Qué hacer con las verrugas de los niños

¿Hay que quitárselas?

Las verrugas son benignas pero poco estéticas y pueden tardar mucho en desaparecer. Si le causan molestias y quieres eliminarlas, descubre los tratamientos más sencillos e indoloros.

 
Verrugas

Las verrugas son unos pequeños tumores cutáneos causados por el virus del papiloma humano (VPH). No causan dolor, no suponen ningún perjuicio para la salud y la gran mayoría de ellas desaparecen de forma espontánea. Gracias a la actuación de nuestro sistema inmunológico, 90% de las verrugas se curan por sí solas, aunque algunas lo hacen a las pocas semanas y otras a los 10 años. El 30% desaparecen en seis meses y el 40% a los 2 años.

Igual que existen muchos tipos de virus del papiloma humano, también hay diferentes clases de verrugas, que se clasifican según la zona del cuerpo donde aparecen –las vulgares, que suelen encontrarse entre los dedos de las manos, las genitales o las plantares, que aparecen en la planta del pie– y su aspecto clínico. Las más habituales son las vulgares que se suelen presentar en los dedos de las manos o en las rodillas y que tienen un aspecto rugoso y un color blanquecino, aunque las más frecuentes entre los niños son las planas, lesiones lisas que salen en el rostro.

Métodos para eliminarlas

Suponiendo que el dermatólogo decida tratar la verruga –muchos especialistas opinan que no es necesario intervenir-, su abordaje terapéutico dependerá, sobre todo, del lugar de localización de la lesión –las plantares pueden causar molestias al andar- y la edad del niño. Los más utilizados son los métodos destructivos y de aplicación de frío. El primero consiste en la utilización de soluciones que contienen productos químicos, como el formol o los ácidos salicílico y láctico, que eliminan la piel infectada; mientras que el segundo se basa en la congelación de la verruga con nitrógeno líquido. Este último método se ha realizado siempre en la consulta médica, aunque ya existen en las farmacias medicamentos que utilizan este sistema de congelación.

En cualquier caso, como todos estos productos son bastante agresivos y no están indicados para todas las edades y zonas de la piel, se recomienda consultar siempre con un médico, que será el encargado de explicar a los papás cuál es el más adecuado para cada caso y cómo debe aplicarse para que sea eficaz y no cause daños cutáneos.

Remedios caseros

¿Y los “remedios de la abuela”? La medicina popular ha establecido un sin fin de remedios en el tratamiento de las verrugas, desde el empleo de plantas (ajo, col, hierba verruguera, plátano, piña…), sal, agua bendita, o diversos productos animales (Cura-Curato, baba de siete babosas, lagartijas, orina de yegua, etc.). Todo parece indicar que el mejor remedio casero para las verrugas es la paciencia.

Evita que se extiendan

Prevenir el contagio es muy difícil porque el virus del papiloma humano se trasmite con mucha facilidad a través de pequeñas lesiones de la piel. Las piscinas, los colegios e, incluso, el propio hogar puede ser una fuente de infección del VPH. Es muy complicado evitar que dos niños se agarren de la mano y que uno de ellos contagie al otro la verruga que tiene en el dedo. Pero puedes ayudar a prevenir las lesiones que aparecen en la planta del pie, procurando que tu pequeño no ande descalzo en casa o en la piscina. Si ya ha aparecido, intenta que no se rasque para impedir que se extienda a otras partes del cuerpo.

Asesoramiento: Antonio Torrelo, jefe del servicio de Dermatología del Hospital Infantil Niño Jesús, de Madrid.

Gema Martín