Los síntomas de la apendicitis en niños

Qué hacer ante el dolor abdominal

¿Tu hijo tiene dolor abdominal, fiebre y vómitos? Quizá tenga apendicitis. Te contamos los síntomas que pueden hacerte sospechar que el niño sufre esta afección. 

 
Niña en el hospital

Un dolor abdominal, unas décimas de fiebre... y salta la alarma. “¿El niño tendrá apendicitis?”, se preguntan sus padres. Probablemente no, porque menos del 10 por ciento de todos los dolores de tripa de tripa que se ven en Urgencias son causados por este mal. Aún así, te explicamos qué es la apendicitis, por qué se produce y cuáles son los síntomas que deben hacerte llevar a tu hijo al hospital más cercano. 

Signos de alarma

La apendicitis necesita tiempo para manifestar los síntomas  que la confirmen. El dolor suele empezar como algo difuso y sordo, que se va localizando poco a poco , hasta quedar reducido prácticamente a una punta de dedo en el cuadrante inferior derecho del abdomen. Si pasadas 10-12 horas desde que comenzaran las molestia s, el dolor abdominal sigue esta evolución, los padres deberían acudir a Urgencias. También pueden aparecer náuseas  –pero no muchos vómitos – y fiebre alrededor de 37,5 ºC-38,5 ºC. En resumen, el niño va empeorando y quedándose más y más quieto porque cualquier movimiento hace que le duela. 

Las causas

El culpable de estas molestias es el apéndice, un pequeño órgano en forma de gusano que está adherido al final del intestino grueso –en la parte inferior derecha del abdomen– y que se puede infectar cuando una bolita de heces queda retenida en él. En otras ocasiones –bastante raras–, los médicos, al operar, se han encontrado en el apéndice cuerpos extraños que han provocado su infección, como lombrices o cáscaras de pipas.

Pero afortunadamente, la incidencia de la apendicitis no es muy alta entre los niños. De hecho, se produce un solo caso anual por cada 1.000 escolares. Y esa incidencia es menor en los más pequeños. Por el contrario, el pico de mayor frecuencia se sitúa entre los diez y los doce años.

A Urgencias

Una vez en el hospital, los médicos deben confirmar el diagnóstico. Para ello, lo más importante es una buena historia clínica: las características y el tiempo de evolución del dolor, náuseas, fiebre... Si esos síntomas de mala salud se dan, no se hacen muchas más pruebas: sólo la exploración, una analítica y, únicamente en casos de duda razonable, una ecografía.

No obstante, si los síntomas y la exploración sugieren una apendicitis, los médicos son partidarios de extirpar quirúrgicamente el apéndice –el único tratamiento posible en esta enfermedad–, aunque la ecografía no confirme el diagnóstico. Y es que se trata de una prueba que da falsos positivos y negativos, debido a que el apéndice es muy variable en cuanto a tamaño, forma, localización... De hecho, aunque normalmente se encuentra al final del ciego, a veces está escondido detrás o incluido en la propia pared del ciego, lo que impide observar su inflamación. Por eso, y por no arriesgarse a que la apendicitis derive en peritonitis –lo que ocurre cuando el apéndice se perfora y el contenido infectado pasa al abdomen–, la mayoría de los cirujanos opta por la operación sin tener confirmado el diagnóstico al cien por cien.

Los cuidados en casa

El periodo de estancia del niño en el hospital tras la extirpación del apéndice suele oscilar, si no hay complicaciones, entre 48 horas y 10 días, y depende del grado de evolución de la enfermedad: si es una apendicitis incipiente, si se trata de una peritonitis... Y una vez que tenga el alta, los papás deben procurar que no haga muchos esfuerzos, que deje el deporte y los columpios durante un tiempo, y que evite nadar en la piscina durante tres o cuatro semanas. 

 

María Villafranca




Elige y compra en Amazon