La medicina biorreguladora, ideal para los niños

Eficaz y sin efectos secundarios

¿Qué te parecería un tratamiento que conjugara la ausencia de los efectos adversos de la homeopatía con los últimos avances de la medicina convencional? El ideal para los niños, ¿verdad? Así es la homotoxicología o medicina bioreguladora, un puente entre ambas terapéuticas cada vez más recomendado por los pediatras por su alta tolerancia y eficacia.

 
Homeopatía
 

Homeopatía de segunda generación

La homeopatía es un método terapéutico que se basa en la activación de las fuerzas autocurativas del organismo contra la enfermedad. Para ellos, se administran dosis muy pequeñas –incluso, infinitesimales– de sustancias medicamentosas que, en cantidades elevadas y en una persona sana, provocaría síntomas de la enfermedad que se quiere combatir. Y es que la homeopatía aplica el principio de similitud de las vacunas. En Europa, el 30% de la población utiliza la homeopatía como método terapéutico, aquí apenas alcanza el 15%. Es más: en países como Francia o Bélgica, los medicamentos homeopáticos están reembolsados por la Seguridad Social.

La homotoxicología preventiva, también llamada homeopatía de segunda generación o medicina bioreguladora, tiende un puente entre la homeopatía clásica y la medicina convencional, puesto que sigue el método terapéutico basado en el uso de dosis infinitesimales de la primera, pero también incorpora avances farmacológicos de la segunda. Es una rama de la medicina biológica que se ocupa de activar los mecanismos de defensa de los pacientes, curando la enfermedad en su origen y previniendo otras.

Así, los medicamentos antihomotóxicos tienen indicaciones concretas, como los fármacos químicos –han demostrado a través de ensayos clínicos su mecanismo de acción para luchar contra enfermedades determinadas-, y en su composición puede haber una combinación de varios principios activos. Eso sí, al estar elaborados en concentraciones muy pequeñas aunque un poco mayores que las homeopáticas clásicas, también garantizan la máxima tolerabilidad.

¿Por qué la homotoxicología está especialmente indicada para niños y lactantes?

Al carecer de efectos adversos, los medicamentos antihomotóxicos son muy seguros para todos los pacientes, incluso para aquellos que toleran mal los fármacos. Por eso, están especialmente indicados para las personas con las defensas bajas y con el organismo más debilitado –ancianos y enfermos crónicos- o aún no desarrollado del todo, como es el caso de los niños y, sobre todo, como es el caso de los niños y concretamente de los bebés menores de dos años-. Tanto es así que existen productos indicados para aliviar los cólicos del lactante.

Además, se ha demostrado eficaz para activar las defensas y es el método terapéutico idóneo para prevenir las afecciones más frecuentes en la infancia. Otra ventaja para los padres es la amplia variedad de presentaciones, que se adaptan muy bien a los niños. Puedes encontrar medicamentos antihomotóxicos en pomadas, jarabes, supositorios, gotas, comprimidos…

¿Qué enfermedades trata y previene?

Procesos inflamatorios, problemas gastrointestinales, c uadros catarrales y otras patologías de las vías respiratorias, estados febriles, piel irritada, cólicos del lactante, alergias, contusiones… la homotoxicología es eficaz para curar muchas enfermedades infantiles. También existen tratamientos específicos para reforzar las defensas de los niños –un objetivo muy frecuente en Pediatría- y así reducir la incidencia de muchas de estas patologías. Por todo ello, cada vez más pediatras en España, sean o no homeópatas, recurren a la homotoxicología: ya son 1000 y la cifra sigue aumentando.

¿Pueden usarse combinados con otros medicamentos?

Sí, porque, salvo casos excepcionales, no existen contraindicaciones. De hecho, es una práctica habitual en Pediatría prescribir tratamientos que combinan medicamentos convencionales y homotoxicología. Por ejemplo, se puede utilizar un fármaco químico para aliviar los síntomas de un resfriado y al mismo tiempo usar otro antihomotóxico para aumentar las defensas del niño y evitar que la enfermedad vuelva a aparecer, se complique o se cronifique.

¿Qué precauciones hay que tomar?

Sobre todo, no adquirir ni utilizar estos medicamentos sin consultar con un profesional sanitario, ya sea médico o farmacéutico. Cuando el pediatra te los prescriba, acude a una farmacia. Y es que, como cualquier otro medicamento, solo se distribuye a través del canal farmacéutico. También hay que ser muy constante en el tratamiento y tener paciencia: la homotoxicología va más a la enfermedad que a los síntomas, por lo tanto la mejoría no es inmediata. Hay que esperar a que el organismo se vaya regulando.

Gema Martín