El estrabismo en los bebés

¿Es normal que se le vaya un ojo?

Muchos bebés nacen con una falta de alineación en sus ojos que, en unos meses, se corrige de forma espontánea. Sin embargo, cuando el estrabismo persiste y se convierte en un problema ocular serio, hay que tratarlo lo antes posible.

 
estrabismo

Mi bebé bizquea

Cuando el bebé tiene menos de 6 meses y aún le resulta difícil enfocar bien y mover los ojos a la vez puede parecer que bizquea. Poco a poco conseguirá alinearlos y su estrabismo se corregirá de manera espontánea. De hecho, solo el 1,5 por ciento de los niños lo padecerá cuando llegue a la edad adulta, casi siempre porque no ha sido tratado adecuadamente. Aún así es importante que su pediatra vigile su evolución, porque si pasado ese tiempo el problema persiste, entonces es posible que el bizqueo del niño tenga alguna causa más importante, que debe ser evaluada por un especialista.

Son muchos los factores que condicionan la aparición de esta alteración ocular: hereditarios, congénitos, musculares o refractivos. Las causas más frecuentes son la debilidad constitucional de alguno de los músculos del ojo afectado y los trastornos de refracción, sobre todo la miopía y la hipermetropía.

El pediatra está perfectamente capacitado para controlar la visión de sus pequeños pacientes en las visitas rutinarias, detectar cualquier problema y remitirlos a un especialista. Sin embargo, la primera consulta con un oftalmólogo debería realizarse cuando el niño cumpla los 3 años de edad o incluso antes si tiene antecedentes de alguna enfermedad ocular. Y por supuesto siempre que los padres noten algo extraño en los ojos de su hijo, ya sea que los tuerce, que no sigue sus caras con la mirada o que tiene alguna mancha en el iris, la pupila...

Trata su estrabismo lo antes posible

Los oftalmólogos hablan de varias formas de estrabismo:

  • Convergente. Es el más frecuente, uno de los ojos o ambos miran hacia dentro.
  • Divergente. Se da cuando miran hacia fuera.

El estrabismo debe tratarse lo antes posible, porque influye enormemente en el desarrollo de la visión y porque impedirá que el niño alcance una agudeza visual normal cuando llegue a adulto. Además, puede dejar una secuela llamada ambliopía y conocida popularmente como "ojo vago", que, al contrario de la miopía o el astigmatismo, no puede corregirse con gafas o cualquier otra técnica terapéutica. Y es que cuando los ojos no están bien alineados, envían imágenes distintas al cerebro, que reacciona eliminando la información recibida de uno de ellos, lo que le impide perfeccionar la visión y distinguir correctamente detalles de los objetos que mira. A medida que pasa el tiempo y no se trata el estrabismo se va produciendo una pérdida visual progresiva.

La primera intervención que realizan los especialistas es tapar el ojo sano con un parche para forzar la utilización del otro hasta que alcance su madurez neuro-sensorial, un proceso que puede durar años, aunque no más allá de los 12 o 14. También pueden ser necesarias la administración de gotas o la realización de ejercicios para fortalecer la musculatura del ojo; y si el estrabismo es producto de la miopía o la hipermetropía, éste se resuelve perfectamente con gafas.

El último recurso cuando el niño no responde a ninguno de estos tratamientos es la cirugía, que da muy buen resultado y no debe realizarse antes de los 18 meses de edad.

Asesoramiento: Javier Fernández-Vega, jefe de la Unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, de Oviedo.

Gema Martín