El bebé con hernia

¿Hay que operar?

Si notas que tu bebé tiene un abultamiento en la zona abdominal o cerca de la ingle, lo más seguro es que se trate de una hernia. Este trastorno no es grave, pero precisa un diagnóstico precoz.

 
Palpar la tripa del bebé

Las hernias propias de los recién nacidos, se producen cuando la estructura abdominal de su organismo no se cierra correctamente y una parte de los intestinos sobresale. Se clasifican en función del lugar en el que se producen y las más frecuentes son la umbilical, localizada en la zona del ombligo, y la inguinal, en la región de la ingle. Su detección es sencilla ya que en la mayoría de los casos se observa claramente un bulto. Lo más normal es encontrarlo en los primeros días o meses tras el nacimiento, aunque pueden aparecer más tarde. Por eso, uno de los exámenes rutinarios que el pediatra realiza en las revisiones de tu bebé está dedicado a comprobar que no tiene ninguna hernia.

La hernia umbilical

En el embarazo, la mamá y el bebé están unidos por el cordón umbilical. Tras el parto, este cordón se corta y la apertura de los músculos abdominales del recién nacido se cerrará. Pero, en algunas ocasiones, no se cierra completamente y una porción del intestino se sale provocando una hernia. Sus dimensiones suelen ser pequeñas, menos de un centímetro, y lo normal es que se curen de forma espontánea antes de los dos años. Cuando el pediatra detecte la presencia de una  hernia comprobará si es reductible, es decir, si puede reintroducirse en la cavidad abdominal al presionar con suavidad sobre ella. Si no pudiera reducirse, se considera que está “incarcerada”, lo que puede provocar una estrangulación de la hernia, que implique dificultad para que la sangre circule por la parte del intestino que está fuera. La cirugía solo está indicada en caso de estrangulación o cuando es de dimensiones muy grandes.

La hernia inguinal

La hernia inguinal es más frecuente en los niños que en las niñas porque los testículos se forman en el interior del vientre y luego deben descender por este canal hasta el escroto. Su causa es un defecto en el cierre del canal peritoneo-vaginal, que debería producirse automáticamente en el útero materno, y que provoca la salida de estructuras abdominales por la zona de la ingle, el escroto o los labios mayores. Siempre deben ser operadas, ya que es la única forma de repararlas. La operación es sencilla y consiste en coser la estructura abdominal para evitar que los intestinos salgan. Lo normal es que una vez confirmado el diagnóstico se realice cuanto antes para evitar problemas de estrangulación.

Falsas creencias, falsos remedios

Cuando el bebé llora o patalea nerviosamente la hernia es más apreciable, pero eso no quiere decir que el llanto sea la causa. Algunos procesos, como los catarros con tos o el estreñimiento, pueden despertar algunas hernias inguinales debido a que aumenta la presión abdominal, que causa la apertura en alguna zona débil del canal peritoneo-vaginal. Eso no quiere decir que las provoquen.

El uso de bragueros, atar una moneda sobre la hernia o poner esparadrapos o vendas no sólo no mejorarán o curarán las hernias, sino que podrían empeorarlas. Los bragueros ocasionan problemas como las dermatitis, incarceraciones por mala colocación o atrofias de los testículos por estar comprimidos.

Asesoramiento: Carlos García-Sala, jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Materno-Infantil La Fe de Valencia.

 

Nuria Calle




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