La importancia de vacunarse durante toda la vida

En la infancia, pero también en la etapa adulta

España cuenta con unas coberturas vacunales infantiles muy amplias, de entre el 95 y el 97% según la zona e inmunización de que hablemos. Sin embargo, estas cifras contrastan con las bajísimas coberturas vacunales en edades posteriores. Los expertos insisten en la importancia de vacunarnos, también en la adolescencia y durante la vida adulta. 

 
Vacunación en etapa adulta

Son unas dosis muy pequeñas que les brindan una protección incalculable. Las vacunas han demostrado durante décadas su eficacia y seguridad para tratar decenas de enfermedades infecciosas. Hoy todo el espectro científico reconoce su valía y recomienda su administración no sólo en la infancia, sino también durante la adolescencia y en la etapa adulta. 

España, bien protegida

Nuestro país, junto con Reino Unido, son países de referencia en Europa cuando hablamos de tasas de vacunación infantil, alcanzando en nuestro caso y en 2015 coberturas en primovacunación (en los primeros 12 meses de vida) superiores al 96%. La vacunación de refuerzo en niños (entre 1 y 2 años) también cuenta con una cobertura del 96%. Estas cifras contrastan con los datos de vacunación en mayores de 65 años, una etapa de la vida en la que también somos especialmente vulnerables a padecer ciertas enfermedades infecciosas. Las cifras muestras que la vacunación antigripal, la más frecuente en este grupo de edad, apenas alcanza el 56% de cobertura, resultado alejado del objetivo del 75% de cobertura vacunal marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2010 para este grupo de edad.

“La existencia de un 5% de niños no vacunados se circunscribe a colectivos en riesgo de exclusión social y a los padres que deciden no vacunar a sus hijos. Mientras que el descenso de la cobertura de vacunación en el adolescente se debe a la paulatina pérdida del contacto con el sistema sanitario según va ganando en autonomía”, asegura el Dr. Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

“El desconocimiento y la falta de concienciación en materia de vacunación es un hecho generalizado entre la población adulta”, señala el Dr. Amós García Rojas. Y añade que “esta situación se debe a la falta de percepción de riesgo por parte del adulto a determinadas enfermedades infecciosas comunes que son prevenibles por vacunas”.

Las vacunas de los adultos

En términos generales, “los adultos no realizan un seguimiento periódico de su estado vacunal, y relacionan la prevención con circunstancias puntuales como puede ser realizar un viaje o padecer una enfermedad crónica”, añade el Dr. Fernando Moraga-Llop, pediatra y vicepresidente 1º de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Ambos expertos destacan que “existen vacunas específicas para el adulto sano como son las dosis de recuerdo, las vacunas calendarizadas en la edad adulta, así como vacunas para determinados grupos de riesgo”. Sin embargo, en la actualidad, y teniendo en cuenta el rápido envejecimiento de la población, “las comunidades autónomas están empezando a trabajar en el desarrollo de calendarios de vacunación más completos para el adulto”, asegura el Dr. Fernando Moraga-Llop.

Así, parece acertado preveer que las estrategias vacunales de los próximos años pasarán por mejorar la concienciación sobre la vacunación en el adulto, y mejorar las coberturas vacunales.

Un calendario vacunal para la vida

Hasta hace apenas dos años, en nuestro país convivían diferentes calendarios vacunales según la Comunidad Autónoma en que vivieras. El Ministerio de Sanidad logró  la aprobación de un calendario de vacunación infantil único que hoy está implantado en todo el estado. No ocurre lo mismo con los calendarios de vacunas que debemos recibir los adultos.

Es por eso que el colectivo médico abraza como buena la idea italiana desarrollada en 2014 de crear un "Calendario vacunal para la vida" que recoja no sólo las inmunizaciones que deben administrarse en la infancia, sino también durante la adolescencia y en la vida adulta. 

“El hecho de que aparezca en la Unión Europea un calendario con estas características va a favorecer el debate sobre la importancia de este calendario para todas las etapas de la vida, lo cual es fundamental, puesto que es una necesidad objetiva”, asegura el Dr. Amós García Rojas.

Pero este no es el único reto que los especialistas se plantean en materia de vacunas, también consideran necesario:

1. Mantener las actuales altas coberturas de vacunación infantil.

2. Actualizar de forma permanente el calendario vacunal.

3. Preservar la confianza en las vacunas porque han demostrado ser seguras y eficaces.

4. Reducir el número de dosis y pinchazos necesarios para la protección.

5. Incorporar nuevas vacunas que han demostrado su seguridad y eficacia. 

Las vacunas, un seguro de vida

La OMS define a las vacunas como “el descubrimiento médico más importante desarrollado por el hombre”. De hecho, se las considera a ellas y a la potabilización del agua las dos herramientas de salud pública que más vidas han salvado y que más han modificado la forma en la que enfermamos y morimos hoy. Se estima que las vacunas salvan la vida de entre dos y tres millones de personas al año. Y sin embargo, aún hay más de un millón y medio de personas que fallecen cada año por falta de vacunas, un hecho que nos obliga a no bajar la guardia, pues la vacunación sistemática hace que se reduzcan el número de contagios de estas enfermedades, descienda la presencia de los patógenos que las causan y protegemos a aquellos que, por diversos problemas o por decisión personal, no las reciben.

Pero su éxito no sólo está en la prevención de enfermedades infecciosas. Las políticas de vacunación sistemática contra determinadas enfermedades han logrado erradicar la viruela, hecho considerado como uno de los mayores logros de la humanidad, y ha reducido sustancialmente la incidencia de otras como la polio, prácticamente erradicada; y han disminuido la enfermedad, discapacidad y muerte a causa de la difteria, el tétanos, el sarampión, la tosferina o Haemophilus influenzae de tipo b, entre otras. “Incluso existen vacunas como la de la Hepatitis B y la del Virus del Papiloma Humano (VPH) que logran evitar el cáncer”, asegura el Dr. Moraga-Llop.

 

Laura Jiménez