Los tipos de meningitis y su tratamiento en niños

Una enfermedad no siempre grave

La meningitis es una enfermedad que asusta mucho a los padres pero que no siempre es grave. Todo depende del germen que la haya provocando y el momento en que se detecte para aplicar un tratamiento temprano.

 
Meningitis

Las meninges son las membranas que envuelven el sistema nervioso central, formado por el cerebro y la médula espinal. Se encargan de proteger estos órganos y filtrar las sustancias y microorganismos dañinos que puedan llegar a ellos. Pero esta no es su única función, también producen líquido cefalorraquídeo que circula entre las capas de las meninges para amortiguar los golpes en la cabeza.

Los tipos de meningitis en niños

No hay un único germen que cause la meningitis: sustancias químicas, irradiaciones, calor, tóxicos, hongos y tumores se encuentran detrás de algunos casos aunque la inmensa mayoría se deben a las infecciones causadas por virus y bacterias.

- Las meningitis víricas están causadas por virus como los enterovirus, adenovirus, la gripe, la varicela o las paperas. Corresponden al 80% de los casos diagnosticados, son más frecuentes en primavera, verano y otoño y son las más benignas, se solucionan sin secuelas.

- Las meningitis bacterianas son menos frecuentes pero más preocupantes por los daños que pueden ocasionar. Están provocadas, sobre todo, por estas bacterias.

  1. Meningococo. Es la causa más típica de meningitis bacteriana y hay varios subtipos (A, B, C, D...). Su incidencia va bajando gracias al uso de las vacunas contra ellas.
  2. Haemophilus influenzae. Provoca el mayor número de casos entre los niños de tres meses a tres años. Para evitarlo se inmuniza a todos los niños con una vacuna incluida en el calendario oficial y financiada por la Seguridad Social.
  3. Neumococo. De lugar a meningitis neumocócica, una patología típica en menores de un año. La misma bacteria está detrás de casos de otitis, neumonías... y se combate con una vacuna incluida de forma gratuita a lo largo de 2016 y que puedes comprar en farmacias si tu Comunidad Autónoma no la financia.

El contagio y los síntomas

Sea cual sea el germen que cause la meningitis, el modo de contagio es siempre el mismo: de persona a persona a través del aire. Las gotas de saliva, el moco o las secreciones de la garganta son los medios en los que viajan los microorganismos y la tos, los estornudos y la saliva salpicada al hablar, los medios de transmisión.

En cuanto a los síntomas, suele presentarse fiebre no siempre alta, cefalea, mal estado general y vómitos. Además, el signo más característico de la meningitis es la rigidez en la nuca. Comprueba si tu hijo es capaz de doblar el cuello llevando el mentón al tronco. En el caso de los bebés menores de un año la fontanela anterior aparece abombada. Un análisis de sangre y una punción lumbar confirmarán el diagnóstico.

El tratamiento de la meningitis

Variará según el germen que la haya causado. Las virales no tienen un tratamiento específico más allá de sintomático: analgésicos para el dolor de cabeza y antitérmicos si presenta fiebre. Sí es recomendable que el niño permanezca entre 24-48 bajo observación médica en el hospital para asegurarse de que está bien hidratado, toma suficientes líquidos, deja de vomitar y baja la fiebre.

En el caso de las bacterianas, el ingreso hospitalario está aún más justificado y según la bacteria que le haya contagiado podrá permanecer en una habitación normal o permanecer en la unidad de cuidados intensivos. El tratamiento se basa en la administración de antibióticos por vía intravenosa durante 8-14 días. Para evitar el contagio, es recomendable aislar al niño las primeras 48 horas hasta que el antibiótico haya erradicado el germen y administrar a las personas que hayan estado con el pequeño un tratamiento antibiótico preventivo.

Iniciar el tratamiento cuanto antes es fundamental para evitar todas las posibles secuelas, que van desde déficits neurológicos a afectaciones motoras pasando por cegueras y pérdidas de audición.

Además, recuerda que la administración de las vacunas ayuda a proteger a los más pequeños de un alto número de gérmenes causantes de meningitis. No vacunándole estarás haciéndole más vulnerable ante ellos.

 

Raquel Burgos




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