¿Necesita gafas el niño?

Es importante un diagnóstico precoz

¿Tu pequeño guiña los ojos, se acerca mucho a la televisión o parpadea frecuentemente? Es posible que tenga algún déficit visual y que este se corrija fácilmente con gafas. Ayúdale a escoger las más resistentes para ti y atractivas para él.

 
Niño con gafas

Miopía, astigmatismo, hipermetropía… Son problemas de visión muy frecuentes entre los niños, tanto que se estima que afectan al 15% de los pequeños en edad escolar. Y la cifra puede ser aún mayor, porque los especialistas afirman que son muchos los pequeños que están sin diagnosticar. Precisamente, la detección precoz de los problemas visuales es su mejor tratamiento y la forma más eficaz de evitar que la deficiencia progrese y que acabe afectando al desarrollo intelectual y psicológico del niño. Pero la buena noticia es que la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía –defectos de refracción- se corrigen fácilmente con gafas.

Revisa su visión

El momento más crítico para la salud visual de los más pequeños es a los 3 o 4 años. Es la edad en que los niños comienzan su escolarización y las deficiencias visuales se detectan con más facilidad.

Por eso, esta es una buena edad para su primera revisión ocular. Más aún, si detectas alguna señal como desviación de los ojos, mareos, dolores de cabeza, visión borrosa, ojos lacrimosos o enrojecidos, parpadeo frecuente, frotamiento de los ojos con las manos o acercamiento excesivo a leer o ver la televisión. El oftalmólogo será el encargado de confirmar o refutar tus sospechas, a través de una serie de pruebas. Aunque se trata de una prueba incómoda para los más pequeños, la dilatación de la pupila es fundamental para que el especialista pueda diagnosticar el defecto de refracción del paciente, especialmente de los niños, ya que su capacidad para acomodar la visión podría enmascarar un problema ocular. Y es que la medición de la agudeza visual no es suficiente para saber con certeza qué defecto tiene el niño y si necesita gafas o no.

Más resistentes

Si el oftalmólogo es el encargado de graduar la vista de tu pequeño, a vosotros os toca la tarea –mucho más agradable- de elegir las mejores gafas para él. Las más adecuadas para un niño de entre 3 y 5 años, son las gafas de acetato o silicona, con cristales de policarbonato, que ofrecen una gran seguridad frente a los golpes. Además, es aconsejable el uso de cintas elásticas para que las gafas se adapten y estén siempre en su sitio.

 

Gema Martín




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