Cómo evitar y tratar el rotavirus

Una infección muy frecuente

El rotavirus es una enfermedad muy frecuente en niños, sobre todo entre los seis meses y los dos años de edad, que puede causar deshidratación grave y la necesidad de hospitalizar al pequeño. La vacunación es la mejor forma de evitarla.

 
Bebé con rotavirus

El rotavirus es un virus resistente y altamente contagioso que causa gastroenteritis aguda en los niños, sobre todo en lactantes desde los 6 meses a los dos años, aunque llega a afectar a pequeños hasta los cinco años e incluso a adultos. También puede acompañarse de vómitos, dolor abdominal, fiebre y convulsiones.

El principal riesgo que tiene un niño con gastroenteritis aguda es que su cuadro acabe en una deshidratación, algo muy frecuente ya que los pequeños no pueden manifestar que tienen sed, pierden muchos líquidos con cada deposición y pueden acabar deshidratándose. Toma nota de algunas claves para evitar el contagio y tratarlo si llega a presentarse. 

La infección por rotavirus en cifras

El estudio de opinión 'La percepción del rotavirus en las familias españolas' elaborado por Sanofi Pasteur MSD revela que el 54% de los padres desconoce que pueden evitar que sus hijos sufran gastroenteritis aguda por rotavirus, pese a que el 97% considera muy importante evitar el contagio. 

Se estima que este virus causa unos 240.00 contagios al año en nuestro país, de los que 7500 acaban con hospitalizaciones de los menores por deshidratación y al menos 7 muertes anuales. 

Además, conviene aclarar que el rotavirus no es una infección de la que sólo puedas contagiarte una vez en la vida. De hecho, la probabilidad de que un niño adquiera una primera infección por rotavirus en sus dos primeros años de vida es del 96%, la de que adquiera una segunda infección del 69% y una tercera del 42%.

Cómo evitar el rotavirus

La vacuna contra el rotavirus es la mejor manera de impedir que nuestros pequeños se contagien de esta enfermedad. Aunque actualmente existen dos vacunas, ambas de administración oral y con diferentes pautas, la más recomendada entre los pediatras es la que se administra a partir de las 6 semanas de vida en una primera dosis y la segunda antes de la semana 24, separadas ambas por un mínimo de 4 semanas. Y lo es porque la otra opción disponible se aplica después de las seis semanas de vida, momento en que el niño ya ha podido contagiarse.

El gran problema de esta vacuna es que está incluida en el calendario vacunal pero sólo como inmunización recomendada, no financiada por el sistema público de sanidad como sí ocurre en otros países. Año tras año los pediatras y las sociedades médicas insisten en la importancia de extender la vacunación a cuantos niños sea posible pero, por el momento, los padres que deseen ponérsela a su bebé deben comprarla en farmacias y pagarla de su bolsillo. 

Cómo tratar el rotavirus

El rotavirus es una infección sin tratamiento propio más allá del sintomático. Tu pediatra te dará pautas para aliviar las molestias de tu hijo y esperar a que el virus abandone su cuerpecito. 

Dado que la principal complicación del rotavirus es la deshidratación, todas las medidas que tomemos deben ir encaminadas a equilibrar la pérdida de líquidos y electrolitos derivadas de la diarrea y los vómitos con suero de rehidratación oral. Si tu bebé se está alimentando con lactancia materna, ponle a mamar con más frecuencia para que tome tanta leche como su organismo pida y no te extrañe si mama un par de minutos y suelta el pecho; ten en cuenta que su objetivo es calmar su sed e hidratarse, no comer.

En el resto de niños, ofrécele biberones y vasos con una solución de rehidratación oral comprada en farmacias a pequeños sorbitos. No uses bebidas isotónicas ni hagas ningún tipo de suero casero. Las primeras no reponen los nutrientes que se pierden con la diarrea y las segundas pueden contener proporciones erróneas que afecten a su riñón. 

En cuanto a la alimentación, es importante que no dejes de darle sólidos para que su intestino no se relaje en exceso. El problema de muchas gastroenteritis infantiles es que mantenemos al pequeño en ayunas, sólo dándole líquidos o dieta blanda y, al volver a comer, el intestino está sensibilizado, no digiere bien la comida y vuelve a irritarse causando una nueva diarrea. Si tiene apetito y tu médico no indica lo contrario, ofrécele una dieta normal evitando eso sí las comidas picantes y con exceso de grasa, como los fritos y las legumbres. 

Si notas que está adormilado, que tiene la boca y las mucosas muy secas, llora sin lágrimas y no hace pis con frecuencia, acude con urgencia a un centro médico pues podría estar deshidratado. 

 

Paula Bermejo




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