Los soplos de corazón en niños

Un trastorno común

Aunque su nombre asusta a muchos padres, los soplos cardíacos son un trastorno relativamente común en la infancia que no siempre reviste gravedad y que suele solventarse a medida que el pequeño crece.

 
Soplo de corazón

En una revisión rutinaria, al auscultar el pecho del bebé, el pediatra nota que algo no suena como es habitual. Un pequeño sonido sibilante se cuela en el tictac acompasado de su corazón y te dice que tu hijo tiene un soplo cardíaco, un diagnóstico que asusta sobremanera a los padres pero que tiene muy buen pronóstico y suele corregirse de forma espontánea en los años siguientes.

El funcionamiento del corazón

El corazón humano es una máquina perfecta formada por cuatro cavidades, dos a la izquierda y dos a la derecha. La sangre procedente del cuerpo se bombea a los pulmones, donde se oxigena y de ahí al resto del cuerpo a través de las arterias. Una vez utilizado el oxígeno, la sangre vuelve al corazón a través de las venas y se bombea de nuevo a los pulmones para que se oxigene. Y así varias veces cada minuto las 24 horas del día.

Cuando el pediatra ausculta el pecho de tu hijo notará el tictac propio del músculo cardíaco al encogerse y volver a expandirse. La palabra “soplo” se refiere al sonido sibilante que hace la sangre al pasar por esas válvulas o por algún pequeño orificio de alguna de ellas y se le denomina así porque se percibe como una pequeña pérdida de aire.

Los soplos funcionales

Se estima que entre el 40 y el 50% de los niños son diagnosticados en algún momento de su vida de un soplo cardíaco funcional, también llamado inofensivo. Se le describe así porque no está provocado por ninguna anomalía ni malformación en el corazón y suele desaparecer a medida que el niño va creciendo de manera espontánea. Estos soplos no suponen ningún riesgo para la salud, no obligan al niño a usar una medicación o dieta especial y, normalmente, le permite hacer la misma vida que al resto de la gente.

Los soplos se diagnostican mejor en la infancia porque el músculo cardíaco está más cerca de la pared torácica y su sonido se escucha mucho mejor. Entre los 2 y los 4 años es el mejor momento para detectarlo. Tu pediatra lo clasificará en una escala de 1 a 6, siendo 1 un soplo que apenas se puede oír y 6 uno fácilmente perceptible y analizará también en qué parte del corazón está, qué tipo de ruido hace, en qué momento del ciclo cardíaco se da y si cambia al cambiar el niño de posición. No te asustes si decide derivarte a un cardiólogo pediátrico para completar la valoración. Es un procedimiento habitual y destinado a descartar cualquier otra patología más compleja.
Como los soplos funcionales no requieren tratamiento ni medidas especiales, limítate a seguir los consejos de tu pediatra o cardiólogo, acude a las revisiones puntualmente y procura no darle demasiado importancia delante del niño para que no se acobarde y pueda disfrutar de su día a día sin peligro.

Distinto a una cardiopatía

Las cardiopatías congénitas son malformaciones o anomalías en la estructura y funcionamiento del corazón o de alguna de sus válvulas que pueden causar graves consecuencias sobre la salud del pequeño. Las cardiopatías no suelen solventarse de manera espontánea como los soplos y requieren atenciones especiales por parte de los médicos y los padres. Se conocen más de 50 tipos de cardiopatías congénitas con diversos síntomas, tratamientos y consecuencias que nunca deben ser confundidas con los soplos.

Si tu pediatra te comenta que tu hijo tiene un soplo, mantén la calma porque seguramente sea un trastorno funcional fácilmente tratable.

 

Laura Jiménez




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