¿Qué es y cómo se evita la difteria?

Una enfermedad casi erradicada

La difteria es una enfermedad grave y contagiosa pero prevenible gracias a la vacunación sistemática de la población. Un nuevo caso en España reabre el debate sobre la importancia de usar la vacuna y despierta dudas sobre esta patología. Las resolvemos.

 
Bebé con vacuna

¿Qué es la difteria?

La difteria es una enfermedad causada por una bacteria, la Corinebacteriun diphtheriae, que se encuentra en la boca, la nariz y la garganta y que se contagia por vía respiratoria, a través de la tos y los estornudos. En caso de contraer la bacteria y desarrollar la enfermedad, el proceso de incubación es corto, de dos a cinco días. Así mismo, es posible que una persona contraiga la bacteria pero no desarrolle la enfermedad pero sí puede contagiarla, es portador aunque no tenga síntomas.

¿Cuáles son sus síntomas?

Dolor de garganta, fiebre elevada, tos, estornudos, dolor de cuello y formación de una membrana que recubre la mucosa faríngea, y que interfiere en la ingestión de alimentos y en la respiración, pudiendo llegar a obstruir las vías respiratorias.

¿Por qué es tan peligrosa?

Además de por esa inflamación de garganta y mucosas que dificulta la respiración, la bacteria produce una toxina que, al entrar en el torrente sanguíneo, acaba afectando a otros órganos, sobre todo los riñones, el cerebro y el corazón. Las complicaciones más preocupantes son la miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco, y parálisis temporales por la inflamación del sistema nervioso.

¿Tiene tratamiento?

La difteria se define como una enfermedad “prevenible” gracias al empleo de la vacuna contra ella. Si un paciente llegara a contagiarse debería recibir un tratamiento con una antitoxina que intente combatir a la bacteria durante los días que los médicos consideren oportunos. El periodo de contagio máximo es de dos semanas en la fase aguda y las tasas de mortalidad oscilan del 5 al 10%.

¿Cuándo se administra la vacuna?

La vacuna contra la difteria, descubierta a principios del siglo XX, está incluida en el calendario vacunal de todas las Comunidades Autónomas y está subvencionada por el Sistema Nacional de Salud, lo que supone que tu hijo la recibirá de manera gratuita. El calendario de vacunación la pauta a los dos, cuatro, seis y 12-15 meses. La encontrarás bajo las siglas DTPa pues se administra en una fórmula que también incluye inmunización contra el tétanos y la tos ferina. A los 13-14 años debe administrarse una dosis de recuerdo que también incluye la del tétanos y, en algunos casos, la de la tos ferina.

En cualquier caso, y aunque el Estado financia estas vacunas, no hay ninguna ley que obligue a los padres a vacunar a sus hijos; se trata de una mera recomendación que ellos pueden cumplir o no. Un juez puede obligar a vacunar a los niños en caso de riesgo para la salud pública.

¿Qué riesgo real de contagio hay?

Las campañas de vacunación contra la difteria comenzaron en España en 1945 y de forma masiva desde 1965. Hoy se estima que entre el 90 y el 95% de los niños están correctamente inmunizados contra esta y otras enfermedades prevenibles con vacunas, por lo que el riesgo de contagio en nuestro país es bajo. Ese escaso porcentaje de pequeños que no recibe las vacunas responde a niños que tiene una enfermedad grave que lo contraindica, aquellos no tienen acceso a la sanidad o aquellos cuyos padres deciden voluntariamente no vacunarles.

La vacunación sistemática contra la difteria ha hecho que si incidencia anual haya descendido más que considerablemente. En 1941 se detectaban 1000 casos por cada 100.000 habitantes; desde 1987 no se había diagnosticado ningún caso en nuestro país hasta el del pequeño de Olot en mayo de 2015.

A nivel mundial, la OMS calcula que más del 83% de los niños están correctamente vacunados. En 1943 se dieron un millón de casos de difteria, con 50.000 muertes sólo en Europa. En 2013 la cifra había descendido a 3300 fallecidos en todo el mundo.