La relactación o cómo recuperar la lactancia materna

Una segunda oportunidad

La lactancia materna es recuperable. Con mucho esfuerzo y un buen asesoramiento médico podrás conseguir volver a dar de mamar a tu bebé.

Bebé mamando

Factores a favor

La relactación no es fácil. Resulta mucho más complicada que lactar por primera vez. Y sin embargo, las madres que lo consiguen, lo viven como una experiencia que merece la pena, ya que refuerza enormemente el vínculo entre madre e hijo.

Existen factores que facilitan el proceso, y son los siguientes:

  • Edad del bebé: será más sencillo si es menor de 3 meses.
  • La disposición del bebé: hay mayor tasa de éxito entre los lactantes que aceptan el pecho la primera vez que se les ofrece.
  • Es importante que desde el fin de la primera lactancia no haya transcurrido demasiado tiempo.
  • Haber utilizado jeringuillas, cucharillas o suplementadores (y no el biberón) para alimentar al bebé cuando la lactancia no es posible o suficiente (en caso de bebés prematuros, de baja producción láctea de la madre…).

Cuándo es posible

Intentar la relactación es recomendable para:

  • Lactantes que nacieron prematuros o con bajo peso y necesitaron, en un primer momento, alimentación por sonda.
  • Lactantes que han sido separados de sus madres por problemas de salud al nacer o porque sus madres han requerido hospitalización tras el parto.
  • Lactantes cuyas madres han tenido dificultad para establecer la lactancia o cuya producción de leche era insuficiente debido a un mal manejo de la técnica o a una falta de asesoramiento.
  • Lactantes que han sido alimentados con leche artificial pero comienzan a presentar problemas de intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
  • En situaciones en las que la madre pidió la suspensión de la lactancia tras el parto porque eligió alimentar al hijo con leche de fórmula y, pasado un tiempo, cambia de opinión.
  • Ante situaciones de emergencia, por fallecimiento de la madre o por enfermedad incompatible con la lactancia (VIH, por ejemplo), en los que el bebé quede a cargo de otra mujer que desee amamantarle.
  • En caso de bebés adoptados.

Por contra, no sería recomendable pensar en relactar en el caso de madres que lo hagan por presiones externas o sentido de culpabilidad, sin estar plenamente convencidas y motivadas.

Claves para tener éxito

  • Pide asesoramiento a especialistas en lactancia. Tú sola no podrás. Es clave que conozcas la técnica de la relactación, la manera de alimentar a tu bebé hasta que tu pecho produzca leche, los problemas que te puedes encontrar, la necesidad de tomar medicamentos… Por tanto, contacta con un pediatra que te anime en este camino, y ponte al habla con grupos de apoyo a la lactancia.
  • El apoyo familiar es fundamental. Deben entender que para conseguir la relactación vas a tener que prestar mucha dedicación al bebé y que, por tanto, ellos deberán ocuparse de otras tareas caseras para permitirte ese tiempo extra con tu pequeño. También el contacto con otras madres que hayan relactado puede resultarte de mucha ayuda.
  • Estimula el pecho. La mejor forma de hacerlo es a través de una succión efectiva del pezón por parte del bebé. Asegúrate de que la posición al mamar de tu pequeño es adecuada porque, de hecho, detrás de muchos fracasos con la lactancia está una colocación incorrecta del bebé al mamar. Ponle al pecho cada dos horas al día, y con un intervalo más prolongado por la noche.
  • Vacía la mama. Hasta que tu bebé succione de forma efectiva, utiliza un sacaleches para extraerte la leche. A medida que tú o tu bebé le “pidáis” más, tu pecho producirá mayor cantidad.
  • Aumenta el contacto piel con piel con el bebé. Esa relación más cálida y estrecha puede aumentar la disposición de tu pequeño a mamar. Por tanto, es imprescindible que no existan restricciones en el tiempo que pasáis juntos. Déjale a ratos sobre tu pecho aunque no esté mamando, ofrécele la succión como consuelo, permítele que duerma junto a ti, pasea con él en una mochila portabebés, dale masajes…
  • Utiliza suplementadores para alimentarle mientras llega la leche. Las primeras gotas de leche aparecerán entre los 2 y los 7 días tras haber comenzado con la relactación. Y hasta entonces, haz uso de los suplementadores: un recipiente –una bolsa o una taza– donde se coloca la leche, y un tubito de plástico blando que lleva la leche desde el reservorio hasta la boca de bebé. Así, al momento de mamar, tu bebé obtendrá leche de tu pecho y del reservorio al mismo tiempo, con lo que quedará saciado y, además, estimulará tu pecho.
  • Si el médico lo prescribe, toma galactogogos. Son fármacos con efectos positivos sobre la fabricación láctea, que suelen ser necesarios en las dos o tres primeras semanas aunque, en algunos casos, se precisan durante meses.

Asesoramiento: Doctora Isolina Riaño, pediatra del Hospital San Agustín, de Avilés (Asturias), y miembro del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatria.

Raquel Burgos