Cuida la espalda del niño

Cómo prevenir problemas en la columna

Caminar encorvado, pasarse horas mal sentado, llevar la cartera a reventar… Si tu hijo “practica” estas actividades con frecuencia, no será de extrañar que dentro de unos años se queje de alguna molestia en la columna. Enséñale a cambiar sus hábitos.

 
Niña con mochila

La vida sedentaria, las malas posturas, la tendencia a la obesidad y las tallas cada vez más altas de los niños están provocando que los problemas de espalda estén empezando a ser demasiado corrientes. Y muchos de estos problemas puede solucionarse con solo corregir nuestra forma de caminar, sentarnos o dormir. Uno de ellos es la escoliosis.

¿Qué es la escoliosis?

Se trata de una desviación lateral de la columna, que en lugar de ser simétrica dibuja una “s” en su recorrido, acompañada de una rotación vertebral. Suele producir dolores musculares y, si es muy acusada, problemas respiratorios y cardiocirculatorios. Existe un pequeño porcentaje de escoliosis de carácter congénito debido a defectos en la formación de las vértebras o de la médula durante la etapa embrionaria. Si embargo, más del 80% es adquirida.

Manual de una espalda sana

Más vale prevenir que curar. Estas son las claves para evitar los problemas de la columna:

  • Caminar: erguido, con los hombros sujetando la columna.
  • Estudiar: el niño debe sentarse en una silla con respaldo anatómico para que la región lumbar quede bien sujeta. Los pies tiene que descansar en el suelo o un escabel y los codos sobre la mesa. Hay que evitar que el cuerpo esté girado o la cabeza inclinada. En cuanto al ordenador, colócaselo de frente, y no con la pantalla a un lado ya que obliga a tener rotado el cuello, y a la altura de los ojos; sitúa el teclado a una distancia que le evite tener los brazos demasiado extendidos. La entrada de la luz debe estar a la izquierda si es diestro. Es fundamental que se levante y camine de vez en cuando.
  • Dormir: la postura más recomendable es boca arriba y con las piernas semiflexionadas, o de costado con las piernas flexionadas. Evita que duerma boca abajo. La almohada debe ser baja y blanda, si duerme boca arriba, y algo más alta y dura si duerme de lado. El somier debe ser firme pero con cierta flexibilidad, y el colchón debe tener un almohadillado suficiente para que abrace la curvatura de la columna, con la firmeza precisa para evitar que se curve y soporte las partes más pesadas de las caderas y el dorso.
  • Ir al colegio: revisa su cartera y enséñale a llevar lo imprescindible. Descarta las bolsas en bandolera. Es mejor que, si no va muy cargado, utilice una mochila bien equilibrada en los dos hombros o, si lleva más peso, un carrito, asegurándote de que no tuerce la columna para tirar de él.
  • Alimentación: tu hijo debe tomar medio litro de leche o de derivados lácteos diarios. Por otra parte, ten en cuenta que la obesidad influye negativamente en los problemas de espalda, no solo porque esta debe soportar más peso, sino porque además la suelen sufrir niños que se mueven menos y tienen una musculatura menos desarrollada.

¿Es bueno el deporte?

 Correr, saltar, bailar… y a partir de los cuatro años la natación y el pedaleo son ejercicios que tu hijo puede practicar. La actividad física que se realiza en el colegio es insuficiente. Habría que dedicar unos 45 minutos diarios a la gimnasia.

Pero no todos los deportes son buenos para prevenir la escoliosis. El tenis, la esgrima o el balonmano son deportes unilaterales que, en un principio, podría inducirla más puesto que se trabaja solo una parte del cuerpo. La experiencia nos dice que no hay deportes prohibidos siempre que se realicen otros compensatorios. Eso sí, tu hijo debería evitar el levantamiento de pesas por encima de la cabeza, las torsiones bruscas típicas del judo o aquellas actividades que requieren muchas horas de entrenamiento con posturas forzadas, como la gimnasia artística, si ya padece escoliosis.

¿Cómo detectarla?

El diagnóstico definitivo lo realizará un traumatólogo con la ayuda de una radiografía, pero en tu casa puedes poner al médico sobre aviso. Existen algunos signos claros:

  • La cabeza está algo más inclinada o no está centrada respecto a las caderas.
  • Los hombros no están a la misma altura.
  • La espalda curvada.
  • Una cadera o un omóplato más alto o más abultado que otro.
  • Al doblar el tronco hacia delante con las piernas estiradas, un lado está más elevado o prominente que el otro.

Asesoramiento: Dr. Víctor González, especialista en medicina deportiva.

 

Raquel Burgos




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