La pubertad precoz es cada vez más frecuente

Los niños carecen de madurez para asimilar los cambios

La difícil etapa de la adolescencia puede ser aún más complicada si llega por adelantado. Presta atención a los signos de desarrollo, y si se producen antes de que tu hija cumpla 9 años o de los 10 si es un niño, acude al especialista.

 
Niña frente al espejo

Cada vez más frecuente

Los estudios demuestran que cada vez es más común que la adolescencia adelante su aparición, sobre todo en las niñas: es 20 veces más frecuente en su caso. En los últimos 15 años, la edad de la menarquia –primera menstruación– se ha adelantado casi 12 meses. Los motivos siguen siendo un misterio. No se conoce con certeza la causa de este adelanto, en algunos casos puede ser debido al aumento de la obesidad, o incluso se postula que algunos disruptores endocrinos pueden estar involucrados, como pueden ser los pesticidas.

La  pubertad es el periodo en el que se desarrollan los caracteres sexuales secundarios: desarrollo mamario, aparición del vello púbico y axilar y la llegada de la primera menstruación en el caso de las niñas; y aumento del tamaño de los genitales, crecimiento del vello y cambio de voz en los chicos. Lo normal es que esta metamorfosis no comience a anunciarse por lo menos hasta los 9 años en las niñas y de los 10 en los niños. Adaptarse a las turbulencias de esta etapa no es fácil en ningún caso, pero, si se produce antes de esas edades, es todavía mucho más desconcertante para unos niños que aún no tienen la madurez psicológica necesaria para asimilar los cambios.

Así les afecta

La pubertad precoz tiene consecuencias sobre todo psicológicas, que se originan en el hecho de ver que su desarrollo es diferente al de sus compañeros. A todos los niños les gusta seguir el ritmo de los demás y las diferencias no son bien recibidas. La inseguridad es, además, caldo de cultivo para la aparición de complejos porque se ven y se sienten diferentes a sus amigos y, en muchos casos, tendrán que sufrir los comentarios hirientes de algunos. También puede tener repercusiones físicas ya que se produce una maduración ósea acelerada y, por tanto, un cierre precoz de los cartílagos de crecimiento y una talla final baja.

Cómo proceder

En cuanto aparezcan los primeros signos de desarrollo –botón mamario, vello púbico o axilar y aumento de volumen testicular de la longitud del pene–, se impone un visita al pediatra, que indicará si es preciso administrar el tratamiento. Éste consiste en unas inyecciones que bloquean la secreción de hormonas para frenar el avance puberal, con el objeto de permitir un desarrollo óseo adecuado; el especialista valorará si el tratamiento va a ser eficaz para mejorar la estatura final del niño o la niña. Entretanto, en casa, para apaciguar su inquietud, debéis restar importancia al asunto y explicarle, según las indicaciones del pediatra, por qué le ha sucedido este adelanto y cómo se va a tratar.

Asesoramiento: Dra. Cristina Azcona San Julián, especialista en pediatría de la Unidad de Endocrinología Pediátrica de la Clínica Universidad de Navarra.

 

Beatriz García