Cómo debe ser la merienda de los niños

Fundamental para reponer fuerzas

La merienda es una parte fundamental de la alimentación diaria de los niños que no siempre tomar y que en muchos casos es insuficiente y desequilibrada. Toma nota de cómo debe ser su merienda.

 
Niña merendando

El 44% de las meriendas de los niños contienen un único alimento, el 46,5% llega a los dos y apenas un 9% combina los tres tipos de alimentos que una merienda infantil debe contener para considerarse completa. Son datos de un estudio realizado por la Universidad de Zaragoza que ha analizado las pautas de alimentación de 2851 niños entre 3 y 12 años.

Gracias a este mismo estudio sabemos que el bocadillo es la merienda más popular y que un 34% de niños toma bollería industrial al menos una vez a la semana. Unos datos que nos obligan a preguntarnos por qué no prestamos la atención adecuada a las meriendas y a recordar cómo debe ser.

La importancia de la merienda

Nutricionistas y médicos están de acuerdo en que hacer cinco comidas al día ayuda a que nuestro organismo cuente con los nutrientes que necesita para afrontar el consumo energético y que repartir los alimentos de esta manera ayuda además a reducir la obesidad. En el caso de los niños la merienda es aún más importante si cabe. Ten en cuenta que los pequeños salen de clase después de un intenso día de aprendizaje y juegos y aún quedan muchas horas hasta que tome la cena. La merienda les ayuda a conseguir la cantidad suficiente de energía para desarrollar sus actividades extraescolares, hacer los deberes, estudiar y jugar un ratito antes de cenar e irse a la cama.

Si un niño hace sólo tres comidas –desayuno, comida y cena– llegará a todas ellas con un hambre que le hará devorar lo que pongas delante de él y su pequeño estómago sufrirá las consecuencias en forma de gases y malas digestiones por no triturar adecuadamente los alimentos. Pero, además, comiendo tres veces al día su cuerpo puede experimentar peligrosas bajadas de azúcar.

Cómo debe ser la merienda perfecta

Como comenta la Dra. Cristina Julián, investigadora post-doctoral de la Universidad de Zaragoza “la merienda debería aportar un 10% de la ingesta energética diaria”. Es cierto que a muchos padres les preocupa dar mucho de merendar a sus niños y que estos lleguen sin hambre a la cena, algo que no ocurrirá si se la ofreces a una hora prudencial –al salir de clase y antes de las 18.30 horas– e incluyes en ella alimentos llenos de vitaminas y minerales en lugar de grasas.

Toda buena merienda debe contener una ración de lácteos, una de frutas y una de cereales.

Los lácteos

 Además del socorrido vaso de leche con o sin cacao en polvo hay otras opciones. Puedes darle un batido de frutas triturando un plátano mezclado con un vaso de leche, ofrecerle un yogur con trocitos de fruta –fresas, manzana, plátano, naranja, pera...– o un puñadito de frutos secos, elegir leches vegetales como la de almendras o la de arroz o recurrir a los quesos bajos en grasa y prepararle una macedonia de frutas y queso fresco, hacerle una brocheta, darle un poco de queso de Burgos con membrillo o, incluso, un trocito de requesón con un poco de miel.

Los cereales

Como comentábamos, el bocadillo es la merienda más típica de los niños españoles y la forma más socorrida de ofrecerle cereales. Sin embargo el bocadillo presenta dos problemas: el tipo de pan y lo que metemos dentro de él. Para evitar conflictos con el pan elige uno de cereales enteros, como el de centeno. Y para rellenarlo, una buena ración de proteínas en forma de pechuga de pavo, jamón de York o lacón. Aunque no hay inconveniente en que de forma esporádica le des jamón serrano, chorizo o salchichón, los alimentos cocidos son mucho más sanos, menos grasos y con más proteínas. Si le gusta puedes añadirle unas rodajas de tomate y, algún día, dale un sándwich vegetal con lechuga, tomate, un espárrago cortado en trocitos y un poquito de atún. Una vez por semana puedes darle un capricho y sustituir las proteínas por un poco de crema de cacao.

Las frutas

Una pieza de fruta debe ser imprescindible en la merienda. Lo mejor es ofrecérsela entera o en trocitos, ya sea mezclada con yogur o en solitario. También puedes darle un zumo o preparar un batido con cualquiera de ellas. Procura ir variando los tipos de fruta que le ofreces para que tu hijo se familiarice con todas y disfrute de la variedad de todas ellas.

Los errores más frecuentes a la hora de la merienda

- Ofrecerle bollería industrial. Es un error por varias razones. La primera, su altísimo aporte calórico y en calorías vacías, que no alimenta. El aumento en el consumo de productos procesados y la poca actividad física de nuestros niños han hecho que la obesidad y el colesterol se conviertan en un problema sanitario de primer orden en Pediatría. Pero, además, los dulces sacian el hambre de los niños a corto plazo pero en seguida va a tener hambre de nuevo, va a querer picotear antes de la cena y llegará a esta sin hambre.
- Darle una merienda incompleta. Ya hemos comentado que los niños necesitan tomar un lácteo, una fruta y cereales de la forma que prefieras ofrecérselo. De lo contrario, puede tener hambre antes de tiempo y le faltarán los nutrientes necesarios para afrontar la tarde.
- Ofrecerle algo dulce “para que se lo tome antes”. Prácticamente todos los niños prefieren comer un bocadillo de crema de cacao a uno de jamón de York. Pero nuestra labor como padres no es darle lo que quiere, sino lo que necesita. Llegad a un acuerdo por el que, por ejemplo, los viernes, pueda tomar algo dulce, nunca por sistema. Y si vas a ofrecerle alimentos dulces, mucho mejor que sean caseros. Podéis preparar un bizcocho juntos el viernes por la tarde y tomarlo para desayunar y merendar el fin de semana.
- Dejar de darle la merienda “porque ya es mayor”. Según el estudio elaborado por la Universidad de Zaragoza, la calidad y la frecuencia de la merienda disminuye con la edad. El 84,4% de los niños de 3 a 6 años toman la merienda frente al 78% d ellos que tienen de 7 a 12. Y esto pese a que la merienda es un momento más que recomendable durante toda la vida, también para los adultos. ¿Qué os parece si merendáis juntos y hacéis de ello un tiempo para compartir qué tal ha ido la mañana y planificar la tarde?

 

Laura Jiménez