El estirón del verano en niños

Crecen con la luz del sol

No es un mito; es una realidad científica. Los niños crecen más en primavera y verano. ¿Las causas? Más horas de luz, de sueño y de ejercicio físico.

 
Medir al niño

Aunque las gráficas de crecimiento sean más o menos lineales, en realidad los niños crecen a picos y hay épocas en las que su desarrollo físico es más acusado, como en los dos primeros años de vida del bebé o la pubertad. Esto también ocurre en periodos de tiempo más cortos, y por eso, pueden darse meses en los que el pequeño no crezca nada, y otros en los que su talla aumente mucho. Es lo que ocurre en verano, cuando se produce el famoso estirón. 

Gracias a la luz...

¿Por qué ese aumento de centímetros se da más en primavera y verano? La razón se encuentra en la luz del sol, que ayuda a sintetizar la vitamina D –fundamental en el desarrollo de los huesos– y estimula la secreción de la hormona del crecimiento. De hecho, hay estudios que demuestran que las poblaciones que viven más al sur, que gozan de más sol, tienen los huesos de las piernas y de los brazos más largos que los de la población que reside en zonas con menos horas de luz al día. 

... y al descanso

Además, hay que tener en cuenta que otros estímulos de la hormona del crecimiento son el ejercicio y el sueño –está comprobado que por la noche se producen más picos en la secreción de esta hormona–, y en verano los niños tienen una actividad física más intensa y suelen estar más descansados, duermen mejor y hacen siesta. 

En cualquier caso, en lo que se refiere a la estatura de un niño, el factor determinante es la herencia genética. Aparte, hay una serie de agentes externos que pueden condicionar que el niño desarrolle todo ese potencial genético, ya sea para bien o para mal: su alimentación, su estado de salud, su actividad física, el clima en el que vive. Por ejemplo, la alimentación es un factor necesario pero no suficiente para el crecimiento, lo que significa que si en los genes de un niño está marcada una determinada estatura, por mucho que sus padres le hagan comer, no crecerá más. Pero si el niño no come bien y presenta déficit nutricionales, será más bajito de lo que le corresponde por herencia. 

Asesoramiento: Dr. Jorge Martínez Pérez, médico adjunto del Servicio de Pediatría del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de Madrid.

 

Gema Martín