En cantidades pequeñas dos veces al día. Las raciones diarias no deben sobrepasar los 100 g.

Preferir la carne blanca a la roja por su menor contenido en grasas y alternarla con otros alimentos igualmente proteicos como pescado (en raciones no superiores a 125 g) huevo (uno mediano) y legumbres.

Muy importante es la forma de cocina. Han de evitarse los fritos, las carnes procesadas y usar aceite de buena calidad como el de oliva.

 

Victoria Gómez