Infección de orina en el bebé

Observa los síntomas

Si está irritable, no come y tiene fiebre, es posible que tu bebé sufra una infección de orina. Fíjate en sus síntomas para detectarla y tratarla correctamente.

 
bebe en el médico

La infección de orina es la más frecuente en los niños después de la de las vías respiratorias altas. Las bacterias presentes en el tracto urinario suelen ser las responsables pero también pueden estar favorecidas porque el vaciamiento de la vejiga no es tan frecuente como debería, probablemente porque el sistema urinario de los lactantes es aún inmaduro.

¿Cómo las detecto?

La mayoría de las infecciones de orina se manifiestan con síntomas leves. Notarás que no tiene apetito o que no gana peso correctamente, que está algo irritable y también puede tener fiebre. Si es así, consulta con tu pediatra, que probablemente pedirá un cultivo de orina para descartar la infección. En los lactantes, la muestra de orina se recoge a través de una bolsa que se coloca en los genitales. Es necesario limpiar muy bien esa zona porque suele estar contaminada con ciertos gérmenes. Si la bolsa no se cambia correctamente, esos agentes infecciosos crecen en la muestra provocando un falso positivo. Por eso, en los casos dudosos o en los que requieren un diagnóstico rápido, los especialistas recurren a métodos como la colocación de una sonda o la recogida de la muestra directamente del la vejiga a través de una punción.
Normalmente, gracias a un tratamiento antibiótico, los síntomas remiten a las 24 o 48 horas y, en algunos casos, a las 72 horas. La respuesta al tratamiento suele ser muy buena, pero normalmente la medicación se mantiene durante unos ocho o diez días. Tras el tratamiento, te indicarán la necesidad de realizar un nuevo cultivo para comprobar que ya no hay infección.

Prevenir mejor que curar

Beber agua para diluir la orina y hacer pis a menudo ayudarán a evitar las infecciones pero los lactantes son aún pequeños para seguir estas medidas. Por ello, debes tener en cuenta otros factores:

  • La higiene: es fundamental para reducir las bacterias causantes de la infección. Límpiale de adelante hacia atrás para evitar la contaminación del ano hacia la zona urinaria.
  • Dieta: asegúrate de que bebe abundantes líquidos para reducir el número de bacterias en su orina. Además, la lactancia materna fortalece el sistema inmunológico de tu pequeño, lo que le protegerá de las infecciones, entre ellas, la de orina.
  • Evita que coja frío: la exposición al frío de la zona genital favorece la infección. Evita los cambios bruscos de temperatura cuando le cambies o a la hora del baño.

Asesoramiento: Mercedes Navarro, jefa del servicio de Nefrología Pediátrica del hospital La Paz, de Madrid.

 

Ana Vallejo